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Investigador en quinua fue distinguido por su aporte

Juan José Agüero habló de estudios para adaptar este alimento a distintos ambientes y potenciar la producción.

Por LILIANA ALFARO4 min de lectura
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Investigador en quinua fue distinguido por su aporte
Investigador en quinua fue distinguido por su aporte · Foto: El Tribuno de Jujuy

El ingeniero agrónomo y doctor Juan José Agüero fue seleccionado recientemente como uno de los galardonados de la 29º edición de los Premios San Salvador en rubro Labor científica e investigación. Al respecto el investigador reflexionó sobre su estudio en quinua que radicó en comprender las distintas variedades y encontrar la combinación agronómica adecuada para cada ambiente, combinando la cultura ancestral con la experimentación para llevar este superalimento desde la Puna hacia zonas más productivas.

"Este año fue muy movido y muy expuesto. Muy agradecido a la gente que llevó la propuesta y obviamente agradecido a la Municipalidad por haber elegido esta pronunciación. Pero en el fondo uno hace su trabajo, y lo hace con las ganas y la pasión de hacer lo que a uno le gusta", expresó el docente de la Universidad Nacional de Jujuy (Unju).

Descifrar los secretos productivos de la quinua en el Noroeste argentino fue eje de las investigaciones del doctor Juan José Agüero. Su tesis doctoral se enfocó en comprender cómo la genética de este superalimento ancestral interactúa con las variadas condiciones ambientales de la región y con el manejo agronómico a campo. Este aporte técnico busca cerrar la brecha de rendimiento que históricamente se viene postergado el despegue comercial masivo del cultivo en Argentina.

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Planteó que inicialmente en la Argentina se buscó replicar los modelos de siembra desarrollados en los salares altiplánicos de Bolivia y Perú. Sin embargo, estas zonas de la Puna eran ecosistemas frágiles donde una agricultura extractiva podía poner en riesgo la biodiversidad y los suelos.

Por ello se planteó la necesidad de adaptar el grano a zonas más bajas, llanas y productivas. Agüero analizó el comportamiento de materiales genéticos provenientes de Dinamarca, desarrollados para el nivel del mar, y los comparó con las variedades andinas. "Entonces la pregunta era cómo llevar la quinua a zonas más bajas, ambientes no tan frágiles, más productivos, y la respuesta la estuvimos viendo en otros países", explicó Agüero.

El hallazgo fundamental del estudio reveló que el éxito del cultivo no dependía de una solución única, sino de la combinación precisa entre la variedad de semilla, el sitio geográfico y la densidad de plantas utilizada por metro cuadrado. Probar variedades de salar en valles templados como Perico frustraba a los productores locales porque no prosperaba. "Es como la herradura y la llave. Tenés que encontrar la herradura para la llave, la llave para la herradura que está queriendo abrir. Así que es combinación, estudiarlas, entenderlas", explicó sobre esta dinámica de ajuste que se debía hacer.

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Luego este trabajo de evaluación adaptativa se desplegó de forma federal gracias a una red de colaboradores del Inta que conectó experiencias desde Abra Pampa, en Jujuy, hasta zonas del sur bonaerense, abarcando ensayos intermedios en Catamarca, La Rioja, Mendoza y San Juan. Este esfuerzo colectivo permitió la inscripción oficial de las primeras variedades registradas en el país, como la jujeña "Hornillos Gob. Jujuy Inta" y "Morrillos Inta". La primera fue desarrollada en Jujuy para el NOA y la segunda en San Juan para región Cuyo, ambas son clave para ofrecer trazabilidad, calidad y nombre propio al grano local frente a las exigencias de la industria, y si se diera el valor agregado.

La adaptación del grano abrió nuevas oportunidades productivas en provincias con severas restricciones hídricas como San Juan, por ejemplo, donde los cultivares seleccionados para el llano se posicionan como una alternativa eficiente frente a cultivos tradicionales como el tomate de industria, afectado por la escasez de agua de riego y la competencia de insumos importados.

Además, la formalización de la quinua nacional busca transformar el escenario comercial ya que aunque el consumo interno crece progresivamente, el mercado argentino aún depende de importaciones de bajo costo e ingresos informales desde Bolivia, con lo cual no es competitivo para la producción local.

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Agüero es ingeniero agrónomo por la Universidad Nacional de Jujuy, magíster por la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y doctor en Ciencias Agronómicas por la Unju, donde se graduó con la máxima calificación por su tesis sobre la quinua, institución a la que agradeció. Postulado al galardón por la universidad jujeña debido a su trayectoria en cultivares, ingresó al Inta en 2003 en Yuto y luego se incorporó a la Agencia de Extensión Rural Hornillos. Su labor abarca talleres, asistencias técnicas y proyectos en la Quebrada y la Puna. Además durante este año, participó en iniciativas de cooperación internacional en Mozambique para la producción de tomate junto al Inta y realizó una estancia académica en el Instituto Agro Montpellier en Francia.

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Fuente: El Tribuno de Jujuy

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