Foz do Chapecó acordó escalonar las descargas, pero ante una creciente deberá liberar el agua que reciba
Foz do Chapecó acordó regular gradualmente las descargas de agua mientras Misiones se prepara ante una posible crecida del río Uruguay.

La posibilidad de que el río Uruguay alcance niveles extraordinarios durante los próximos meses llevó a Misiones a profundizar el trabajo de prevención y coordinación con Brasil. En ese marco, representantes de la Provincia, municipios de la costa del río y autoridades de la represa Foz do Chapecó mantuvieron una reunión para analizar el escenario climático, el funcionamiento del sistema de represas brasileño y, especialmente, las alternativas para reducir el impacto de las descargas de agua sobre las localidades misioneras.
Uno de los participantes fue Julián Kruszelnicki, jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de El Soberbio, quien explicó en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones que la reunión permitió despejar dudas sobre la operación de la central y avanzar en un compromiso concreto: realizar las descargas de manera gradual siempre que las condiciones de la cuenca lo permitan.
"Antes de preocuparse, ocuparse. Eso es lo que estamos haciendo desde hace algún tiempo", resumió Kruszelnicki al describir la estrategia preventiva que se viene desplegando ante las previsiones relacionadas con el fenómeno de El Niño.
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El trabajo comenzó meses atrás. Según recordó, en mayo ya se había realizado una primera reunión en una sala de situación, a pedido del Gobierno provincial y de la Subsecretaría de Protección Civil, donde se planteó la necesidad de establecer contacto directo con los responsables de Foz do Chapecó.
La preocupación central era determinar si existía margen para regular el volumen que la represa vuelca hacia el río Uruguay y evitar cambios demasiado bruscos aguas abajo. La reunión con las autoridades brasileñas permitió avanzar precisamente sobre ese punto.
"El trabajo que se hizo fue justamente para que ellos hagan la regulación gradual y eso están de acuerdo, y ya está operativo ese plan", afirmó Kruszelnicki.
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El mecanismo contempla que, cuando sea necesario incrementar los volúmenes liberados, el aumento pueda hacerse de manera escalonada, a razón de aproximadamente 1.000 o 1.500 metros cúbicos por segundo cada hora, en lugar de producir una variación abrupta del caudal.
Aunque se trata igualmente de cantidades considerables, la gradualidad busca ofrecer mayor previsibilidad a las comunidades ubicadas aguas abajo.
Según explicó el jefe de Bomberos, una modificación en las descargas de Foz do Chapecó puede tardar entre 12 y 20 horas en reflejarse en una suba del río en El Soberbio.
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Ese margen resulta importante para los organismos de emergencia porque permite reforzar el monitoreo, informar a la población y preparar eventuales medidas preventivas si las condiciones comienzan a complicarse.
Sin embargo, Kruszelnicki remarcó que el acuerdo no significa que la represa pueda controlar por completo una creciente ni decidir de manera autónoma cuánto agua retener.
Durante la exposición técnica realizada por responsables de Foz do Chapecó se explicó que la central es una represa de hilo de agua, es decir, que no dispone de un gran embalse capaz de almacenar durante períodos prolongados grandes volúmenes. "No tiene embalse, no tiene capacidad de almacenamiento de agua, por lo tanto el agua que ingresa a la represa debe salir", explicó Kruszelnicki.
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Eso no significa que carezca completamente de capacidad de maniobra. La central puede regular los excedentes y graduar los volúmenes vertidos, pero siempre dentro de los límites que impone el caudal que recibe desde aguas arriba.
También aclaró que las imágenes de las compuertas abiertas, que suelen difundirse durante episodios de crecida, pueden generar una interpretación equivocada.
El vertedero cuenta con 15 compuertas y, según explicó, normalmente no se abre una sola de manera aislada, sino que se abren progresivamente todas para regular el nivel del río en ese sector.
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Además, Foz do Chapecó forma parte de un sistema mucho mayor. Aguas arriba existen otras ocho represas que también intervienen en la regulación del caudal que finalmente continúa hacia el río Uruguay, por lo que las decisiones no dependen exclusivamente de una central.
Kruszelnicki explicó que las centrales brasileñas responden al Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS), encargado de coordinar los niveles y movimientos del conjunto en función de las condiciones meteorológicas y de los caudales previstos.
"Dependiendo de la zona que tenga lluvia, saben que va a subir el nivel de los ríos en tal represa, entonces deben regular las de aguas abajo para que no colapsen", detalló. De esta manera, Foz do Chapecó puede escalonar sus descargas, pero no tiene autonomía absoluta para retener o liberar agua independientemente de lo que ocurra en el resto de la cuenca.
El encuentro también permitió analizar las proyecciones hidrológicas para los próximos meses y allí apareció uno de los datos que más preocupación genera en El Soberbio. Según Kruszelnicki, los equipos técnicos brasileños manejan escenarios en los que podrían registrarse volúmenes superiores a los 30.000 metros cúbicos por segundo vertidos hacia el río Uruguay. "Eso impactaría en El Soberbio con un fenómeno por ahí superior a lo que tuvimos en 2014", advirtió.
