Habló Canales tras la violencia que sufrió: el crudo relato, el pedido de mano dura y el agradecimiento al apoyo de Orrego
El periodista Antonio Canales relató el violento robo que sufrió junto a su pareja en su vivienda de Pocito. En una carta abierta dirigida al gobernador Marcelo Orrego, agradeció su llamado después del ataque, describió lo ocurrido durante la madrugada y reclamó medidas en materia de seguridad.

El periodista Antonio Canales hizo público un extenso mensaje editorial dirigido al gobernador Marcelo Orrego al aire en su espacio de radio AM las 40, luego del violento robo que sufrió junto a su pareja en su vivienda de Pocito. En su relato contó cómo fue sorprendido por cuatro hombres armados, describió las agresiones que sufrió y recordó el temor que atravesó mientras su compañera permanecía atada.
Canales también agradeció el llamado que recibió de Orrego después del hecho y destacó la actuación de los efectivos policiales que intervinieron. A lo largo de su mensaje, además, planteó críticas a la seguridad provincial y reclamó cambios en las políticas actuales al respecto.
"Gobernador Marcelo Orrego, le habla el periodista Antonio Canales. Por todos los medios usted se habrá enterado lo que me ha pasado y una de las primeras llamadas que he recibido ha sido la suya, gobernador. Una llamada de solidaridad, una llamada de respeto, una llamada de contención.
Además, también le encontré un sesgo de humildad a su llamada, gobernador, porque usted me pide disculpas a mí por el acto violento, el evento violento que he sufrido. Y le digo: 'Orrego, ¿y por qué me pedís disculpas?'. Dice: 'Porque yo soy el encargado de brindar la seguridad, entonces yo me hago cargo, Canales'.
Me pareció muy buena actitud, Orrego, pero esto va más allá de la relación de mi oficio o del tuyo, Marcelo Orrego. Esto va más allá de que vos seas gobernador y yo periodista; va mucho más allá", comenzó el reconocido periodista sanjuanino.
Canales continuó desarrollando su descargo y contando lo ocurrido en la madrugada del viernes 25 de septiembre: "Yo vivo en el campo de Pocito. Nunca había vivido una cosa así porque Pocito era tranquilo y ya no es tranquilo, y San Juan era pacífico y ya no es pacífico. Y los delincuentes de otrora eran tranquilos y ya no son tranquilos.
A las 4 de la mañana me cortan la luz de la pilastra de la calle y yo, como un perfecto otario, voy, abro la puerta de mi casa y quiero ir a la pilastra porque pensé que había saltado la térmica. En cuanto doy cuatro o cinco pasos, se me vienen cuatro muchachones encapuchados con cuatro revólveres, uno cada uno. Los cuatro; ese momento no me lo voy a olvidar más. Y violentos desde el primer momento: tengo dos cachazos, tengo cortes de faca en las piernas, en los antebrazos, en los brazos y me meten a los pechones para la casa, desesperados. 'Plata, plata, plata, plata, plata'. No les interesa nada, gobernador, no les interesa televisor, no les interesa nada, nada, nada, nada. Plata, desesperados.
A todo esto, mi compañera a los gritos. La atan en el comedor y la atan en bombacha, como dormimos las parejas en San Juan. ¿Sabe gobernador la ofensa que es ver a su pareja atada a una silla en bombacha, gritando y llorando, y yo pensando en qué momento esto se transforma en un ataque sexual?
Y a mí me llevaban de habitación en habitación, gobernador, golpeándome y pidiendo plata. Bueno, yo le entregué el dinero que tenía. Uno se había encarnizado y me puso el revólver en la frente, que todavía tengo la marca porque me golpeaba en la frente, y yo intentando hacerlo razonar.
Gobernador, le decía: 'Mirá, loco, vos no venís a matar, venís a robar. Ya te di la plata, sacame el revólver de la frente. ¿Qué es lo que querés, matarme? Te vas a comer 30 años en el penal'. O sea, estaban descontrolados.
Además, Canales afirmó que en la esquina de la casa había un quinto delincuente que los manejaba por el celular que les decía: "ya viene el auto, que se apuren".
Por otra parte, Antonio comenzó a mencionar a las autoridades involucradas cuando lo peor pasó y los mencionó: "La Policía de la Séptima, extraordinaria, gobernador. El comisario García, extraordinario; la Brigada Sur, extraordinaria. Pero yo le estoy hablando que llegaron a las 4:30, el comisario de la Séptima a las 4:30 de la mañana. ¿Qué hacía levantado a las 4:30 de la mañana el comisario? No, ni idea.
Los de la Brigada Sur, al toque. Me llevaron la camioneta. Cuando pasaron (los delincuentes) por el control policial de la Calle 8, la camioneta pasó como a 150 y los que estaban de guardia ahí dijeron: 'Mirá, ahí va la camioneta del Canales y el Canales no anda tan rápido, anda despacito; se la están robando'. Y ellos también llaman al 911.
A partir de ahí los tipos se sienten perseguidos y tiran la camioneta en un zanjón de la calle Costa Canal antes de 5 y se pasan a un auto Ka gris, al auto del campana"
Cuando Canales culmina el relato de la noche donde sufrió el asalto, vuelve a dirigirse al primer mandatario con un pedido directo: "Gobernador, yo creo que si usted no le permite —o la ley de San Juan o la Justicia de San Juan no le permite— ser duro a los policías, esto no se arregla con palabras. Usted no lo va a arreglar con palabras.
