Heladas, pastizales secos y viento: la combinación que favoreció la propagación del incendio en Campo San Juan
Lucas Russo explicó que las heladas secaron los pastizales y el viento aceleró el incendio en Campo San Juan. El riesgo sigue vigente

Después de más de 17 horas de combate, vigilancia y reingreso al área, el incendio que avanzó sobre el Parque Federal Campo San Juan, en Santa Ana, fue finalmente extinguido durante la mañana de este miércoles. El balance oficial dejó 134 hectáreas de malezas, pastizales y arbustos afectadas, pero detrás de la dimensión que alcanzó el fuego aparece una combinación que mantiene en alerta a Misiones: las últimas heladas secaron la vegetación fina y los fuertes vientos encontraron allí combustible suficiente para acelerar la propagación de las llamas.
El operativo había comenzado alrededor de las 16 del martes, cuando fueron detectados dos grandes frentes de fuego separados por unos 1.500 metros. Bomberos de la Policía de Misiones y brigadistas del Plan Provincial de Manejo del Fuego distribuyeron las tareas de combate y, cerca de las 20.30, lograron contener las llamas y establecer una guardia de cenizas para controlar posibles reactivaciones.
Sin embargo, durante la madrugada aparecieron nuevos focos y a las 6.30 los equipos tuvieron que ingresar nuevamente. La irregularidad del terreno impidió el acceso de camionetas y autobombas forestales, por lo que los efectivos avanzaron a pie con elementos de zapa y mochilas forestales hasta extinguir los últimos puntos activos cerca de las 9. En el despliegue participaron las divisiones Bomberos Santa Ana, Zona Oeste y Garupá de la Policía de Misiones, junto con brigadistas provinciales. Así, el operativo completó más de 17 horas entre combate directo, vigilancia y reingreso al área afectada.
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En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el subsecretario de Ordenamiento Territorial, Lucas Russo, explicó que las condiciones climáticas de los últimos días fueron determinantes para que un foco pudiera propagarse con rapidez. Según detalló, las heladas secaron los pastos finos que habían crecido rápidamente luego de las lluvias y dejaron una cobertura vegetal especialmente vulnerable al fuego.
A ese cuadro se sumó el viento, que se convirtió en uno de los principales factores de propagación. Russo explicó que las ráfagas alimentaron las llamas, modificaron su dirección y obligaron a los equipos a dividirse para trabajar sobre focos diferentes. De hecho, señaló que lo que inicialmente comenzó como un incendio concentrado terminó ampliándose a dos sectores, justamente por los cambios del viento durante la jornada.
Russo advirtió además que las precipitaciones de los últimos días no deben generar una falsa sensación de seguridad. Si bien una mayor cantidad de agua favorece el control de los incendios, recordó que antes de una tormenta suelen producirse ráfagas intensas que pueden complicar cualquier foco antes de que empiece a llover. Por eso, recomendó a la población seguir diariamente el índice de peligrosidad de incendios que difunde Ecología. Durante las últimas jornadas, ese indicador se mantuvo en nivel amarillo, lo que marca condiciones favorables para una propagación rápida por efecto del viento y la baja humedad.
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El funcionario explicó que ese índice no solamente refleja la posibilidad de que un incendio se expanda, sino también la dificultad que tendrán brigadistas, bomberos y voluntarios para controlarlo. Cuanto más alto es el nivel, mayor es la posibilidad de que el fuego escape rápidamente de control y mayor será el despliegue necesario para sofocarlo.
La advertencia coincide con la evaluación del presidente de la Federación Misionera de Bomberos Voluntarios, Waldemar Laumann, quien describió a la provincia como asentada actualmente sobre un "colchón de combustible vegetal" y sostuvo que las condiciones actuales obligan a extremar la prevención porque, además de la vegetación seca, existe una presencia constante de viviendas e infraestructura que puede multiplicar las consecuencias de cualquier foco.
