Jairo vuelve a Río Negro y Neuquén para celebrar sus cincuenta años de música
El consagrado cantante y compositor regresa al Alto Valle para ofrecer un emotivo recorrido por su inmenso cancionero. En una extensa entrevista con Diario RÍO NEGRO reflexionó sobre su extensa trayectoria.

Por Juan Mocciaro
"La mejor voz de la Argentina", dijo de él Mercedes Sosa. Y lo dijo más de una vez. Se refería a Jairo. Y tenía razón. Tiene razón.
Al teléfono, su voz llega suave, amena, calma. Y cordobesa. A pesar de los años vividos lejos de casa, Jairo sigue siendo cordobés.
Cuando habla, Jairo no parece ser el cantante que es. Pero lo es. Y lo es desde el momento en que decidió ser parte de aquella banda de rock de su Cruz del Eje natal, hace ya sesenta años.
Jairo fue rockero hasta que vio a Sandro y supo de inmediato que no, que rockero eran tipos como Sandro. Y, todavía llamándose Marito González, se aferró a un cancionero popular entre folclórico y melódico que lo consagró, primero en Buenos Aires y luego en España, donde, por impulso de Luis Aguilé, grabó Emociones, su primer disco. Era 1970 y Jairo, que recién comenzaba a llamarse así, tenía veintiún años.
Fue el comienzo de una trayectoria impresionante de más de cincuenta años de música que aún sigue abierta, a tal punto que acaba de estrenar una versión de "Chacarera de las piedras", junto a Ricardo Mollo y que será parte de un nuevo disco. Por cierto, tiene otros dos por editar.
A sus 77 años, Jairo sigue cantando como en aquellas primeras veces, primero en Cruiz del Eje, luego en Buenos Aires y tiempo después en Europa, donde se convirtió en una de las figuras más destacadas de la música popular argentina en el mundo.
Su voz impresionó incluso a Jorge Luis Borges, quien no supo cómo salir de su asombro cuando lo conoció en Madrid, en 1975. Jairo tenía apenas 25 años cuando fue convocado para interpretar doce poemas musicalizados entre otros por Astor Piazzolla, Eladia Blazquez, Eduardo Falú y Cuchi Leguizamón.
Borges, que no eta muy melómano y tampoco le entusiasmaba mucho la idea de ponerle música a sus poemas, quedó gratamente sorprendido cuando escuchó la voz que los interpretaba. Y más aún cuando lo conoció. Lo que le sorprendió a Borges fue que semejante voz y tan virtuosa interpretación de sus textos le pertenecieran a un artista tan joven.
Al teléfono, en cambio, su voz es un remanso con acento cordobés. "Estoy en casa", dice apenas tiende la llamada de Río Negro. "Anoche canté en Zárate y regresamos tarde, volvimos tarde. Y ahora, bueno, estoy haciendo un poco de vagancia. Los franceses le llaman la grasse matinée", acota entre risas.
Es lunes a media mañana y en los próximos días estará en el Alto Valle para ofrecer dos conciertos, uno de ellos este jueves, a las 21, en el Cine Teatro Español de Neuquén; y este viernes, a las 21, en el Complejo Cultural Cipolletti. Las entradas se consiguen a través de ticketwat.com.ar y en Flipper de Cipolletti.
"Es una gira, pero un poco desordenada porque siempre se interrumpe por alguna cosa, porque tengo que viajar o porque tengo que hacer otra cosa a otro lado", dice Jairo sobre los shows. "Ahora, por ejemplo, estuve hace 10 días en París para hacer un programa de televisión, el programa de televisión más importante que tienen ahí en Francia. Fui, y me quedé, nada, dos días y medio y volví. Pero bueno, eso hace que, por una semana, por lo menos, se interrumpa cualquier actuación acá. Pero sí, se podría decir que es una gira con este tipo de paréntesis, cortitos".
P: Cuando arma un espectáculo como este, con un repertorio como usted dice con canciones de distintas épocas, ¿con qué repertorio se encuentra?
R: Bueno, lo que pasa es que las canciones tienen que reunir ciertas condiciones en estos casos, cuando se trata de hacer canciones de distintos momentos de la trayectoria, y una de las razones que son fundamentales es que son canciones que han tenido alguna repercusión.
