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Ginecólogo condenado por abuso sexual: entre aplausos, así comenzó a cumplir la prisión domiciliaria

Miguel Maza, el médico de Jáchal penado a 7 años de cárcel, dejó el Servicio Penitenciario y continuará bajo prisión preventiva en su domicilio. Cuáles fueron los motivos por los que consiguió el beneficio, bajo la representación de un nuevo abogado.

Por Tiempo de San Juan5 min de lectura
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Ginecólogo condenado por abuso sexual: entre aplausos, así comenzó a cumplir la prisión domiciliaria
Ginecólogo condenado por abuso sexual: entre aplausos, así comenzó a cumplir la prisión domiciliaria · Foto: Tiempo de San Juan

Miguel Maza, el ginecólogo que fue condenado a 7 años de prisión efectiva por abuso sexual con acceso carnal, dejó el Servicio Penitenciario y continuará cumpliendo prisión preventiva bajo modalidad domiciliaria, luego de que el Tribunal de Impugnación hiciera lugar parcialmente al planteo presentado por su nueva defensa. El médico, que durante años se desempeñó en Jáchal y llegó a ser director del Hospital San Roque, regresó a su domicilio, donde fue recibido por familiares, vecinos y allegados que le manifestaron su apoyo.

La resolución fue adoptada por los jueces Juan Carlos Caballero Vidal, Ana Lía Larrea y Martín Heredia Zaldo, quienes entendieron que asistía razón parcialmente a la defensa respecto de la imposibilidad de ejecutar la condena mientras permanezcan vigentes las vías recursivas. En ese marco, Maza continuará privado de su libertad, pero fuera de un establecimiento penitenciario y bajo la modalidad domiciliaria. La decisión no modifica la condena dictada en el juicio, sino que altera la forma en que cumple la medida cautelar mientras el proceso continúa.

El nuevo abogado defensor, Leonardo Miranda, explicó que el planteo se sustentó principalmente en que una sentencia que todavía puede ser recurrida no debería ejecutarse como si se tratara de una condena firme. "Cuando hay vías recursivas, no se pueden ejecutar las sentencias", sostuvo el letrado, quien cuestionó además que la prisión preventiva pueda utilizarse como una suerte de adelanto de pena. "La prisión preventiva es adelantamiento de pena", afirmó, y remarcó que su aplicación no debería depender de "la cara del cliente".

En esa línea, Miranda sostuvo que las reglas deben aplicarse de la misma manera independientemente del delito por el que una persona haya sido condenada o de quién sea el acusado. "No puede ser que para unos sí y para otros no, y no se trata de la índole del delito", manifestó. Según explicó, la defensa consideró que la situación procesal de Maza no podía definirse por "la calidad del delito o el sentenciado", sino por las condiciones jurídicas que rigen mientras la condena todavía puede ser revisada.

A partir de ese planteo, la defensa solicitó en primer término la libertad de Maza y, de manera subsidiaria, pidió que continuara privado de su libertad pero bajo modalidad domiciliaria debido a su estado de salud. Miranda sostuvo que cuando se había dispuesto la prisión preventiva inicialmente no se contaba con información suficiente sobre las condiciones médicas del ginecólogo ni sobre si estaba en condiciones de afrontar un alojamiento en una unidad penitenciaria.

El abogado señaló que Maza padece mal de Chagas, una afección coronaria y otras complicaciones, y describió su cuadro como complejo. Según el planteo defensivo, esas condiciones médicas hacían inconveniente que permaneciera tras las rejas. Finalmente, el Tribunal de Impugnación hizo lugar parcialmente al recurso y dispuso que el médico continúe con prisión preventiva, pero en su domicilio.

La decisión se produjo después de que el 28 de septiembre se conocieran los fundamentos de la sentencia que condenó a Maza. A partir de esa fecha comenzaron a correr los plazos para que las partes puedan recurrir el fallo, con 10 días hábiles para impugnarlo. Precisamente, la existencia de esas vías recursivas fue uno de los principales argumentos utilizados por la nueva defensa para cuestionar que el médico permaneciera alojado en el Servicio Penitenciario.

La prisión domiciliaria llega luego de un juicio que tuvo particular trascendencia para la Justicia de Jáchal. Maza fue declarado culpable por unanimidad por un tribunal colegiado integrado por los jueces Diego Sanz, Roberto Montilla y Mónica Lucero, que lo condenó a 7 años de prisión efectiva por el abuso sexual denunciado por una paciente.

El fiscal de la UFI Norte, Gastón Salvio, había solicitado durante los alegatos una pena de 12 años de prisión, además de la inhabilitación perpetua para ejercer la medicina. Para la acusación, la prueba producida durante el debate había permitido acreditar los hechos atribuidos al ginecólogo. La defensa que intervino durante el juicio, a cargo de Vanesa De Dax, había pedido la absolución al sostener que las prácticas realizadas durante la consulta tenían una finalidad exclusivamente médica y que no existían elementos suficientes para alcanzar el grado de certeza necesario para una condena.

La fiscalía, en cambio, puso el foco en la relación de confianza entre médico y paciente y sostuvo que esa circunstancia debía ser considerada especialmente al analizar lo ocurrido. Salvio afirmó durante su alegato que "no hay que abusar de la relación preexistente y la confianza que el paciente tiene con el médico" y calificó la prueba reunida como contundente para sostener la acusación.

El juicio tuvo además un carácter inédito para la Segunda Circunscripción Judicial de San Juan, ya que la sentencia se convirtió en la primera condena surgida de un juicio oral desarrollado bajo el nuevo Sistema Acusatorio en esa jurisdicción.

Durante el debate, la fiscalía también hizo referencia a otras denuncias contra Maza, correspondientes a situaciones investigadas en distintos momentos. Se mencionaron expedientes vinculados con pacientes atendidas en 2012, 2013 y 2020. Sin embargo, esas investigaciones no forman parte de los hechos por los cuales Maza fue condenado en este juicio y continúan con situaciones procesales diferentes.

El regreso de Maza a su casa estuvo acompañado por una escena que contrastó con la condena que acababa de recibir. Vecinos y allegados se acercaron para recibirlo y expresarle su respaldo, en una muestra pública de apoyo al médico.

Miranda destacó especialmente ese acompañamiento y aseguró que Maza es una persona "muy querida" en Jáchal. "Toda la comunidad confía en su inocencia, se han hecho marchas a favor de él, pocas veces se ve eso", sostuvo el abogado.

Ese respaldo social convive ahora con una situación judicial todavía abierta: Maza fue condenado a 7 años de prisión por un tribunal colegiado, pero esa sentencia aún puede ser revisada a través de las vías recursivas. Mientras esas instancias avanzan, el médico permanecerá privado de su libertad bajo prisión preventiva y en su domicilio, en lugar de continuar alojado en el Servicio Penitenciario.

Fuente: Tiempo de San Juan

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