Juguetes: los pequeños o desarmables son las causas de las emergencias más comunes
Un pediatra advirtió sobre los riesgos de piezas pequeñas, pilas botón, medicamentos y otros objetos que pueden provocar intoxicaciones

Luego que la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) alertó sobre el contenido de benceno (cuatro veces más de lo permitido) en un juguete sensorial viral conocido como "squishies", detectado en una partida trucha de ese juguete en Reino Unido, se abrió la discusión sobre la seguridad de los niños cuando manipulan los juguetes sensoriales, entre ellos las masas de distintas texturas.
Sin embargo, el horizonte de discusión se amplía enormemente al analizar los casos reales de intoxicación de los más pequeños, incluido atragantamientos, que se atienden diariamente en las guardias de los hospitales.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, el médico pediatra del Hospital de Pediatría, Darío Warenycia, alertó que los accidentes más comunes se producen con piezas pequeñas de juguetes y otros objetos, "los más pequeños llegan con esas piezas en el oído, nariz o garganta, por eso, siempre hay que estar atentos con qué objetos está jugando el chico, teniendo en cuenta su edad y el ámbito donde juega porque no es lo mismo que juegue en el dormitorio que lo haga en el patio o en la pileta donde puede haber otros elementos que puedan lesionarlo o lastimarlo".
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En este contexto, remarcó que el tamaño del juguete es muy importante, "se dice mucho que a un chico de menos de tres años nunca debemos darle un juguete más pequeño de 5 centímetros o que tengan piezas que se puedan desarmar, como una muñeca o un autito".
Desaconsejó la compra de juguetes a pilas, "especialmente los que llevan pilas botón" a menores de tres años… la mayoría de los casos que vemos en la guardia son de chicos que se tragan las pilas chiquitas pensando que son pastillas. Lo mismo ocurre con botones y otros objetos pequeños".
Señaló que "como adultos tenemos que mirar todos los detalles antes de dar un juguete a un niño pequeño", hay peluches que están rellenos de pelotitas de telgopor o incluso de semillas y por ahí se rompen y los chicos empiezan a tragar, o se ponen en el oído, en la nariz o en la boca… esto es mucho más frecuente de lo que se cree". El pediatra recordó que a edades tempranas "es normal que los chicos investiguen su entorno, no solo con las manos, también lo lleven a la boca porque es una manera de experimentar… por eso es frecuente que lo traguen o se pongan en la nariz o en la oreja, aunque lo más común es ver cuerpos extraños en la nariz".
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Según remarcó, estos cuerpos extraños deben ser extraídos, "a veces podemos extraerlos en la guardia y otras veces, cuando se posicionan muy profundo, tenemos que llamar al especialista para que haga la extracción".
Indicó que los objetos extraños más peligrosos son los punzantes "especialmente cuando ingresan por boca porque pueden lastimar, producir peritonitis… en nariz y en oído más que molestar no pasa nada. Lo mismo ocurre con las pilas, cuando tragan son muy peligrosas y hay que sacar sin demora".
La mayoría de estos accidentes ocurren en menores de tres años, pero también hay casos de niños de hasta 8 años, "a veces, estos hechos ocurren accidentalmente… ponen en la boca un objeto y se lo tragan sin querer. Esto pasa mucho con los medicamentos… los chicos encuentran muy atractivos los frascos de pastillas de colores y quieren investigar cómo saben y tragan un montón de pastillas. Después vienen a la guardia con un cuadro de intoxicación. Por suerte, generalmente, los traen rápido y podemos atenderlos para evitar que lleguen a cuadros graves".
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El médico recomendó que "siempre, cuando los chicos tienen menos de 3 años, tiene que haber un adulto observando porque a esa edad no pueden quedar solos jugando".
Recordó que los accidentes ocurren en pocos minutos, "la mayoría de las veces no es que el chico está solo sino que el adulto lo dejó unos pocos minutos para ver cómo estaba la comida u otra cosa y en ese pequeño descuido ocurre el accidente. Lo mismo sucede con las quemaduras con agua caliente… lo que más escuchamos es que el adulto está tomando mate y no vio el manotazo del niño que hizo que se cayera el agua".
El profesional destacó además la importancia de un entorno seguro, "no dejar bolsas plásticas o cuerdas al acceso de los más pequeños porque pueden enrollarse en el cuello o alguna parte del cuerpo e incluso asfixiarse".
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La normativa argentina exige que todo juguete comercializado en el país apruebe los ensayos de seguridad correspondientes y cuente con documentación de conformidad, ya sea un certificado de seguridad o un informe de ensayo emitido por un laboratorio acreditado. Antes, estos juguetes llevaban el logo de la "S" en color negro. En la actualidad, este logo fue reemplazado por un sello que incorporó un QR que permite acceder a la declaración jurada de la empresa responsable de la comercialización y a la documentación que acredita que el producto cumplió con las pruebas exigidas.
"El tema es que nosotros tenemos Paraguay donde se pueden comprar juguetes a mucho menor valor. Lo que se puede ver en los juguetes de origen chino, que no están aprobados en nuestro país, es que solo determinan cuando están prohibidos para menores de tres años", advirtió el médico pediatra. Admitió que es muy raro que se den casos de intoxicaciones de niños por juguetes con benceno, "puede darse por uso crónico pero no en forma aguda" y señaló que las intoxicaciones que son más frecuentes en niños son las medicamentosas porque "encuentran las pastillas del abuelo o por algún líquido que tomó (por ejemplo un producto de limpieza) que encontró en una botella. De todos modos, es más frecuente que los chicos lleguen con objetos en garganta, nariz u oído".
Fuente: Primera Edición
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