"Hemos hecho varias construcciones con bambú"
Jorge Dragone es ingeniero civil y encontró en esta caña una forma de construir. Hoy lo promueve.

El ingeniero civil Jorge Dragone encontró en el bambú un material con gran potencial constructivo hace décadas. Luego de capacitarse en Colombia y desarrollar obras en Argentina y Uruguay, hoy busca aportar su experiencia a nuevas iniciativas en Jujuy, desde la construcción sustentable hasta la protección de las márgenes de los ríos.
"Yo en Salta nunca había visto bambúes del tamaño que hay ahí en la zona de Tabacal, del ingenio Ledesma, de Calilegua", explicó y recordó que fue en 1998. "Al ver ese bambú enorme, como ingeniero civil me sorprendió y me despertó interés porque es un material que, por la forma que tiene de tubo, se presta mucho para recibir carga y, por la resistencia de su fibra, es muy apto estructuralmente". Recordó al compartir su experiencia en las jornadas realizadas en Calilegua organizada por la Cooperativa Cimbra que impulsa su uso.
Su interés se convirtió en formación cuando tuvo la posibilidad de realizar un curso en la zona cafetera de Colombia, donde el bambú forma parte de una tradición constructiva aún vigente. Allí aprendió con el reconocido arquitecto y pensador Simón Vélez, y conoció técnicas que aprovechan las características de la planta, tanto en viviendas como en edificaciones de mayor escala.
Explicó que en Colombia, no suelen llamarlo bambú sino "Guadua angustifolia", una especie que comparte características con los ejemplares presentes en Jujuy, en particular por el tamaño y la resistencia de la fibra. También destacó las condiciones de las especies leñosas introducidas y plantadas en la zona azucarera argentina. "Son también muy buenas, están por lo menos tan buenas como la guadua angustifolia, así que se puede construir y, de hecho, hemos construido muchas edificaciones con muy buenos resultados", afirmó.
La experiencia colombiana le permitió conocer el bahareque, también llamado bareque, y otra formas tradicional de construcción adaptada al comportamiento del material. En ese país se habla incluso de "arquitectura" o "construcción temblorera", una denominación que alude a su buen desempeño frente a los terremotos. Explicó que una de las claves es la liviandad, el peso influye en el comportamiento de las estructuras durante un movimiento sísmico.
Alrededor del año 2000, Simón Vélez impulsó construcciones de gran tamaño con bambú, en Colombia y en otros países, entre ellos Alemania. Sus obras se convirtieron en referencias para quienes buscaban ampliar las posibilidades del material. Dragone explicó que de esos ejemplos tomaron muchas de las técnicas que después aplicaron en sus propios trabajos.
La primera obra que recordó con especial claridad fue un quincho y vestuario para las instalaciones del Rugby Club de Orán. "Eso fue lo primero que hicimos entre el 2002 y 2003", contó. A partir de esa construcción surgió la posibilidad de organizar una pequeña empresa y dar continuidad al trabajo de las personas capacitadas para ejecutarla, y la llamó Hola Bambú con la que encararon obras de distintos tipos.
El recorrido incluyó construcciones de una y dos plantas. Dragone mencionó una realizada en Punta del Este, un centro de día destinado a un médico fisiatra. "Hemos hecho varias construcciones con plantas altas y la de Punta del Este tenía dos plantas", explicó. La experiencia mostró que el bambú puede emplearse en proyectos que exceden los quinchos o las estructuras pequeñas, siempre que se conozcan sus condiciones y se lo utilice adecuadamente.
Construir con bambú no consiste solamente en elegir cañas y unirlas. Dragone destacó que el material debe preservarse del ataque de insectos que pueden alojarse en su interior. Esa exigencia no es exclusiva de Argentina, en Colombia y en otros lugares del mundo, los bambúes leñosos y de gran tamaño utilizados en construcción también necesitan tratamiento.
Sostuvo que el diseño debe contemplar además la exposición al sol y a la lluvia, factores que deterioran al bambú, como ocurre con la madera, y explicó que para reducir esos riesgos se proyectan aleros amplios que resguarden la estructura. También se protege la base de las columnas frente al agua que puede ascender desde el suelo, las fundaciones de hormigón sobresalen unos 40 cm. por encima del terreno, de modo que la caña quede separada de la humedad directa.
Precisó que la durabilidad depende en buena medida, de ese tratamiento y de decisiones de diseño que tengan en cuenta el clima y el contacto con el agua. Explicó que bien utilizado el bambú también puede ofrecer un buen aislamiento térmico. Sin embargo, explicó que no alcanza con que el material tenga cualidades sino que es necesario diseñar de manera que esas ventajas se aprovechen.
El costo es otro aspecto que aparece en las consultas. Dragone estimó que, en la parte de una obra donde el bambú reemplaza materiales tradicionales, el ahorro podría llegar al 40%. Sin embargo, aclaró que no sustituye todos los componentes, las instalaciones de agua y electricidad, las ventanas y otros elementos siguen siendo necesarios. Por eso, al considerar el costo total, calculó que la diferencia podría ubicarse entre el 15 y el 20%.
De todos modos, no considera que el precio deba ser el único motivo para elegirlo. "La economía de hacer algo con bambú no es tan significativa como para decidirse a hacerlo por esa única base", planteó. La decisión suele estar vinculada con el gusto por el material, su apariencia, su resistencia y su comportamiento sísmico. "Es muy resistente, lindo y es muy apto para resistir los temblores", dijo y destacó que la liviandad representa una ventaja porque el peso incide en la respuesta de las construcciones durante un sismo.
Recientemente compartió su experiencia en Calilegua con Cimbra que organizó un encuentro donde se abordó el bambú incluso como defensa. "El mismo bambú que protege las márgenes del río podría ser usado para otras cosas, construcciones, por ejemplo", dijo y aseguró que el recurso podría proteger las orillas y aportar materia prima local.
Capacitación y práctica
La capacitación en Colombia también le permitió acercarse a experiencias comunitarias, participó en una práctica dentro de un barrio destinado a reubicar a personas cuyas viviendas se habían derrumbado durante un terremoto ocurrido aproximadamente dos años antes. Allí colaboraron en una pequeña parte de esas casas y recorrieron antiguas edificaciones de la zona cafetera, en ciudades como Manizales y Pereira.
Entre los ejemplos que conoció estaba la catedral de Manizales, construida con hormigón armado. Dragone recordó que durante un terremoto, se cayó una aguja con cúpula y que fotografías mostraban que el andamiaje empleado para levantarla había sido de bambú. También observó construcciones de gran tamaño cuya estructura no se advierte desde el exterior porque está revocada, y otros detalles que le permitieron comprobar que el material puede formar parte de obras que no revelan a simple vista cómo fueron construidas.
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Fuente: El Tribuno de Jujuy
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