Hallazgo mendocino: investigadores descubren que conocido medicamento para la hipertensión trata el dolor crónico
Llevó una década de estudios en Conicet Mendoza. Es lo que se conoce como reposicionamiento farmacológico y aporta mayor seguridad por haber sido ya probada.

Llevó una década de estudios en Conicet Mendoza. Es lo que se conoce como reposicionamiento farmacológico y aporta mayor seguridad por haber sido ya probada.
Los investigadores de Conicet Mendoza, Sergio Benítez, Emanuel Peralta, Cristian Acosta y Yanaysis Stable García, son parte del equipo que trabajó en el estudio que atribuye a un medicamento para la hipertensión la posibilidad de controlar el dolor crónico. Foto: Conicet
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Un equipo de investigación de Mendoza demostró que un medicamento que se encuentra en el mercado para tratar la hipertensión puede ser utilizado también para el dolor crónico, si se combina con otro compuesto.
Se trata de algo que suele surgir de investigaciones de la industria farmacéutica, pero esta vez, es algo que logró un equipo del Conicet Mendoza. Las virtudes de este tipo de hallazgo son que, al tratarse de algo ya aprobado y probado, brinda más seguridad y pueden agilizarse los procedimientos para su uso con esta indicación.
Tras casi una década de trabajo, los investigadores del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM, Conicet-UNCuyo) demostraron que el telmisartán puede tener también esa aplicación.
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El logro cobra relevancia en un contexto donde no abunda la novedad. Según explicó Cristian Acosta, doctor en Biología y director de la investigación y del Laboratorio de Estudios Neurobiológicos del IHEM, en los últimos 20 años prácticamente no se introdujo ninguna nueva medicación para este tipo de dolencias. Lo último que se aprobó a nivel internacional es un compuesto no disponible en la Argentina, de un costo sumamente elevado y que no resulta significativamente superior a la combinación de paracetamol con codeína.
Científicos del Conicet demostraron, en modelos de laboratorio, que medicamentos antihipertensivos podrían constituir una estrategia para el tratamiento del dolor crónico. Foto: Conicet Mendoza.
Para comprender el impacto del estudio, es preciso definir el problema. Se considera dolor crónico a cualquier manifestación dolorosa que se extienda por tres meses o más, de forma permanente o intermitente. Acosta detalló que se estima que al menos la cuarta parte de la población mundial lo padecerá en algún momento de su vida.
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Puede presentarse como un malestar muscular en la espalda, dolores articulares en rodillas, muñecas o dedos, o sensaciones generalizadas en el cuerpo. Sin embargo, los investigadores aclararon que este enfoque no aplica para dolores asociados al cáncer ni para patologías de alta complejidad como la fibromialgia, la cual no cuenta actualmente con modelos animales adecuados para su representación en laboratorio.
Los científicos trabajan en este proyecto desde 2017 sobre la base del sistema renina-angiotensina, una estructura biológica que regula la presión arterial, la función renal y cardiovascular, pero que también interviene en procesos inflamatorios y de dolor.
El estudio, publicado en la revista científica internacional Frontiers in Pharmacology, evaluó el efecto del bloqueo simultáneo de dos receptores de la hormona angiotensina 2 (denominados AT1R y AT2R) en un modelo experimental de lesión crónica del nervio ciático en animales de laboratorio.
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Para lograrlo, utilizaron una combinación. Por un lado, telmisartán, un antihipertensivo que se comercializa en el país por diversos laboratorios y bloquea el receptor AT1R. Por otro, PD123319, un compuesto utilizado exclusivamente como reactivo en investigación médica y farmacología y que bloquea el receptor AT2R.
"Demostramos que el telmisartán bloquea la unión de angiotensina a AT1R y el PD123319 hace lo mismo con AT2R", relató Acosta. La inhibición conjunta disminuyó los indicadores de dolor neuropático (asociado al sistema nervioso) y alteró la presencia de citoquinas pro-inflamatorias, aportando datos sobre un mecanismo biológico hasta ahora desconocido que conecta el sistema renina-angiotensina con canales iónicos celulares (TWIK1).
Buscar nuevas aplicaciones para drogas que ya se comercializan se conoce en la ciencia como "reposicionamiento farmacológico". En ese sentido, el investigador resaltó que la principal ventaja de esta estrategia radica en la seguridad y el tiempo: al tratarse de un principio activo ampliamente probado en humanos para la presión arterial, posee un perfil de seguridad sumamente conocido, lo que evitaría tener que repetir desde cero las primeras fases de evaluación sobre su toxicidad.
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Científicos de Conicet Mendoza demostraron, en modelos de laboratorio, que medicamentos antihipertensivos podrían constituir una estrategia para el tratamiento del dolor crónico. Emanuel Peralta, primer autor del trabajo, en el Laboratorio de Estudios Neurobiológicos del IHEM. Foto: Conicet Mendoza.
No obstante, aclaró que, si bien está en el mercado para tratar la hipertensión, esta droga no está aprobada para el tratamiento del dolor en ninguna parte del mundo. El estudio elaborado en Mendoza constituye la primera evidencia firme en un modelo preclínico (animal). Para que este hallazgo pueda transformarse en un tratamiento disponible para la gente, la industria farmacéutica u organismos con la infraestructura necesaria deberán realizar los ensayos clínicos correspondientes en pacientes y solicitar la validación ante agencias reguladoras como la FDA, la EMA o la ANMAT.
"Nosotros que nos dedicamos a hacer investigación básica, preclínica, avanzamos hasta donde nuestros recursos lo permiten y ahí la pelota ya pasa a la industria farmacéutica y a quienes tienen la infraestructura y el poder económico para avanzar con el tema", señaló el director del estudio.
Mientras tanto, el equipo continuará evaluando el comportamiento de este esquema farmacológico en otros tipos de dolor, como la artritis, la artrosis o procesos inflamatorios.
"Lo nuestro es continuar tratando de entender cómo funciona en otros modelos de dolor, o sea, si funciona cuando tengo artritis, cuando tengo un modelo de artrosis, en otros tipos de dolor inflamatorio, si funciona en modelo de dolor postquirúrgico", refirió.
Acosta remarcó de manera enfática que este avance científico no autoriza el consumo de estos medicamentos para tratar dolores de ningún tipo. Al tratarse de un fármaco diseñado para alterar la presión arterial, su consumo sin indicación ni control médico puede acarrear graves riesgos para la salud. Ante cualquier dolencia, la recomendación fundamental es siempre consultar con un profesional de la salud.
El grupo de profesionales que llevó adelante el trabajo desarrolla sus tareas en la provincia desde hace años, integrando conocimientos de expertos de distintas regiones. Cristian Acosta (director de la investigación), nació en Córdoba, al igual que Emmanuel Peralta (primer autor del trabajo). Sergio Benítez es otro de los investigadores y es oriundo de Chaco, mientras que se suma Yanaysis Stable García, proveniente de Cuba.
"Nos dieron la oportunidad de hacer nuestro trabajo en la provincia, trabajamos y vivimos acá y amamos Mendoza", resumió Acosta sobre el equipo del IHEM que logró este avance científico.
Fuente: Los Andes
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