Aquella inundación constituye uno de los antecedentes más graves para la localidad. El jefe de Bomberos recordó que entonces alrededor del 30% de la superficie del casco urbano de El Soberbio resultó afectada. De todos modos, aclaró que esas estimaciones no significan que necesariamente vaya a producirse un episodio de semejante magnitud.
El comportamiento final del río dependerá fundamentalmente de las precipitaciones que se registren en toda la cuenca, tanto en territorio misionero como brasileño. Las proyecciones actuales contemplan lluvias significativamente superiores a las habituales. "En vez de tener 200 milímetros al mes tendríamos 600", señaló Kruszelnicki.
Y explicó el efecto que podría tener una situación simultánea en ambos lados de la frontera: "Si nosotros tenemos 600 milímetros de lluvia en un mes acá y ellos tienen 600 milímetros de lluvia en un mes, obviamente que vamos a tener problemas, y no va a ser culpa de la represa".
La aclaración resulta central porque, ante un escenario de precipitaciones extraordinarias en toda la cuenca, Foz do Chapecó deberá liberar el agua que reciba, independientemente del acuerdo para realizar las maniobras de manera gradual.
Otro resultado del encuentro fue el fortalecimiento del sistema de comunicación entre las autoridades brasileñas y los equipos de emergencia misioneros. Kruszelnicki explicó que El Soberbio ya forma parte desde hace años del sistema de alerta de la represa, pero ahora se buscó agilizar los mecanismos y canales de comunicación.
"Cada vez que ellos van a hacer algún movimiento, alguna operación en la represa con manejo de volúmenes, aumento o descarga de agua, ellos nos avisan antes de hacer la descarga", afirmó.
La información anticipada permite prepararse frente a las eventuales consecuencias aguas abajo y ganar tiempo para adoptar decisiones preventivas. Según detalló, la coordinación no es nueva, pero se pretende mejorar utilizando herramientas tecnológicas que permitan que los avisos lleguen con mayor rapidez.
La relación con Foz do Chapecó cuenta además con un antecedente vinculado directamente a Misiones: el acuerdo para regular los caudales en períodos de aguas bajas y favorecer la visibilidad de los Saltos del Moconá.
Kruszelnicki recordó que existe desde hace años un acta por la cual la represa puede realizar determinadas regulaciones cuando el río atraviesa períodos de sequía o niveles bajos. Sin embargo, aclaró que ese esquema no es aplicable durante una creciente.
"No es así este acuerdo cuando hay crecientes, porque ellos literalmente deben largar el agua que reciben", remarcó.
Por ese motivo, la situación de los Saltos del Moconá durante episodios de lluvias extraordinarias queda condicionada al comportamiento natural de la cuenca y no a una decisión discrecional de la hidroeléctrica.
Durante la reunión también se analizó si Foz do Chapecó podría comenzar a liberar agua preventivamente apenas comiencen las lluvias en Misiones. Kruszelnicki explicó que esa posibilidad no puede activarse automáticamente a partir de lo que ocurre únicamente en El Soberbio, porque el operador brasileño debe analizar simultáneamente las precipitaciones y caudales de toda la zona aguas arriba.
Sin embargo, cuando existen pronósticos con más de diez días de anticipación, sí pueden realizarse regulaciones destinadas a preparar el sistema para recibir mayores volúmenes. Según indicó, este mecanismo de trabajo se viene desarrollando desde los años posteriores a la gran inundación de 2014.
La finalidad es reducir los márgenes de improvisación y llegar a los períodos de precipitaciones intensas con el sistema hidroeléctrico en mejores condiciones para manejar el aumento del caudal.
Kruszelnicki insistió en que, frente a las perspectivas actuales, la principal herramienta continuará siendo la prevención. "Antes de preocuparse, ocuparse", reiteró.
Y aseguró que El Soberbio viene trabajando desde hace años con esa lógica, aunque ahora el escenario obliga a reforzar la preparación debido a las previsiones de un fenómeno de El Niño más intenso y a la posibilidad de lluvias por encima de los registros habituales.
El desafío para los próximos meses será combinar pronósticos meteorológicos, monitoreo permanente del río Uruguay, coordinación con Brasil, descargas graduales y preparación de los equipos de emergencia.
El acuerdo alcanzado con Foz do Chapecó aporta una herramienta más: cuando las condiciones lo permitan, los incrementos de caudal serán escalonados y Misiones recibirá aviso previo.
Pero la propia naturaleza de la represa marca el límite: si una creciente extraordinaria hace ingresar grandes volúmenes desde aguas arriba, Foz do Chapecó no podrá almacenarlos y deberá liberarlos hacia el río Uruguay.
Fuente: Primera Edición
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