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Fuego amigo para Milei: el modelo alternativo acecha otra vez

Los datos económicos adversos de los últimos días le dieron a la campaña del Presidente el aspecto de una ruta poceada; todo es más arduo sin resultados, con problemas difíciles como la caída en la actividad y la inversión o el alza en la pobreza, deberá además dar por descontada…

Por Redacción Diario Panorama7 min de lectura
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Fuego amigo para Milei: el modelo alternativo acecha otra vez
Fuego amigo para Milei: el modelo alternativo acecha otra vez · Foto: Diario Panorama

Los datos económicos adversos de los últimos días le dieron a la campaña del Presidente el aspecto de una ruta poceada; todo es más arduo sin resultados, con problemas difíciles como la caída en la actividad y la inversión o el alza en la pobreza, deberá además dar por descontada una oposición más hostil en el Congreso.

Por Francisco Olivera, en diario La Nación
Los datos económicos adversos de los últimos días le dieron a la campaña de Milei el aspecto de una ruta poceada. Todo es más arduo sin resultados. Con problemas de por sí difíciles como la caída en la actividad y la inversión o el alza en la pobreza, deberá además dar por descontada una oposición más hostil en el Congreso y, en el plano personal, la aparición de propuestas que ganan adeptos en sus propias filas y que acaso le molestan más que ninguna otra: aquellas que pretenden un volantazo del programa, en general hacia menos restricciones y tipo de cambio más competitivo. El famoso modelo alternativo capaz de movilizar la producción y el consumo sin apartarse de la ortodoxia fiscal.

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Es justamente la tentación a la que Milei se resiste. Más por razones políticas que económicas. Ha entendido que la caída en la inflación es el gran logro tangible que podrá exhibir en octubre de 2027 y que cualquier circunstancia que lo postergue o interrumpa ubicará inmediatamente su administración en un lugar incierto y de alcances impredecibles: le desdibuja el éxito. No cederá entonces ni siquiera ante el riesgo de perder en las urnas.

Si se les presta atención a las últimas exposiciones de Milei, queda claro que ese discurso crítico "de la velocidad, pero no del rumbo", y por lo tanto menos confrontativo que el del kirchnerismo o la izquierda, le resulta sin embargo el más incómodo. Tal vez porque interpela sus propias convicciones. Es fuego amigo. Esta semana, por ejemplo, al preguntarle en el The Economic Club de Nueva York y ante un público de ejecutivos de finanzas por lo que queda del cepo cambiario, John Micklethwaiten, editor jefe de la agencia Bloomberg, empezó la frase con una introducción que metía el dedo en la llaga. "Tú eres del libre mercado, amas a Ronald Reagan, a Margaret Thatcher…, nombras a tu perro como Milton Friedman y, sin embargo, cuando llamas a los inversores a invertir en la Argentina, sabes que de lo que se quejarán es de los controles de capitales. La pregunta es: ¿cuándo te convertirás en un verdadero partidario del libre mercado?". A Milei no le gustó la ironía y se le vio la cara, pero contestó con calma. Dijo que las restricciones estaban prácticamente removidas, que quedaban ya solo unas pocas y que, de lo contrario, habría una brecha cambiaria monstruosa. Después devolvió la gentileza: "Una cosa es el papel, el papel resiste todo: la vida real tiene algunas complicaciones adicionales", concluyó.

Son preguntas que lo acompañarán siempre en esos ámbitos y sin dudas en la Argentina, al menos hasta que vuelvan las mejoras. ¿Cómo no le van a resultar más provocadoras si además vienen de funcionarios propios? Cada vez que Patricia Bullrich habla de la necesidad de crecer a "mayor velocidad" está volviendo sobre un punto intocable, el tipo de cambio. Milei teme que liberar por completo la restricción del acceso a dólares a empresas, como proponen en Wall Street, tenga un efecto inmediato y al menos transitorio en el dólar. La teoría indica que con equilibrio fiscal y ortodoxia monetaria no habría nada que temer, pero la Argentina es siempre impredecible y más en tiempos de elecciones.

