Hábitat de barro y memoria viva: Villa Elisa inaugura un nido gigante de hornero construido en comunidad
El museo regional estancia El Porvenir, con 46 años de trayectoria en un predio histórico adquirido en 1980, presenta una experiencia inmersiva sobre la biodiversidad regional

El museo regional estancia El Porvenir, con 46 años de trayectoria en un predio histórico adquirido en 1980, presenta una experiencia inmersiva sobre la biodiversidad regional
Por Valeria Girard
En el parque del Museo Regional Histórico Estancia El Porvenir, una réplica inmersiva de 1,90 metros de altura invita a los visitantes a experimentar la arquitectura de nuestra ave nacional desde adentro. Elaborada con técnicas de bioconstrucción y mediante un proceso de trabajo colectivo, la obra se presentará oficialmente el próximo viernes 6 de noviembre durante la Noche de los Museos Entrerrianos.
Villa Elisa se alista para inaugurar un espacio pedagógico y cultural único en su tipo: un nido gigante de hornero de 1,90 metros de altura, diseñado bajo un concepto inmersivo que permite el ingreso del público a su interior. Emplazada en el parque del Museo Regional Histórico Estancia El Porvenir, la estructura abrirá sus puertas el próximo viernes 6 de noviembre, al caer la tarde, en el marco de la tradicional Noche de los Museos Entrerrianos.
La iniciativa busca transformar la manera en que la comunidad interactúa con el patrimonio natural. En diálogo con UNO Betina Bremm, museóloga e integrante del equipo del museo El Porvenir, resaltó el valor transformador de invitar a vecinos y visitantes a habitar la arquitectura del ave nacional: "Es una propuesta pensada para atrapar a las familias y a las escuelas de una forma diferente, permitiendo descubrir desde adentro cómo se resguarda el hornero en su propio hábitat", explicó.
La semilla de este proyecto nació a partir de un viaje regional. Un integrante del equipo del museo visitó la provincia de Misiones y conoció una réplica de nido a gran escala, aunque realizada en cemento. Al regresar a Villa Elisa, el planteo no tardó en surgir: "Estaría lindo poder hacerlo, pero hacerlo de barro como corresponde, como lo haría el hornero". La primera reacción colectiva fue el asombro: "Nos miramos entre todos y dijimos: ¿cómo hacemos esto?".
A diferencia de otras iniciativas en recintos cerrados o con materiales sintéticos, el museo apostó por el rigor de la bioconstrucción al aire libre.
El proceso técnico respetó minuciosamente la artesanía del ave: se moldeó una mezcla idéntica a la del hormiguero natural, compuesta por tierra negra, greda (arcilla), paja y arena; la solidez de la estructura de 1,90 metros fue supervisada por el trabajo conjunto de un bioconstructor y una arquitecta. La labor se inició en abril y concluyó su modelado en septiembre, debiendo sortear las demoras lógicas de un invierno atípicamente lluvioso que detuvo la obra al tratarse de una construcción a cielo abierto.
En la actualidad, el nido está erigido y solo restan los últimos retoques: una capa final de impermeabilizante exterior para proteger la greda y el acondicionamiento del terreno perimetral para recibir a los visitantes.
Hábitat de barro y memoria viva: Villa Elisa inaugura un nido gigante de hornero construido en comunidad
El verdadero corazón del proyecto lató en su carácter inclusivo. Catalogada como una genuina obra comunitaria, la edificación convocó a adultos, jóvenes y niños desde el nivel inicial. Los más pequeños de los jardines de infantes se sumaron activamente a la jornada, hundiendo sus manos en la mezcla para aportar a los muros del nido.
El entusiasmo trasvasó los límites del museo. Al regresar a sus aulas y hogares, los alumnos de las escuelas primarias locales continuaron investigando sobre las aves regionales y fabricando sus propios modelos a escala. "Suponemos que varios padres nos habrán odiado, porque se pusieron a armar su nido de horneros en las casas", comenta Bremm entre sonrisas, al recordar cómo la vivencia se extendió a los proyectos de las ferias de ciencias.
"La participación de los chicos fue super importante. Vinieron chiquitos hasta de jardín a amasar el barro. Muchos construían mismo con sus manitos, se emocionaban muchísimo y decían: 'Bueno, cuando esté lista nosotros queremos venir a ver cómo quedó'. Sentimos que formar parte de esto para ellos fue muy importante."
Para el equipo de la institución, la trascendencia de la obra supera lo puramente plástico. "Nosotros creemos que fue todo muy positivo. Estamos super contentos del resultado. Sabíamos que más allá de que se parezca o no, lo que íbamos a dejar era algo mucho más significativo en la comunidad en sí al momento de encarar este proyecto", reflexiona la museóloga.
La creación del nido inmersivo forma parte de la segunda etapa de un proyecto integral financiado por la Fundación Williams, entidad que también respaldó la fase inicial. Esta segunda instancia buscó intervenir un sector del parque del museo que se encontraba desaprovechado, integrándolo al circuito de educación ambiental y potenciando las jornadas de avistaje de aves que la institución realiza durante los meses de verano.
Dentro de esta estrategia de puesta en valor de la flora y fauna autóctona, la propuesta destaca a tres aves emblemáticas de la región:
*El colibrí: Reconocido como el ave emblema de Villa Elisa a partir de una votación popular impulsada entre los vecinos. Se instaló una escultura tallada en madera acompañada por cartelería educativa sobre su rol ecológico.
*El cardenal: Representante de la avifauna provincial como ave de Entre Ríos. Se edificó un nido habitable de menor escala donde los niños también pueden ingresar, construido con la colaboración directa de escuelas locales.
*El hornero: Ave emblema nacional y pieza central de la propuesta inmersiva, consolidada como una estructura habitable de 1,90 metros para el aprendizaje vivencial de toda la comunidad.
El escenario que da cobijo a esta experiencia es, en sí mismo, un pilar de la identidad elisense. El Museo Regional Histórico Estancia El Porvenir celebró sus 46 años de trayectoria el pasado 2 de septiembre, tras haber sido fundado en 1978. La institución funciona en el antiguo casco de una estancia adquirida por el municipio en 1980, una decisión fundamentada en el valor patrimonial y en la arquitectura atípica del conjunto edilicio dentro del paisaje entrerriano. Hoy, el museo conjugó la calidez de sus salas históricas interiores con la reactivación de su parque exterior, posicionándose como el principal atractivo turístico de la ciudad y un punto de encuentro insustituible para delegaciones escolares y visitantes del país.
Para quienes deseen participar en la apertura oficial y experimentar por primera vez el ingreso al nido de barro, el museo dispuso el siguiente cronograma de la jornada: la inauguración oficial de la réplica inmersiva del nido de hornero y puesta en valor del parque nativo será el viernes 6 de noviembre al atardecer. Será en el marco de la Noche de los Museos Entrerrianos en el parque del Museo Regional Histórico Estancia El Porvenir.
Fuente: UNO Entre Ríos
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