En otra instancia de su carta abierta, relató aquello que escuchó del personal de seguridad que lo asistió en el momento: 'Mirá, Canales, a vos te escucha mucha gente, vos sos un tipo muy respetado, a vos te escucha el gobernador; decile que nos permitan ser duros, que volvamos a usar los bastones'.
¿Te acordás, Marcelo Orrego, cuando la Policía usaba bastones hace 20, 25 años, 30 años? ¿Te acordás que un bastonazo en el lomo te ardía una semana? ¿Te acordás cuando la Policía era temida por los delincuentes? Bueno, eso es lo que quiere la Policía.
La Policía hoy no puede tocar un delincuente porque procesan al policía, porque suspenden al policía, porque castigan al policía, porque si el hecho es grave lo exoneran al policía o le ensucian la foja de servicio. Eso no puede ser, Orrego. A la Policía la tienen que militarizar.
Con la Legislatura provincial, ya que ustedes están gobernando, Orrego, y que hacen leyes para esto, para lo otro, para el RIGI, para los carnet de conductor, hacen para todo; hagan para la seguridad, Orrego. Te pido por favor para la seguridad.
Mirá, yo he andado por la oficina de la Central de Policía. Me ha estado revisando la doctora Ferreira y no sé cuántos otros médicos legistas. He estado haciendo tres horas una cola para que me revisen; está bien, pero no te das idea, la cantidad de gente lastimada, herida, emparchada, curada con gasas. No tenés idea.
Por favor, yo te pido: mandá cualquier día a un hombre de confianza tuyo que vaya al consultorio de la médica legista en la Central de Policía, a cualquiera de ellos, y vas a ver la cola de gente herida. ¿Y sabés por qué herida? Por delincuentes. ¿Sabés por qué? No porque esa gente ha estado en el tablón de la popular del club Unión, sino porque estaba en su casa durmiendo, Orrego, ¿entendés?", dijo al aire por AM las 40.
Continuando con su descargo, el periodista se refirió a la delincuencia y el narcotráfico a nivel país: "Antes que San Juan se transforme en Rosario, una ciudad violenta tomada por la violencia, la delincuencia y los narcos, Orrego, por favor hacé algo. Pedí ayuda a la Gendarmería, pedí ayuda a la Policía Federal, militarizá la Policía provincial; no castiguen a los policías que son duros con la delincuencia.
Ahora han bajado la imputabilidad a 14 años y no les importa un carajo a los pibes. Insisto, Orrego, no podemos vivir atrincherados en nuestra casa; no podemos vivir asustados, durmiendo asustados, comiendo asustados, mirando televisión asustados, estudiando asustados, no podemos.
Por favor te pido, y esto te lo digo con todo mi respeto: ponete un ratito en mi lugar, nada más. Te pido por favor, y no lo vayas a tomar como una guaranguería; y si lo tomás como una guaranguería, me disculpo de todo corazón, de cuerpo y alma te pido perdón.
Esto no es Ucrania, esto no es El Salvador antes de Bukele, esto no es México, esto no es Rosario: esto es San Juan.
Antes que San Juan se transforme en Rosario, en Mar del Plata, en el Gran Mendoza o en el Conurbano bonaerense, te pido por favor, te pido encarecidamente, gobernador Orrego, reúnanse con quien se tengan que reunir, pero resuelvan el tema de la seguridad."
Canales agregó en su sentida carta abierta: "Gobernador Orrego, usted le compra a los policías borcegos, armas nuevas, les entrega Toyota 4x2, 4x4, 4x6, Toyotas que vuelan, les entrega autos patrulleros, chalecos antibalas, les entrega todo tipo de herramientas. Nosotros vemos cada tanto que usted aquí frente a la Catedral le entrega a las distintas comisarías, usted vive donándole a los intendentes para las policías comunales.
¿Sabés qué, Orrego? No sirve de una mier... eso. No sirve de una mier.... ¿Sabés por qué no sirve? Porque la moral, la actitud de la Policía está quebrada, Orrego, por favor comprendelo. Está vencida la actitud del policía; no tienen actitud de ir, de pelear, de enfrentar, de investigar la delincuencia.
¿Sabés lo que pasa, Orrego? La Policía lo que hace es mirar para el otro lado. Dice: '¿Para qué voy a perseguir a este delincuente? ¿Para qué le voy a pegar dos o tres cachetazos a este delincuente? ¿Para qué le voy a tirar un tiro a las patas si después el castigado soy yo?'.
Arreglen esto, Orrego, porque esto viene despacito creciendo y nos vamos a transformar en una provincia manejada. Mirá, estimado Orrego, vos no vas a manejar la seguridad. El uso de la fuerza pública por Constitución Provincial y por Constitución Nacional recae en las manos de la Policía; bueno, ejérzanlo. Están autorizados ustedes por Constitución. Denle bandera verde a los policías", culminó.
Después de describir una madrugada en la que, según relató, tuvo un arma apoyada sobre la frente mientras su pareja permanecía atada, Canales terminó su mensaje con una frase que resumió el sentido de su reclamo: No podemos vivir atrincherados en nuestra casa; no podemos vivir asustados.
Arrancó el juicio contra los policías acusados de balear por la espalda a un joven en Chimbas
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Fuente: Tiempo de San Juan
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