Desde su perspectiva, la prevención no puede quedar solamente en manos de bomberos y brigadistas. Señaló que toda la comunidad debe asumir un papel activo para minimizar riesgos, especialmente en un momento en que cualquier descuido puede derivar en un incendio de rápida propagación. Uno de los hábitos que más preocupación genera es el uso del fuego como herramienta de limpieza. Laumann insistió en que la quema de residuos, restos de poda o vegetación a cielo abierto representa un riesgo muy alto y puede terminar en situaciones graves cuando el material se encuentra seco y hay viento.
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Por su parte, Russo coincidió en que uno de los sectores más sensibles son las zonas de interfaz urbano-rural. Allí es frecuente que los vecinos quemen hojas, restos de poda o residuos vegetales que retiran de canaletas y alcantarillas. En muchos casos, esas tareas se realizan justamente para prepararse ante las lluvias y evitar anegamientos, pero si el material se quema en vez de ser embolsado o retirado, se termina generando un nuevo problema.
Por eso, aunque desde Ecología existe una atención especial sobre parques provinciales y áreas protegidas, el seguimiento también se extiende a las zonas urbanas y periurbanas, donde la cercanía entre vegetación, viviendas e infraestructura aumenta el riesgo.
En Campo San Juan apareció además otra dificultad operativa: parte del incendio se desarrolló en proximidades de una línea de alta tensión, lo que obligó a extremar los cuidados durante las tareas de combate. Russo señaló que la presencia de esa infraestructura complejizó parte del operativo, aunque aclaró que no se registraron daños sobre instalaciones del parque.
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El humo también generó preocupación por la cercanía de la ruta nacional 12, ya que una columna densa puede afectar la visibilidad y convertirse en un riesgo adicional para quienes circulan por la zona.
El funcionario explicó además que Campo San Juan posee una conformación ambiental diferente a la de otras áreas protegidas. Se trata de un espacio dominado principalmente por pastizales y arbustos bajos, y no por grandes extensiones de bosque nativo cerrado. Por esa razón, el fuego tiene históricamente un papel en la renovación natural de esos pastizales. Sin embargo, advirtió que no debe confundirse ese proceso ecológico con un incendio originado por la acción humana o fuera del momento natural del ciclo. En esos casos, el fuego puede resultar mucho más dañino para la flora y la fauna, además de propagarse sin control.
Sobre el origen del incendio, Russo señaló que todavía no existe una causa confirmada. La hipótesis accidental aparece como una de las posibilidades, aunque tampoco se descarta completamente una acción intencional hasta que concluyan las pericias de Bomberos de la Policía. Entre los posibles desencadenantes mencionó situaciones aparentemente menores, como una colilla de cigarrillo mal apagada o un descuido de alguna persona que haya transitado por el lugar.
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En las actuales condiciones, remarcó, una fuente de ignición pequeña puede encontrar suficiente material seco como para iniciar un incendio que luego el viento se encargue de expandir.
Pese al incendio, Russo confirmó que el parque continúa habilitado para las visitas. Se pueden realizar recorridos por senderos y actividades de esparcimiento y observación de aves, una de las características destacadas del lugar por la variedad de especies que alberga. No obstante, pidió respetar estrictamente las indicaciones de los guardaparques y permanecer únicamente en los sectores habilitados.
Por su parte, Laumann recordó que Misiones ya atravesó, hace unos cinco años, un período de elevada cantidad de incendios forestales y en montes nativos. Si bien consideró que las actuales condiciones climáticas todavía no alcanzan aquella gravedad, advirtió que en las últimas semanas comenzó a observarse nuevamente una mayor actividad.
Así, el incendio de Campo San Juan dejó una señal clara: las lluvias ocasionales no eliminan el peligro cuando las heladas secan la vegetación, el viento acelera la propagación y las conductas humanas pueden aportar la chispa inicial. El fuego ya fue extinguido, pero la combinación de factores que permitió que alcanzara 134 hectáreas sigue presente en distintos puntos de la provincia.
Fuente: Primera Edición
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