Femicidio de Camila Merlo: revés para el acusado, que seguirá preso y se encamina al juicio
La Justicia rechazó el planteo de la defensa de Mateo David Riveros Meza y confirmó la prisión preventiva. Está acusado de homicidio calificado por mediar violencia de género. Los fuertes indicios que según el juez sostienen la acusación.

Mateo David Riveros Meza, el joven de 26 años acusado de haber asesinado y descuartizado a Camila Micaela "La China" Merlo, sufrió un nuevo revés judicial: la Justicia rechazó el planteo de su defensa y confirmó la prisión preventiva, por lo que continuará alojado en la cárcel de Bouwer.
Parte de los restos de Camila fueron hallados en noviembre de 2025 en microbasurales de barrio General Urquiza, de la ciudad de Córdoba.
Riveros Meza está acusado como presunto autor de homicidio calificado por mediar violencia de género (femicidio), delito que contempla como única pena la prisión perpetua.
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La más reciente resolución en contra suya fue adoptada por el juez de Control y Faltas N° 10, Juan Manuel Fernández López, quien rechazó la oposición presentada por el acusado contra la prisión preventiva que había dispuesto la fiscal de Instrucción Eugenia Pérez Moreno.
La decisión deja firme, en esta instancia, la medida de coerción. Riveros Meza continuará preso mientras la causa avanza hacia el juicio oral.
Desde la querella, la abogada Daniela Morales Leanza representa a los familiares de Camila, mientras que el abogado Carlos Nayi asiste a Lucas Usandivares, expareja de la víctima y padre de la hija que tuvieron en común, de 9 años.
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Riveros Meza había cuestionado uno de los puntos centrales de la investigación: sostuvo que no existe prueba directa que permita afirmar que el joven mató a Camila.
Entre otros argumentos, señaló que no hay testigos presenciales del homicidio, que no se encontró un arma utilizada para cometer el crimen y que tampoco existe evidencia biológica categórica que lo ubique como ejecutante material del asesinato.
También cuestionó los resultados obtenidos mediante luminol en el departamento.
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En cuanto a esto, planteó que debían profundizarse otras líneas investigativas relacionadas con personas del entorno de Camila.
No obstante, el juez rechazó esos planteos.
Para el magistrado, existe un importante conjunto de indicios que, analizados de manera integral, permiten sostener con el grado de probabilidad requerido en esta etapa que Riveros Meza habría cometido el crimen.
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No se exige todavía la certeza necesaria para una condena. Esa discusión deberá resolverse en el juicio.
Uno de los elementos centrales es la reconstrucción de las últimas horas de Camila. La investigación determinó que el 11 de noviembre de 2025 llegó hasta el departamento de Riveros Meza, en calle Granada al 2800 de barrio Colón.
Luego salió durante algunas horas y regresó alrededor de las 13.30.
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Los viajes registrados mediante Didi, los testimonios de los conductores y, principalmente, la actividad del celular de Camila permitieron reconstruir aquel recorrido.
Según la causa, el dispositivo móvil de la víctima realizó distintas conexiones a través de la dirección IP correspondiente al domicilio del acusado.
Allí se utilizaron WhatsApp, Mercado Pago y otras aplicaciones durante varias horas.
A las 20.06 se registró la última actividad conocida del teléfono de Camila. Fue, otra vez, desde la conexión vinculada a la vivienda de Riveros Meza.


Después, silencio absoluto.
No hubo nuevos movimientos digitales ni viajes mediante aplicaciones. Tampoco volvió a ser vista con vida.
Para la Justicia, ese departamento fue el último lugar donde se pudo acreditar su presencia. Hay otros elementos que se consideran particularmente comprometedores.
Mientras Camila había salido momentáneamente del departamento, Riveros Meza realizó búsquedas y visualizó videos relacionados con "cómo desnucar personas", "desmembramientos" y "canibalismo".
La Justicia remarcó que no se encontraron otras búsquedas semejantes realizadas por él y que aquellas consultas se produjeron justamente el día en que Camila desapareció.
Horas después de la última conexión de la joven, a las 21.43, el acusado buscó en Facebook Marketplace un tacho metálico de 200 litros, siempre según la información de fuentes investigativas.
Cuatro días más tarde —detallaron los pesquisas— compró una picadora de carne industrial. La tuvo apenas dos días y luego la entregó como parte de pago por una motocicleta.
También buscó "cuchillos filosos" y pintura para paredes.
La pesquisa encontró además rastros de interés mediante luminol en una pared del departamento que presentaba indicios de haber sido pintada recientemente.
También fue investigado un congelador que perteneció al acusado. Según la causa, estaba llamativamente limpio por dentro pese a encontrarse sucio y grasoso por fuera.
Las dimensiones del artefacto resultaron compatibles con las de las extremidades de Camila que fueron recuperadas, aunque esa circunstancia constituye otro indicio y no una prueba de que efectivamente hayan sido almacenadas allí.
Riveros Meza siempre negó el crimen. Llegó a definirse como un "gigante perejil" y aseguró que Camila había abandonado su casa con vida.
La Justicia, sin embargo, consideró que varias de sus explicaciones fueron contradichas por la evidencia digital y testimonial.
Incluso señaló que fue modificando su versión a medida que conocía los avances de la pesquisa.
La defensa también puso la mirada sobre otros hombres relacionados con Camila. La investigación analizó líneas telefónicas y comunicaciones de distintos sospechosos, pero el juez consideró que esos indicios resultaron débiles y aislados frente al cúmulo reunido contra Riveros Meza.
Ahora, con la prisión preventiva confirmada, Riveros Meza seguirá preso mientras la causa avanza hacia la instancia de juicio oral.
En la próxima etapa que se avecina, la acusación deberá demostrar con un estándar mucho más exigente si fue efectivamente quien asesinó y descuartizó a Camila Merlo.
Fuente: La Voz
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