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Jorge Muñoz, la memoria viva de Peñaflor: cinco Copas, un hermano gemelo y una vida entera detrás del Canario

Fue jugador, capitán, campeón, técnico, dirigente y hasta pintó una de las frases que identifica al club. Jorge Luis Muñoz lleva a Peñaflor en la piel y guarda historias de una época dorada que compartió dentro de la cancha con su hermano gemelo Miguel. La historia de vieja data…

Por Redacción Tiempo de San Juan5 min de lectura
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Jorge Muñoz, la memoria viva de Peñaflor: cinco Copas, un hermano gemelo y una vida entera detrás del Canario
Jorge Muñoz, la memoria viva de Peñaflor: cinco Copas, un hermano gemelo y una vida entera detrás del Canario · Foto: Tiempo de San Juan

Por Antonella Letizia y Luz Ochoa.

La historia de Peñaflor se cuenta sola. Una cancha, una tribuna, una camiseta o una vieja foto pueden ser suficientes para traer a la memoria épocas que quedaron marcadas para siempre. Y si hay alguien capaz de recorrer la historia del Canario, ese es Jorge Luis Muñoz, una de las grandes figuras que tuvo el club y, probablemente, una de las que más sintió la línea del tiempo. Sobre calle Rawson y ubicado a poco más de 20 kilómetros de la ciudad de San Juan, asoma el gigante Club Atlético Peñafor, una de las instituciones más importantes del fútbol del interior sanjuanino. Con 55 años de historia, el equipo se convirtió en el máximo ganador de la Copa de Campeones y construyó una rica trayectoria que lo llevó a competir también a nivel regional. Pero lejos de quedarse con la gloria del pasado, el club continúa mirando hacia adelante y apuesta al crecimiento con la ampliación de su ciudad deportiva.

Quién puso los recuerdos sobre la mesa fue uno de sus jugadores más gloriosos y quien todavía camina por el club. Jorge contó que la historia de Peñaflor nació precisamente de la unió de Asti y Central Norte, que eran dos instituciones separadas por apenas unos 200 metros, pero pertenecían a una población pequeña y mantener dos clubes resultaba difícil. Así fue como ambos terminaron fusionándose para darle vida al Club Atlético Peñaflor, que además tuvo una relación estrecha con la bodega Peñaflor y encontró en el predio actual el escenario donde comenzaría a construir una identidad propia.

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La fusión también implicó dejar atrás los colores de aquellas instituciones para crear una nueva identidad. Asti utilizaba rojo y negro, mientras que Central Norte vestía amarillo y azul. Peñaflor nació con el amarillo y el verde, una combinación que con el tiempo terminó dando origen a uno de los apodos más reconocidos del fútbol sanjuanino: el Canario.

Con el paso de los años, Peñaflor comenzó a escribir una historia importante dentro del fútbol provincial. El club no solo se destacó en las competencias departamentales, sino que también consiguió trascender las fronteras de San Martín y disputar instancias importantes a nivel provincial y regional. En ese camino aparecen las recordadas participaciones en los antiguos Torneos Regionales y, más adelante, en el actual Regional Amateur, además de dos finales que quedaron en la memoria de sus hinchas.

Pero para Jorge Muñoz, una parte fundamental de esa historia se escribió dentro de la cancha. Jugó hasta 1994, se desempeñó como marcador central y tuvo el privilegio de llevar la cinta de capitán. En su palmarés aparecen cinco Copas de Campeones, además de una cantidad de torneos locales de la Liga Caucetera que, según reconoce entre risas, ya perdió la cuenta.

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Y hubo una particularidad que hizo todavía más especial aquella etapa: durante buena parte de su carrera compartió equipo con su hermano gemelo Miguel.

Jorge jugaba de segundo marcador central y Miguel se desempeñaba como marcador de punta. Eran dos futbolistas muy parecidos físicamente y, lejos de ser un detalle menor, esa semejanza terminó generando algunas de las anécdotas más insólitas de sus carreras. Hasta los bigotes y la barba ayudaban al engaño. "Teníamos los dos bigotes, dejábamos la barbita. Éramos muy parecidos", cuenta.

"Éramos un equipo que en esa época ganaba campeonatos de la Copa de Campeones, donde los equipos eran un equipo por departamento, eran seleccionados. El equipo que venía por departamento se nutría de todos los mejores jugadores", explica.

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Jorge fue capitán en cinco de esas conquistas y recorrió distintos puntos de la provincia defendiendo la camiseta amarilla y verde. Ganó en Jáchal y en otros escenarios que todavía permanecen en su memoria. Años después, esas conquistas siguen apareciendo en los encuentros con viejas glorias del fútbol sanjuanino.

A pesar de que toda su vida como jugador estuvo ligada al club de sus amores, el vínculo con Peñaflor no terminó cuando dejó de jugar. Muñoz fue técnico de las divisiones infantiles, dirigió equipos del club y hasta logró salir campeón. También fue dirigente y continuó participando activamente de la vida institucional.

Y hay una huella que permanece literalmente pintada dentro del club. Jorge fue quien escribió una de las frases que identifica al Canario: "El más grande".

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"Soy letrista. Pinté donde dice 'el más grande', que es el más grande lejos", cuenta orgulloso. Y cuando le preguntan qué le falta a esa inscripción, responde rápidamente: "Me faltan dos estrellas".

Su relación con Peñaflor también atraviesa a su propia familia. Sus hijos jugaron en el club y la cercanía con la institución sigue siendo parte de su vida cotidiana. Incluso cuenta que la familia de su esposa vive justo enfrente de la cancha, por lo que muchas veces puede ver el campo de juego desde su propia casa.

"Yo sigo a muerte el club. Mi familia vive enfrente. Así que estoy almorzando y estoy viendo la cancha de Peñaflor. Me crié aquí", cuenta.

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A pesar de que los años pasaron y el fútbol dejó algunas marcas en su físico, Muñoz todavía mantiene viva su pasión por jugar. Actualmente integra un equipo de San Martín, pero su historia deportiva está inevitablemente ligada al Canario. "Peñaflor es una parte de mi vida. Es una parte linda de mi vida", resume.

Y antes de cerrar la nota con Tiempo, aseguró: "Dejé mi vida aquí en Peñaflor. Es todo para mí".

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Fuente: Tiempo de San Juan

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