Heladas: cómo afectan a los cultivos y las nuevas tecnologías para prevenir daños
La protección de cultivos contra las heladas dependía de puestos fijos y combustibles. Hoy avanzan soluciones móviles y digitales para reducir las pérdidas.

La protección de cultivos contra las heladas dependía de puestos fijos y combustibles. Hoy avanzan soluciones móviles y digitales para reducir las pérdidas.
Viñedo tras una helada: el hielo recubre las superficies y daña los tejidos.
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Las inclemencias del tiempo suelen ser una de las principales causas de los problemas que afectan a la producción agrícola, tanto de frutas y verduras como de otros cultivos. Puntualmente, las heladas provocan daños cuando el agua contenida en las células vegetales se congela, rompiendo los tejidos y causando ennegrecimiento o deshidratación, especialmente en brotes y tejidos jóvenes.
El riesgo es elevado durante la primavera —desde mediados de agosto hasta principios de noviembre— para frutales y vid, y durante el otoño e invierno para cultivos hortícolas y flores. Por ello, los especialistas recomiendan monitorear y extremar los cuidados durante esas épocas.
En Mendoza, prácticamente todos los oasis productivos presentan algún grado de riesgo frente a las heladas. Actualmente, los mayores porcentajes de daños, según las estadísticas de la Dirección de Contingencias Climáticas, se registran en el Valle de Uco y en el sur provincial, seguidos por el oasis Este y luego por el Norte.
"Todas las zonas tienen un nivel de riesgo, algunas más y otras menos. Hemos tenido temporadas con muchas heladas tempranas y, de acuerdo con el año y con el momento fenológico, es decir, la etapa en la que se encuentra el cultivo, es el daño que puede producir", explicó Martín Cavagnaro, ingeniero agrónomo, investigador y docente de la cátedra de Meteorología Agrícola de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo.
El especialista aclaró que una ola polar no tendrá el mismo impacto si llega cuando el fruto ya superó su etapa de mayor vulnerabilidad que cuando el fruto es todavía pequeño o se encuentra en brotación.
"Entonces, todo tiene que ser una combinación para que el daño sea importante en el momento biológico en que está el ciclo de la planta", señaló.
La llegada de las bajas temperaturas a los oasis productivos de la provincia activa los esquemas de vigilancia agrícola. Una sola noche de heladas severas puede destruir la inversión de todo un año de trabajo y comprometer la producción destinada tanto a la exportación como al mercado interno.
La incorporación de tecnología se ha convertido en una herramienta clave para mejorar la previsibilidad y reducir riesgos económicos. Tradicionalmente, la defensa activa contra las heladas dependía de instalaciones fijas de gran porte o de la quema de combustibles, con el consecuente impacto ambiental y logístico. Sin embargo, el mercado local está incorporando sistemas móviles y digitales que no requieren estructuras permanentes.
La empresa Agrocosecha, especializada en maquinaria agrícola de alta tecnología, introdujo en el mercado la línea de máquinas antiheladas de arrastre TBX (Tow and Blow). A diferencia de las estructuras fijas, estos equipos cuentan con un sistema de transporte que permite desplazar la unidad a lo largo de las hileras del cultivo según las necesidades del terreno.
Su funcionamiento se basa en un potente sistema de soplado que genera una corriente constante de aire caliente. Esto permite elevar la temperatura alrededor de la vegetación y crear un microclima de protección activa. Cada unidad tiene una capacidad de cobertura de entre cinco y siete hectáreas.
Desde el punto de vista económico y operativo, las torres TBX presentan cuatro ventajas competitivas frente a los ventiladores fijos tradicionales. Al tratarse de equipos móviles, no requieren obras civiles, estructuras de hormigón ni anclajes permanentes en el suelo, lo que facilita la reconfiguración de la finca y su traslado.
Además, incorporan el sistema Smart Connect, que permite controlar funciones como el encendido, apagado, desplazamiento y regulación térmica en tiempo real desde un teléfono celular o una tablet.
También cuentan con un modo automático programable, que activa el sistema al detectar umbrales críticos de temperatura, reduciendo la posibilidad de errores durante las guardias nocturnas.
A esto se suma un diseño mecánico y motorizaciones eficientes que disminuyen significativamente el consumo de combustible, con el consecuente ahorro en costos operativos y una menor emisión de contaminantes.
Los sistemas portátiles ya cuentan con antecedentes de uso exitoso en la provincia. Productores vitivinícolas del Valle de Uco incorporaron estas unidades para proteger variedades de alto valor comercial.
Además de la vid, esta tecnología se utiliza en distintos países para resguardar frutales de carozo y de pepita —como manzanos, perales, ciruelos y nogales— y cultivos hortícolas intensivos.
La incorporación de las torres antiheladas forma parte de un conjunto de soluciones orientadas a mejorar la eficiencia biológica y económica. En línea con las tendencias de producción orgánica y biodinámica, Agrocosecha sumó la nueva gama de intercepas de la firma italiana Orizzonti.
"Este equipamiento dispone del sistema Fast Connection, una innovación que permite montar e intercambiar más de 40 herramientas agrícolas diferentes sobre un mismo chasis en menos de cinco minutos. El sistema optimiza la labranza y el control de malezas sin recurrir a herbicidas químicos, resguardando la estructura del suelo y reduciendo las pasadas de maquinaria", explicó Lucas Gilbert, gerente de Agrocosecha.