De la primera época hay dos o tres canciones, dos canciones, sobre todo, que marcaron un poco el inicio de la carrera y que me permitieron, al ser exitosas esas canciones, iniciar la carrera de una manera fuerte, de una manera consistente.
Después, en el término medio, en cuanto a épocas, sí hay también un repertorio un poco más denso, porque fue el momento, digamos, más fuerte, la más rica también, la más fructífera en ese sentido. Y de los últimos años también he incorporado mucho, porque el repertorio también es distinto de acuerdo con los autores con los que he trabajado.
Yo soy compositor y he trabajado con distintos autores. No con muchos, en estos 56 años habré trabajado con cuatro o cinco autores nada más. Y en los últimos años, sobre todo, yo creo que es el periodo más prolongado en cuanto a coautoría, ha sido con Daniel Salzano, un poeta cordobés fallecido hace algunos años ya y que era uno de los más grandes poetas que ha tenido Córdoba. Un día decidió hacer canciones, y no solamente hicimos canciones, sino que fuimos muy, muy, muy, muy grandes amigos.
P: ¿Fueron amigos y luego vieron que podían componer juntos y trabajar o los unió la composición y después fueron amigos?
R: No, nos conocimos justamente para componer canciones. Yo conocía mucho su obra poética, es un poeta maravilloso, increíble, muy moderno, con un lenguaje extraordinario y un estilo muy particular.
Siempre me llevaba algún libro del viaje, además porque era muy inspiradora como poesía. Y entonces un día recibí una carta de él, como presentándose, o sea, yo lo conocía mucho a él y él me conocía mucho a mí, por razones obvias, por la repercusión que tenía en Córdoba, donde él vivía. Y entonces me contaba quién era y me mandaba dos poemas y me preguntaba si yo creía que esos dos poemas podían llegar a ser canciones.
Y por supuesto le dije que sí, que se podían hacer canciones adaptadas, pero sin cambiar demasiado. La particularidad que he tenido con Daniel Salzano es que componíamos a distancia, nunca nos juntamos para componer. Porque él vivía en Córdoba, yo vivía en Madrid, y cuando él se fue a Madrid yo vivía en París. Después yo me vine para la Argentina, él se quedó en Madrid, y después cuando vino él para la Argentina se fue a Córdoba. Era siempre a distancia y rara vez nos juntamos. Y cuando nos juntamos era para hablar del resultado final nada más, pero yo no cambiaba ni una coma, nada.
Hacíamos las canciones así, teníamos un gran entendimiento, nos encontramos y lo que hacíamos era charlar de otras cosas, hablábamos mucho por teléfono, arreglábamos y desarreglábamos el mundo 40 veces por mes, como hacen los amigos, que se ven poco porque están a distancia, pero que tienen una amistad muy profunda.
Así que hay muchas cosas en común también, para formar un dúo compositivo se necesita tener afinidades, eso es muy importante también porque ahí el lenguaje se hace mucho más fluido, en el caso de Daniel casi demasiado porque las letras parecen escritas por mí, porque habla de cosas que tienen que ver conmigo, materiales que yo tengo en mi casa, ese tipo de cosas. Entonces era mucho más fácil componer con él.
P: Volviendo a ese repertorio, que usted tiene para este espectáculo, imagino que todas las canciones son especiales, y todas les gusta cantar, pero hay alguna en particular, o algunas en particular, que le genere una sensación especial?
R: Hay varias, no puedo elegir una canción, porque sería injusto con la mayoría de ellas, y con el resto, y son canciones que me han dado muchas satisfacciones. Canto un par de canciones inéditas, porque me gusta mucho probarlas antes de grabarlas, y hay una que me gusta mucho, yo elegí una de esas, para no ser injusto con las que conozco más, con las que tengo más familiaridad, yo elegí una de esas dos, se llama "El recuerdo de París", me gusta mucho cantarla.
Es una canción que todavía no la grabé, que forma parte de un disco próximo con todo el repertorio compuesto, porque eran canciones que quedaron del trabajo que hicimos con Daniel Salzano, nos quedaron muchas canciones cuando él falleció y demás, pero teníamos mucho material y muchas canciones sin grabar, y bueno, son parte de ese repertorio, que voy a grabar en un disco que va a ser uno de los últimos discos que grabe seguramente.
