Hace 8 años un estudio de la Unne que advirtió sobre la vulnerabilidad de las defensas del puente Chaco-Corrientes
Un trabajo final de Ingeniería Civil presentado en 2018 analizó mediante simulación por computadora el impacto de barcazas contra la estructura del viaducto interprovincial.

A raíz de los recientes incidentes fluviales que volvieron a poner bajo la lupa la seguridad del puente Chaco-Corrientes, cobran relevancia los antecedentes académicos que advirtieron sobre la fragilidad del sistema de protección del viaducto.
En 2018, los flamantes ingenieros civiles Max Charytonow y Eliana Mirta Cóceres defendieron en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) su trabajo final titulado «Modelación del Impacto de Barcazas sobre el Puente General Manuel Belgrano».
La investigación, dirigida por el magíster Ricardo Barrios D'Ambra, tomó como base histórica el choque registrado el 8 de diciembre de 1996, cuando un convoy de 16 barcazas con mineral de hierro procedente de Brasil colisionó contra el Pilar 5 del enlace interprovincial.
Curiosamente, este mismo sector fue el escenario de un reciente episodio protagonizado por un remolcador que dejó varias embarcaciones a la deriva.
El estudio académico se desarrolló a lo largo de 90 páginas y utilizó el software ANSYS bajo el método de elementos finitos para simular las consecuencias físicas del choque.
Mediante análisis estáticos y dinámicos, los autores calcularon que un impacto de gran magnitud pudo haber desplazado el puente hasta 24 centímetros en sentido perpendicular al eje, superando los 13 centímetros medidos oficialmente por Vialidad Nacional.
Ante el riesgo de que los corrimientos acumulados comprometan la estabilidad de la calzada, el informe propuso tres alternativas de mitigación:
Piezas metálicas en la unión: colocación de elementos de acero para limitar la deformación y permitir únicamente un movimiento de giro tipo bisagra, aunque requiere cortes prolongados de tránsito y no previene nuevos choques.
Vigas de refuerzo: instalación de estructuras de hormigón armado bajo la calzada para evitar el desprendimiento de los tramos ante situaciones extremas.
Nuevas defensas estructurales: cuestionar la vigencia de los pontones flotantes instalados en 1973, argumentando que no se corresponden con el tonelaje ni con las dimensiones de los convoyes modernos de la hidrovía Paraná-Paraguay.
Consultado sobre las alternativas planteadas, el ingeniero Barrios D'Ambra recordó que entre 2014 y 2016 se licitó la construcción de defensas definitivas de hormigón armado, un proyecto que finalmente quedó trunco por la rescisión del contrato con la empresa adjudicataria.
Aquel diseño preveía la construcción de macro-pilotes fijos fundados directamente en el lecho del río Paraná, actuando como "escudos" o parachoques autónomos río arriba y río abajo para absorber la energía de los impactos antes de que las embarcaciones tomaran contacto con la estructura real del puente.
De haberse concretado, no sólo se hubiera resguardado el viaducto, sino que se habría optimizado la navegación comercial al eliminar las restricciones operativas de la Prefectura Naval Argentina sobre los trenes de barcazas.
Fuente: Diario El Litoral
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