Con el incremento del riesgo de heladas en las principales regiones productivas del país, la protección de los cultivos se ha convertido en una prioridad para los productores. En ese contexto, los sistemas de riego por aspersión se consolidan como una de las alternativas más eficaces para minimizar pérdidas y garantizar la continuidad de las cosechas.
Grupo Halpern, especializado en gestión eficiente del agua y soluciones de riego, destaca que estos sistemas permiten mantener los cultivos por encima de su temperatura crítica, evitando daños ocasionados por temperaturas extremas que pueden comprometer la rentabilidad de una temporada completa.
El riego por aspersión se basa en un principio físico conocido como calor latente de solidificación. Cuando el agua aplicada sobre la planta se transforma en hielo, libera energía térmica que mantiene la temperatura de los tejidos vegetales cercana a los 0°C, protegiéndolos de los efectos perjudiciales del frío.
Además, la capa de hielo que se forma sobre hojas, flores y frutos actúa como un escudo térmico, aislando la estructura interna de la planta y reduciendo significativamente los daños por congelamiento.
Según explican desde Halpern, esta tecnología puede brindar protección efectiva incluso ante temperaturas muy bajas y tiene la ventaja adicional de poder adaptarse al sistema de riego ya existente en la finca.
Entre las principales ventajas de estos sistemas se destacan sus menores costos operativos y energéticos en comparación con otros métodos activos de control de heladas, como los quemadores. También permiten automatizar su funcionamiento y activarse cuando las condiciones climáticas así lo requieran, optimizando recursos y reduciendo la necesidad de intervención manual.
Otro beneficio importante es que contribuyen a prevenir tanto la deshidratación celular provocada por el congelamiento como las quemaduras por oxidación que suelen aparecer en los días posteriores a una helada severa.
Desde Grupo Halpern señalan que el diseño de un sistema de mitigación contra heladas debe contemplar variables específicas de cada establecimiento, como la topografía, la disponibilidad de agua, el tipo de cultivo y las condiciones meteorológicas de la zona.
"Las heladas representan una de las principales amenazas para la producción agrícola; contar con un sistema de mitigación adecuado permite resguardar la inversión del productor y asegurar la calidad y el volumen de la cosecha", destacan desde la compañía.
Con presencia y distribuidores en todo el país, Grupo Halpern acompaña a los productores en el desarrollo de soluciones para el manejo eficiente del agua y la protección frente a eventos climáticos adversos.
Las heladas continúan siendo uno de los fenómenos climáticos que más afectan a la producción hortícola y frutícola, generando pérdidas significativas debido a su capacidad de impactar sobre extensas áreas productivas. Frente a este escenario, Agrinet destaca la importancia de incorporar soluciones de protección que permitan reducir riesgos y garantizar la sustentabilidad de los cultivos.
Juan Ignacio Losada, gerente industrial de Agrinet, señaló que las mantas térmicas se han convertido en una herramienta cada vez más utilizada por los productores.
"Las heladas son uno de los fenómenos que más afectan a la producción hortícola y frutícola, principalmente porque su impacto suele ser generalizado. En este contexto, las mantas térmicas permiten generar una barrera física que reduce la pérdida del calor acumulado durante el día y ayuda a elevar algunos grados la temperatura alrededor de la planta durante la noche", explicó.
Según Losada, la efectividad de esta tecnología depende tanto de la intensidad del evento climático como del manejo agronómico de cada cultivo, aunque puede marcar una diferencia decisiva. "En muchos casos, esta protección puede significar la diferencia entre conservar una producción o perderla por completo", afirmó.
Además de su función antiheladas, las mantas térmicas aportan beneficios adicionales. "También contribuyen a mejorar las condiciones de crecimiento en etapas tempranas, reducen el estrés de las plantas y, en determinados cultivos, permiten adelantar cosechas. Hemos realizado experiencias en distintas regiones de Chile, particularmente en arándanos, donde observamos resultados muy positivos", agregó.
Losada subrayó que el actual contexto climático exige una mirada estratégica sobre las inversiones en protección agrícola.
"Hoy la agricultura enfrenta una mayor frecuencia de eventos extremos, ya sean sequías, inundaciones, heladas o granizos. Por eso, las soluciones de protección ya no deben considerarse un gasto extraordinario, sino una inversión necesaria para asegurar productividad, calidad y rentabilidad", sostuvo.
Durante el reposo otoño-invernal, las plantas frutales toleran temperaturas bajo cero. Las heladas que afectan a estos cultivos ocurren al final del invierno y comienzos de la primavera y se conocen como heladas tardías.
Según Javier Chaar, investigador de INTA EEA Mendoza, "en ese momento las yemas florales, en sus distintos estados de desarrollo, son dañadas por las temperaturas de congelación, siendo el estado de fruto cuajado el más sensible. Por ejemplo, la temperatura crítica media en frutos cuajados de duraznero es de -1,8 °C, mientras que en flor abierta es de -2,8 °C".
El especialista añadió que los cultivos más expuestos al daño provocado por heladas tardías son aquellos de floración temprana, como las variedades tradicionales de almendro de cáscara blanda, el damasco y el ciruelo japonés.
"Al desarrollarse tempranamente sus yemas florales, pierden tolerancia a las bajas temperaturas en momentos en los que aún es frecuente la ocurrencia de estos eventos. A su vez, es importante considerar las diferencias de temperatura entre los distintos sitios productivos. Es la combinación de ambos factores la que determina la probabilidad de daño por helada, especialmente cuando no existen métodos de control activo", explicó.
Fuente: Los Andes
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