Hace 15 años lo soñó y hoy es la primer mujer trans jachallera en tener su casa del IPV
Débora Fernanda Mia Bordón acaba de cumplir su sueño. Literal. Es el de muchas familias que quisieran tener su casa propia. Trabajadora de la Municipalidad de Jáchal y en pareja hace diez años, nos contó cómo fue esa premonición que le avisaba que todo iba a estar bien en su futuro.

Cuando Débora Fernanda Mía Bordón era apenas una adolescente tuvo un sueño que la ilusiono. Alguien venía con una carpeta blanca y unas llaves y le decía que se quedara tranquila, que algún día ella iba a tener su casa y "no iba a pasar más necesidades", cuenta y se emociona.
A Débora le da igual que la llamen por cualquiera de sus tres nombres porque son los qu ella eligió cuando la Ley de Identidad de Género le permitió tener su DNI femenino.
"Yo nací acá en Jáchal, pero de adolescente me fui a la Ciudad de San Juan y recién hace cuatro años volví cuando mi papá se enfermó y falleció", relató en diálogo con Tiempo de San Juan. Según contó, fue a buscar oportunidades laborales a la Capital y cuando regresó a sus tierras no imaginaba que su futuro estaría sellado en ese departamento que la vio crecer.
Ahora, recibe al equipo periodístico del diario en su casa nueva, la que el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) le dio apenas hace tres semanas. Débora recibe pocas visitas y está recién mudada. Pide perdón por su juego de comedor, no es el que le gustaría tener, pero dice que de a poquito y con mucho esfuerzo se está comprando sus primeros muebles.
A Débora la acompaña su pareja, Alberto que se enamoró de ella hace diez años y con quien hicieron la unión convivencial para poder anotarse en el IPV en el año 2018.
"Fuimos sin ningún tipo de conocimiento, a preguntar y nos inscribimos. Lo único que nos pidieron fue el papel de la convivencia", explicó la trabajadora municipal que también agradeció porque lejos de ser discriminada fue atendida junto a Alberto como cualquier otra sanjuanina que sueña con tener su vivienda.
Cuando Débora soñó que le daban su casita, conoció a Alberto al poco tiempo. "Tuve fe de que venían con esa carpeta blanca y las llaves", detalló.
Fuimos sin ningún tipo de conocimiento, a preguntar y nos inscribimos. Lo único que nos pidieron fue el papel de la convivencia
Las llaves fueron entregadas el pasado 7 de septiembre en un acto donde más de 50 familias pudieron entrar por primera vez a sus casas del barrio Aires del Oeste y un video de ella abriendo la puerta de su hogar se viralizó en San Juan porque cumplir ese sueño se hace mil veces más difícil cuando se trata de una mujer trans.
A pesar de la alegría por el logro alcanzado, en el departamento no faltaron los comentarios en redes sociales que insinuaban que la adjudicación de la casa había respondido a favores políticos. Ante esos rumores, Débora aclara la situación con firmeza: "Ingresé legalmente, como cualquier otro ciudadano; yo no le pateé a ningún político para que me diera mi casita" .
Según explicó, en el año 2018 se inscribió formalmente en el IPV dentro del cupo destinado a matrimonios o convivientes sin hijos, una categoría que muchos vecinos del departamento desconocían que existía. "A mí gratis no me la entregaron, la tengo que pagar como todos" , enfatizó, dejando en claro que cubrirá las cuotas mensuales con el fruto de su propio trabajo.
Ese sustento laboral proviene de la Municipalidad de Jáchal, donde se desempeña desde hace dos años como contratada, convirtiéndose en la primera mujer trans en ingresar a la planta municipal bajo la gestión de Matías Espejo. Para Débora, la posibilidad de realizar los trámites con su nombre de DNI y acceder a sus derechos estuvo respaldada por la Ley de Identidad de Género . "Desde ese momento en que me hice el cambio de género, entendí que también soy humana y tengo derechos; así como tengo derecho a trabajar, tengo derecho a una vivienda".
A mí gratis no me la entregaron, la tengo que pagar como todos
Su camino de militancia en el departamento comenzó a fines del 2020, cuando regresó desde la ciudad de San Juan representando a la asociación del colectivo LGBT "Acercándonos" . En aquel entonces, Radio Norte fue el primer medio de comunicación que le abrió las puertas para visibilizar la organización. Poco tiempo después, organizó y lideró la primera marcha del orgullo en el centro jachallero un jueves a las 10:30 de la mañana, con el fin de exigir respeto ante toda la comunidad. Bajo la convicción de que para recibir respeto es necesario dar el ejemplo en el trato y la convivencia, hoy la mayoría de los vecinos la saludan y la nombran afectuosamente por sus nombres: Débora, Mía o Fernanda.
Hoy, instalada en su nuevo hogar del barrio Aires del Oeste y con una década de relación junto a Alberto, la pareja proyecta dar un nuevo paso . Tras haber formalizado la unión convivencial, Débora y Alberto evalúan fijar fecha para el casamiento formal . Así, la jachallera que un día soñó con una carpeta blanca y un juego de llaves abre hoy las puertas de su casa, dejando atrás las dificultades y abriendo camino a la igualdad en su tierra natal.
Ahora, con su casa en pleno crecimiento, Alberto se las ingenia para hacer changas y poder seguir pagando las cuotas y comprando todo lo necesario para su nuevo hogar. Además de arreglos varios en casas de otros vecinos, el futuro marido de Débora corta el pasto y hace jardinería, pero hace algunas semanas se le rompió la maquina de cortar pasto y eso dificulta las cosas.
"Yo le pido si alguien tiene una máquina que me done para que yo pueda seguir trabajando, se lo voy a agradecer de corazón", cerró Alberto.
Fuente: Tiempo de San Juan
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