P: Esos discos que ya tiene, que acaba de mencionar, ya están listos para ser editados, ¿no?
R: Sí, hay uno del que, yo grabé un disco hace unos años, hace cinco años, o seis, grabé un disco, que se llama 50 años de música, porque en realidad conmemoraba o celebraba la salida del primer disco en España, en el año 70. Y la idea era hacer allí canciones muy conocidas mías, pero cantadas junto a otros intérpretes, hacer como dúos o tríos con canciones que eran conocidas por el público y cantadas por mí, ¿no? Y ya había ahí un dream team tremendo, bueno, ahí están Abel Pintos, Luciano Pereira, Elena Roger, Lisandro Aristimuño, Juan Carlos Baglietto, Nahuel Penissi, Pedro Aznar, León Gieco, en fin, muchos cantantes, intérpretes, que me acompañaron en ese disco, que fue muy bueno, tuvo mucha repercusión.
Por eso, decidimos hacer un segundo volumen a pedido de la compañía. Ya hemos terminado una versión de "Morir enamorado" con Jorge Rojas, también otras con Silvio Rodríguez, Sandra Mihanovich y con Ricardo Mollo.
En el caso de Silvio Rodríguez, yo cantaba "Unicornio" cuando vivía en Francia, la cantaba en francés. Yo se la escuché cantar en el teatro Mogador, ahí en París, cuando fueron con Pablo Milanes, y estuve charlando con él, hicimos buenas migas con Silvio, y desde entonces nos vimos muchas veces, yo la cantaba en francés, y le propuse grabarla, con una gran orquesta y demás, un arreglo novedoso, y cantarla juntos, y una parte, una sola estrofa de la canción, cantarla en francés.
P: ¿Y con Mollo cómo fue la cosa?
R: A Ricardo Mollo le gusta mucho el folclore. Y yo hace tiempo que quería grabar una canción con él, pero bueno, por distintas razones no podíamos hacerlo.
Finalmente pudimos y abordamos "Chacarera de las piedras", de Atahualpa Yupanqui. Yo le pedí un solo suyo, de esos que él sabe hacer tan bien y me dice, bueno, vamos a grabar un solo, y cuando terminamos de cantar la canción, él grabó un solo, y a nosotros nos encantó. Se sacó las zapatillas, se sentó en el piso, agarra la guitarra y empezó a tocar. ¡Grabó catorce solos! Pero tenía razón, porque decía uno, después decía, sigamos, sigamos, sigamos y el decimocuarto que hizo fue el que quedó. El decimocuarto fue el bueno para él,porque para nosotros eran todos buenos (risas), porque tocaba maravillosamente, estaba contentísimo.
P: ¿Cómo le resultó cantar con Mollo?
R: Bueno, primero, una de las razones fundamentales es que tenemos un registro vocal parecido. En la extensión vocal, digamos, ¿no? Entonces, podíamos cantar muy bien en una tonalidad determinada, sin que ninguno de los dos tuviera que hacer ningún esfuerzo, y dedicar pura y exclusivamente a la interpretación el tiempo. Entonces, fue muy fácil con él, porque además es alguien muy generoso, Ricardo es un hombre muy amoroso, encantador, muy generoso y muy trabajador. U ejemplo de esto la cantidad de solos que hizo, ¿no? Es muy exigente también, tiene un nivel de autoexigencia, que es el que deben tener los artistas que perduran.
P: ¿Cuándo usted empieza a ser Jairo, cuándo siente que se convirtió en ese artista llamado Jairo?
R: Mira, yo he cantado toda mi vida. Yo empecé a cantar cuando tenía siete u ocho años, y cantaba siempre, por supuesto. He ido subiendo los escalones necesarios, digamos, para llegar a convertirme en un profesional y demás, a tal punto que, cuando tenía catorce años, yo hablé con mis padres y dije que yo quería cantar, que quería ser cantante.