Por eso parece imposible que le caigan bien ese tipo de comentarios. Sabe además que la senadora se reúne con frecuencia con empresarios con quienes él no tomaría un café y que quisieran no solo un tipo de cambio más competitivo, sino también aranceles a la importación. Bullrich tiene, por ejemplo, una relación de varias décadas con Paolo Rocca. En sus equipos lo admiten e incluso confirman encuentros más o menos recientes, pero aclaran rápidamente que hay también contactos con muchos otros, como Eduardo Eurnekian o Juan Carlos López Mena; que el líder de Techint no puso un peso para la campaña presidencial de 2023 y que Bullrich tiene ideas económicas distintas que trae desde sus tiempos de candidata. "Hablo permanentemente con Patricia Bullrich", le dijo esta semana Carlos Melconian al periodista Carlos Burgueño.

Es inevitable que los Milei desconfíen. Aunque no lo digan y hagan esfuerzos públicos, como la convocatoria de Karina a la senadora y al resto del bloque el miércoles al Unaghi Sushi Bar, de Villa Urquiza, para mostrar cohesión. Un malpensado podría citar aquí la fábula de la zorra y la cigüeña porque a Bullrich no le gusta tanto el sushi, pero está claro que a nadie le conviene por ahora que la discusión escale.

"Tregua", definen en el entorno de Karina. Es una idea que aceptan todos. De hecho, los desencuentros por el proyecto de ley de discapacidad parecen también haberse resuelto: el oficialismo retrocedió en los cambios que había incluido en el presupuesto sobre el área y hay un nuevo dictamen con condiciones que superan las que reclamaba el sector.

Quedará para siempre la duda de si fue un error no haber anticipado el ajuste inicial al propio bloque o si se trató en realidad de una travesura. ¿Alguien quiso, por ejemplo, desgastar a Martín Menem como negociador en la Cámara de Diputados? Quienes lo sospechan insisten en que el presupuesto debió haber pasado la revisión final de María Igarzábal, secretaria legal y técnica y funcionaria leal a Santiago Caputo, y que ella tendría que haber avisado. Y agregan que hasta Ritondo, también de buena relación con el asesor y siempre conciliador, fue esta vez inusualmente enfático con el riojano cuando le transmitió algunos reproches. Entre ellos, que el texto inicial no hubiera fijado plazos de pago para los prestadores.

Lo que viene en el Congreso incluso con nuevo dictamen tampoco es sencillo. Los votos por ahora están, pero justos. La mayor parte del peronismo ha decidido oponerse incluso sabiendo que el nuevo proyecto ofrece más ventajas de cobertura porque será una ley permanente y estructural, algo por definición más difícil de revocar que la prórroga de la emergencia que la oposición proponía inicialmente. Habrá que ver cómo les cae finalmente a los prestadores, la mayoría de los cuales aceptó hasta ahora las nuevas condiciones y hasta se sorprendió al ver que persistían objeciones. Las del PJ cordobés, por ejemplo, que prefiere seguir reclamando renovar la emergencia y pide a las empresas que acompañen la postura de Martín Llaryora. ¿En cuánto incide ahí la campaña por la reelección, que podría enfrentar en 2027 al gobernador con el diputado Gabriel Bornoroni, de La Libertad Avanza? Córdoba tiene una red de prestadores de discapacidad muy importante. Como se trata de un sector sensible y de alto perfil, el lobbying será en este caso al revés: la política sobre los empresarios.

El oficialismo necesita sancionar la ley rápido, en lo posible antes de que venga el Papa, que eligió incluir al Cottolengo Don Orione de Claypole en su recorrida por la Argentina. ¿Qué libertario querría mantener la discusión durante la visita de León XIV? Por eso están ahora preocupados por mantener conforme al diputado Oscar Herrera Ahuad, del bloque Argentina Federal, que tiene una discapacidad auditiva y se convirtió en referente y vocero del proyecto. Pediatra de profesión, Herrera Ahuad es además un buen nexo con los prestadores. En la última reunión con el oficialismo pidió mantener en la nueva ley la palabra "emergencia" aunque en rigor no lo fuera: pretende así darle al sector la sensación de que se ha aceptado el reclamo inicial sin cambios. Como ya habían excluido la palabra del título, los libertarios aceptaron consignarla en el artículo 1. No están en condiciones de sumar traspiés. Para disgustos, basta y sobra con los del Indec.

Fuente: Diario Panorama

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