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Fadea sobrevive con un salvavidas de Caputo y deudas a sus proveedores

En el Presupuesto 2026 los números muestran una empresa que pierde plata y que sólo cierra en positivo gracias a un aporte del Tesoro. La inversión depende de ese mismo aporte y el financiamiento de no pagarle a los proveedores.

Por Federico Giammaría6 min de lectura
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Fadea sobrevive con un salvavidas de Caputo y deudas a sus proveedores
Fadea sobrevive con un salvavidas de Caputo y deudas a sus proveedores · Foto: La Voz

El Ministerio de Economía acaba de aprobar el Presupuesto 2026 de la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea). El texto oficial habla de un superávit de poco más de $ 104 millones. Esa es la imagen que el expediente intenta transmitir. Pero las planillas anexas, que detallan los movimientos, cuentan otra historia: la de una empresa que opera en rojo y que necesita una inyección mensual del Gobierno de Javier Milei para seguir respirando.

El presupuesto, firmado por el ministro Luis Caputo, habla de superávit, pero las planillas muestran una empresa que pierde millones diarios, que necesita un aporte del Tesoro para sobrevivir, que invierte con plata que no es propia y que se financia postergando pagos a los proveedores.

Profundicemos. El artículo 2 de la resolución prevé en $ 135.090.427.242 los ingresos de operación de Fadea para 2026 (básicamente, por ventas) y en $ 149.610.402.259 los gastos. La diferencia es un resultado operativo negativo de $ 14.519.975.017. Ese número es la plata que la compañía pierde al hacer su negocio (que es fabricar piezas y mantener aviones).

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Es decir que, antes de impuestos y de transferencias, Fadea gasta $ 14.500 millones más de lo que factura. Para dimensionarlo, vale decir que son $ 39.780.753 por día (unos $ 1.657.531 por hora) de pérdida.

El truco (el mecanismo contable, legal y habitual en empresas públicas) está en qué se cuenta como "ingreso corriente". El cuadro A1 del anexo II no compara sólo ventas contra gastos operativos. A eso, le suma $ 14.850.488.130 en "transferencias corrientes", provenientes de la Administración Nacional.

Son fondos del Tesoro (que maneja el propio Caputo) que no corresponden a ninguna venta ni a ningún contrato con un cliente, sino a un aporte directo del Estado a... su propia empresa. El salvavidas con el que se pagan los sueldos y la planta funciona. Algo así como $ 1.237.540.677 por mes.

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Con esos $ 14.850 millones por todo el año, los ingresos corrientes totales trepan a $ 149.940.915.372, apenas por encima de los gastos corrientes ($ 149.793.659.233). El resultado que arroja esa resta, al que el anexo llama "ahorro", es de $ 147.256.139.

La propia empresa lo reconoce sin rodeos en el Anexo I: "Implica una rentabilidad del 0,1% sobre las ventas totales estimadas".

Sin el aporte estatal de $ 14.850 millones, Fadea cerraría 2026 con una pérdida de $ 14.000 millones y monedas. Con el aporte del Gobierno de Milei, lo hará con una ganancia contable de $ 147 millones.

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De los $ 149.610 millones que Fadea gastará en operar, los sueldos se llevarán $ 46.605.479.122. Sin contar el aguinaldo, ese monto representa - promedio- $ 5.509.921 por mes por cada uno de los 705 empleados que tiene la fábrica. Lógicamente, algunos ganan más y otros menos.

De esos 705, 519 son cargos técnicos y profesionales, 80 son directivos, 56 son empleados de operación y 50 administrativos.

Los 80 directivos representan el 11,3% de toda la planta, una proporción de conducción alta si se la compara con el tamaño total de la nómina. No hay en el expediente ninguna explicación de a qué corresponde esa estructura, ni un desglose de qué entiende la empresa por "directivo".

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El rubro "bienes y servicios" (insumos, repuestos, materiales, contratos con terceros, que van desde la comida hasta las licencias para operar) es de $ 100.948.680.602.

Teniendo en cuenta eso, el Cuadro A3 del anexo II es el más revelador de todo el expediente porque ahí se detallan las "fuentes financieras" que la empresa va a usar para cerrar sus cuentas, que asciende a $ 25.345.578.181 en total.

Recorriendo la planilla, no hay una sola cifra en colocación de deuda en pesos o dólares, ni préstamos, ni en venta de acciones o títulos. El financiamiento entero sale del "incremento de otros pasivos", por exactamente los mismos $ 25.345.578.181, que a su vez se explica casi en su totalidad por un "incremento de cuentas a pagar" de $ 25.345.578.181.

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Fadea no toma deuda, sino que financia su operación debiéndole a los proveedores y contratistas que le venden insumos y le prestan servicios (como se dijo, desde la obra social hasta el corte del pasto y la comida diaria, incluidas licencias para el mantenimiento de aviones).

Nota: a septiembre del año pasado, el por entonces presidente Julio Manco reconoció que la deuda a proveedores ascendía a 20 millones de dólares.

Hoy, al cierre del ejercicio, la empresa estima que su pasivo total (todo lo que debe, sumando lo que ya arrastraba y lo que va a sumar este año) va a llegar a $ 152.003.841.392. Es una cifra mayor a los $ 135.090 millones que Fadea espera facturar en todo 2026.

En dólares, al cambio de hoy, el pasivo total de Fadea es 98.066.994

El Cuadro B, el presupuesto de caja trimestral, muestra una empresa que arrancó 2026 con $ 2.429.564.793 disponibles y terminará el año con $ 2.557.357.701. La variación será de apenas $127,8 millones de mejora en 12 meses, con ingresos y egresos trimestrales que se mueven casi en espejo uno del otro.

En el segundo trimestre, por ejemplo, se presupuestó un ingreso de $ 30.200.568.607 y egresos por $30.620.310.372. La empresa preveía gastar más de lo que recibió incluso en ese período, y sólo el colchón inicial evitó que la caja quede en rojo.

Por último, Fadea prevé invertir $ 201.000.000 en formación bruta de capital fijo (básicamente, maquinaria y equipo) durante 2026. Es una cifra baja para una fábrica de aviones, y el Anexo I explica que es porque "las restricciones actuales de caja solo hacen posible financiar inversiones con las transferencias de capital asignadas".

En el presupuesto, Fadea plantea una estrategia comercial basada en "dos pilares fundamentales" que se vienen repitiendo desde hace meses. Por un lado, los contratos con el Estado argentino (vía Fuerza Aérea); y por el otro, "expandir la cartera de clientes por fuera de este", mencionando a la brasileña Embraer SA como cliente-socio actual y explorando nichos como horas de ingeniería, piezas de chapa y materiales compuestos.

Es una diversificación que sólo existe en el papel, porque la Fuerza Aérea sigue sin firmar ningún contrato nuevo y los clientes externos no aparecieron.

Como sea, el resultado positivo que busca exhibirse es real en términos contables, pero es responsabilidad del gobierno de Milei y no de que Fadea venda (servicios o productos) para que le entre más de lo que gasta. El problema es que todo depende de una decisión política, que puede cambiar de un ejercicio a otro, y que en los últimos meses hasta puso en duda el pago de los salarios para los empleados.

Fuente: La Voz

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