Había formado con otros amigos el primer grupo de rock que se formó en el norte de Córdoba, que se llamaba The Twister Boys, teníamos mucho éxito, nos iba muy bien, porque éramos chicos bastante jóvenes, salvo el guitarrista, que era un poco el líder del grupo, que tenía dieciocho años, pero los demás teníamos quince, dieciséis, yo tenía trece, y tocaba la guitarra y cantaba. Canté un año y pico, y lo único que no conseguimos con ese grupo fue grabar un disco. Me hubiera gustado tener como testimonio de eso, porque era un grupo que sonaba muy muy bien y nos iba bien. En el disco este de las canciones que hicimos con Salzano, que pienso grabar más adelante, hay un segmento en el que quiero dedicárselos a eso, porque en realidad quiero rendir un homenaje a una época de mi vida muy bonita. Fue cuando empecé a cantar semiprofesionalmente.
Eso se termina cuando vine a Buenos Aires a cantar a Escala Musical, que era un programa musical seguido por la juventud y demás. Me contrataron para cantar ahí, un año entero de contrato en el Canal 13 acá en Buenos Aires, pero la música que cantaba eran más canciones más románticas, más tranquilas y demás, y era muy chiquito, tenía trece años, yo cantaba rock and Roll porque era muy chiquito, pero en ese mismo programa, y ese mismo año, debutaron Sandro y los de Fuego, por ejemplo, y había otros grupos musicales, al final de la temporada llegaron los Gatos Salvajes, con Litto Nebbia, y bueno, ellos debutaron ahí, después les sacaron los de Salvajes y quedaron Los Gatos, pero bueno, en ese programa nacieron muchos grupos de rock.
En ese año, en esa temporada también, el programa tenía una sección en la que aparecía un cantante que lo hacía por primera vez en la televisión, y quién fue un día y cantó una canción, era el Flaco Spinetta, que tenía la misma edad que yo, y no cantaba rock and roll, claro, porque tenía ese programa que era muy chiquito, cantó Sabor a Nada, de Palito Ortega, una canción muy bonita, y bueno, entonces, era un programa en el que me aportó mucho, sobre todo, bueno. Fue como una experiencia que luego me sirvió mucho cuando me convertí en cantante profesional, por supuesto, con otra exigencia y con otras posibilidades, digamos, en cuanto a las grabaciones y demás, porque claro, fue en España, me contrataron para grabar un disco en España, y me quedé a vivir ahí, estuve casi 10 años viviendo en España y otros 16 en Francia.
P: ¿Por qué no sigo cantando rock y cómo decide empezar a ser el cantante que luego con todo este recorrido terminó siendo?
R: Bueno, es un poco el camino de Sandro también, ¿no? Sandro empezó cantando rock and and roll furioso. Me acuerdo que la Escala Musical tenía bailes que se hacían en distintos clubes de acá de Buenos Aires. Eran bailes multitudinarios ya se juntaba mucha gente y el primer baile fue en el Club Atlético Lanús. Eran quince minutos de actuación nada más de cada uno de los cantantes que estábamos en la égida del programa. Cuando yo llegué y lo vi a Sandro yo dije yo no puedo hacer esto, no puedo hacer esto porque ya lo está haciendo Sandro primero y que lo estaba haciendo maravillosamente bien.
Y otra cosa: tenías que tener una actitud para cantar rock, la actitud era muy importante. Cuando me fueron a buscar para formar parte del grupo de rock, yo estaba jugando a la pelota en la calle. Cantaba canciones mexicanas, canciones folclóricas, pero a ellos les interesaba de mi que yo cantaba y tocaba la guitarra. Pero uno de los elementos que tenía el rock en aquella época era la rebeldía y yo no la tenía. Yo carecía de rebeldía porque era un chiquito que vivía feliz y eso se notó cuando me lo propusieron. Me encantó la idea de ser parte de esa banda, lo primero que les dije, Bárbaro, un grupo de rock and roll me encanta. Lo que pasa es que tengo que pedirle permiso a mi viejo (risas)
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"La mejor voz de la Argentina", dijo de él Mercedes Sosa. Y lo dijo más de una vez. Se refería a Jairo. Y tenía razón. Tiene razón.
Al teléfono, su voz llega suave, amena, calma. Y cordobesa. A pesar de los años vividos lejos de casa, Jairo sigue siendo cordobés.
Cuando habla, Jairo no parece ser el cantante que es. Pero lo es. Y lo es desde el momento en que decidió ser parte de aquella banda de rock de su Cruz del Eje natal, hace ya sesenta años.
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Fuente: Río Negro
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