Goldman Sachs y JP Morgan bajaron las expectativas de crecimiento para Argentina
La economía argentina comenzó a mostrar una nueva configuración: produce más petróleo, gas, minerales y granos, genera un mayor superávit comercial y reduce algunos de sus desequilibrios históricos, pero todavía no consigue transformar esa mejora en más empleo, crédito y consumo. Esa es la principal conclusión que surge de los últimos informes publicados por Goldman […]

La economía argentina comenzó a mostrar una nueva configuración: produce más petróleo, gas, minerales y granos, genera un mayor superávit comercial y reduce algunos de sus desequilibrios históricos, pero todavía no consigue transformar esa mejora en más empleo, crédito y consumo.
Esa es la principal conclusión que surge de los últimos informes publicados por Goldman Sachs, JP Morgan y Santander. Los bancos reconocen los avances fiscales y externos alcanzados por el programa económico, aunque también señalan que la recuperación perdió velocidad, se volvió más desigual y "quedó concentrada en actividades con una participación relativamente baja en el mercado laboral".
Eso llevó a Goldman Sachs a recortar de 2,7% a 2% su estimación de crecimiento para 2026, debido al menor impulso observado durante los últimos meses y a la limitada cantidad de sectores que participan de la expansión. Y es que el banco calculó que la actividad se contrajo 0,9% trimestral desestacionalizado durante el segundo trimestre. Aunque mantiene una visión constructiva sobre el mediano plazo y proyecta una recuperación de 2,7% para 2027, advirtió que "los riesgos continúan inclinados a la baja".
Balanz, por su parte, recortó de 2,7% a 2,3% su estimación de crecimiento para 2026 "luego de conocerse el EMAE de junio, debido a una dinámica más débil de lo esperado durante el segundo trimestre".
Sin embargo, Balanz todavía espera una mejora de la actividad en la segunda mitad del año. Tavella señala que la recuperación podría apoyarse en salarios reales más estables a medida que continúe la desinflación, una recomposición del crédito, incluida la reciente flexibilización del financiamiento en dólares, y una política monetaria potencialmente menos restrictiva. Adrián Yarde Buller, estratega jefe de Facimex Valores, coincide en que el desempeño de la primera mitad del año obligó a moderar las expectativas. "Durante buena parte del año proyectamos un crecimiento en torno al 2,5% para 2026, principalmente esperando un desempeño modesto de la inversión. En las últimas semanas recortamos esta proyección a la zona de 2% debido a un desempeño algo más flojo de lo esperado en la primera mitad del año", afirmó en charla con iProfesional.
De cumplirse ese escenario, la Argentina acumularía tres años consecutivos de crecimiento por primera vez desde 2008. Sin embargo, el avance promedio durante el actual mandato de Javier Milei sería de alrededor del 2% anual.
Desde el inicio de la actual administración, las actividades primarias crecieron cerca de 25%, mientras que el conjunto de la economía avanzó algo más de 5%. En el mismo período, los servicios aumentaron apenas 3,6% y el sector secundario, que comprende la industria, la construcción y los servicios públicos, se contrajo algo más de 3%.
El agro recibió el impulso de mejores cosechas; la producción de hidrocarburos avanzó con el desarrollo de Vaca Muerta, y la minería comenzó a beneficiarse de nuevas inversiones y de la desregulación.
Goldman Sachs considera que esta reasignación hacia sectores más productivos y exportadores es consistente con el programa económico. El ajuste fiscal, la apertura comercial, la reducción de impuestos a las exportaciones y la eliminación de diferentes distorsiones favorecen a las actividades capaces de competir internacionalmente. Al mismo tiempo, pierden participación sectores que anteriormente estaban sostenidos por la protección comercial, el gasto público o diferentes mecanismos de intervención.Sin embargo, el banco aclaró que esa transformación estructural "no alcanza para explicar toda la desaceleración reciente". También influyeron la incertidumbre política, la debilidad de la confianza, la volatilidad financiera, las fluctuaciones cambiarias y una inflación que, pese a la desaceleración, continúa cerca del 30% interanual.
El principal problema del nuevo patrón de crecimiento es laboral. Las actividades primarias representan menos del 10% del empleo privado formal, por lo que su fuerte expansión tiene un impacto relativamente acotado sobre la ocupación total.
La economía puede producir más, exportar más y acumular un mayor saldo comercial sin generar una mejora equivalente en el mercado de trabajo.
Según Goldman Sachs, los salarios reales prácticamente no crecieron durante los últimos doce meses y se encuentran apenas 4% por encima del nivel registrado al comienzo de la gestión de Milei, 30 meses atrás.


La inflación de 2025 y comienzos de 2026 erosionó el ingreso disponible de los hogares. La combinación de salarios estancados, debilidad laboral e incertidumbre afectó la confianza de los consumidores, la percepción de las empresas y los niveles de aprobación del Gobierno.
JP Morgan llegó a una conclusión similar al analizar los últimos datos de actividad. El EMAE creció 0,8% mensual desestacionalizado en junio, luego de dos caídas consecutivas, pero el rebote no alcanzó para compensar el mal desempeño del trimestre. En términos interanuales, la economía avanzó 2,7% en junio. Sin embargo, el nivel de actividad quedó prácticamente sin cambios frente al promedio del cuarto trimestre de 2025.
Durante el segundo trimestre, la minería creció 16,4% y el agro avanzó 6,2%. En cambio, la industria y el comercio continuaron en terreno negativo y, en conjunto, restaron 0,6 puntos porcentuales al crecimiento.
La construcción mostró una señal más alentadora, con una expansión interanual de 1,8%, aunque todavía parte de niveles deprimidos.
Otro límite para la recuperación es el menor dinamismo del crédito. Goldman Sachs advirtió que la desaceleración de los préstamos y el aumento de la morosidad podrían mantener cautelosos a los bancos. El crédito había sido uno de los principales motores de la primera etapa de la recuperación, pero su contribución comenzó a perder fuerza.
Santander observó que la mora del sector privado bajó de 7,7% a 7,6% en junio, aunque la mejora se explicó porque el volumen total de préstamos creció más rápido que el stock absoluto de créditos impagos.
La mora de las familias se mantuvo en 12,8%. Dentro de ese universo, la correspondiente a las tarjetas de crédito bajó de 13,1% a 12,6%, pero la de los préstamos personales subió de 15,9% a 16,4% y la de los prendarios aumentó de 7,7% a 7,9%. Santander considera que la mora "podría haber alcanzado un techo durante el segundo semestre, aunque todavía necesita comprobarse la velocidad de normalización". Hasta entonces, es probable que los bancos mantengan criterios más restrictivos para prestar.
El Gobierno intenta destrabar ese problema mediante un programa de $2 billones destinado al financiamiento hipotecario. El Fondo de Garantía de Sustentabilidad ofrecerá fondeo UVA de mayor plazo a las entidades financieras, que podrán otorgar préstamos con una duración mínima de 15 años y una tasa máxima de UVA más 7,5%.
JP Morgan estimó que el programa podría generar unos 17.000 créditos y elevar el stock hipotecario en aproximadamente 0,2 puntos del PBI, equivalentes a un incremento cercano al 20% frente a los niveles actuales. El efecto inicial sobre la actividad sería moderado. No obstante, si los bancos muestran interés en las licitaciones, el mecanismo podría demostrar que existe capacidad para reconstruir el crédito hipotecario mediante fondeo de largo plazo en pesos.
(Fuente: IProfesional)
Fuente: Primera Edición
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