Juicio por la cocaína en el camión de bananas: los roles del dueño de la carga, el chofer y los estibadores
Bajo la conducción del juez Daniel Doffo, comenzó el debate contra los cuatro involucrados en el histórico cargamento de cocaína oculta en bananas. La acusación desglosó la responsabilidad de cada eslabón: el comerciante salteño que hacía el apoyo, el camionero que trajo la droga…

El Tribunal Oral Federal de San Juan, bajo la presidencia del juez Daniel Doffo, dio inicio al debate oral y público contra los cuatro imputados por el histórico secuestro de 61 kilos de cocaína hallados tras un complejo trasbordo narco en Pocito. Durante la jornada inaugural, la Fiscalía desglosó la imputación detallando la función precisa de cada eslabón de la banda: desde la logística norteña y el transporte interprovincial hasta la insólita maniobra de unos changarines locales que intentaron quedarse con el botín.
En el banquillo de los acusados sobresale la figura de Dado David Darío Moreno, un comerciante salteño señalado por los investigadores como el verdadero dueño del cargamento de droga y cerebro de la operación. Según la acusación del Ministerio Público Fiscal, Moreno no solo organizó el acondicionamiento del estupefaciente en el Norte argentino, sino que realizó el trabajo de inteligencia y escolta desplazándose al frente del camión a bordo de una camioneta Toyota Hilux, encargándose de abrirle paso en las rutas y coordinar de manera remota los movimientos.
Junto a él es juzgado el camionero jujeño Aldo Rubén Rodríguez Vidaurre, chofer del camión con semirremolque, en cuyo fondo venían ocultos los ladrillos de cocaína. Durante el inicio de las audiencias, la defensa de Vidaurre adelantó su posición alegando que el conductor desconocía de forma absoluta la presencia de la sustancia ilícita, argumentando que es un empleado de transporte de cargas generales que se limitó a cumplir órdenes laborales de traslado.
El itinerario delictivo se puso en marcha el 14 de enero de 2026 en Colonia Santa Rosa, provincia de Salta, con destino final programado en la localidad mendocina de Guaymallén. El plan pretendía simular una operación de transporte lícito llevando miles de cajas de bananas en un furgón térmico que presentaba además una de sus puertas laterales soldadas. Sin embargo, al arribar el 16 de enero al control fitosanitario para ingresar a Mendoza, el cargamento rebotó por carecer de la Documentación de Tránsito Vegetal electrónica requerida. Ante ese imprevisto, Moreno le ordenó a Vidaurre dar marcha atrás y replegarse hacia la provincia de San Juan para reorganizar la logística y concretar el traspaso de la fruta.
Bajo las identidades falsas de "Francisco" o "Sebastián", Moreno contactó a un viejo conocido de la cosecha de tomate para alquilar de urgencia un depósito ubicado en la intersección de Calle 9 y Cervantes, en Pocito. Asimismo, se dirigió al Feria de Rawson (Mercado Concentrador) donde contrató un segundo camión -un Volkswagen conducido por José Luis Larreta- y reclutó a cuatro changarines sanjuaninos para realizar la descarga. El apuro y la actitud sospechosa despertaron la desconfianza del dueño del galpón en Pocito, quien decidió alertar a la Policía de San Juan mediante un llamado al 911 a las 19 horas de esa misma jornada.
Al caer la noche del 16 de enero, mientras Moreno y Vidaurre se ausentaban del galpón para ir a cenar, efectivos policiales desembarcaron en el predio con un perro adiestrado en detección de narcóticos. En medio de un procedimiento dificultado por la falta de iluminación artificial, donde los uniformados debieron alumbrar la inspección con linternas de celulares, el can llegó a marcar tres zonas en las pilas de cajas que ya se encontraban descargadas en el suelo. Sin embargo, al inspeccionar manualmente esos cajones específicos no se encontraron estupefacientes, por lo que el acta policial se cerró cerca de la medianoche sin novedades de secuestro, permitiendo que los agentes se retiraran del lugar.
Con el depósito nuevamente libre de presencia policial, los estibadores retomaron la descarga total del semirremolque para completar el trasbordo al camión de Larreta. Al llegar al fondo de la caja metálica, pegados contra la pared frontal y ocultos debajo del sistema de refrigeración, los changarines descubrieron 84 paquetes rectangulares que contenían cocaína de máxima pureza. Lejos de reportar el hallazgo a los organizadores norteños, los estibadores decidieron apropiarse de la droga. Con el trasbordo finalizado, el camión regresó al Mercado Concentrador de Rawson cerca de las 3 de la mañana del 17 de enero. En el lugar, los changarines abrieron las puertas traseras y se repartieron el botín en plena vía pública, llevándose aproximadamente 17 ladrillos cada uno y dejándole una caja con 16 panes al chofer del segundo camión.
Entre los estibadores imputados figuran Luis Eduardo Pizarro y Franco Fabián Castro Rojas, alias "El Pato", un changarín con antecedentes penales que sumó a su tajada los paquetes correspondientes a otros compañeros. La maniobra terminó por desmoronarse a las 6 de la mañana cuando el chofer Larreta le confesó lo ocurrido al propietario de su camión, Pablo Quinteros. Este último contactó de inmediato a su hermano Eduardo Quinteros, un exgendarme, quien vehiculizó la denuncia formal ante la Gendarmería Nacional y el Ministerio Público Fiscal, desencadenando una seguidilla de operativos de urgencia.
Durante la tarde del 17 de enero, mientras Gendarmería realizaba la requisa del camión en el Mercado Concentrador y secuestraba los primeros 16 paquetes dejados en el habitáculo del chofer, se presentó voluntariamente el estibador Luis Eduardo Pizarro con una mochila negra que contenía 12 panes de cocaína, los cuales entregó aduciendo arrepentimiento. Con los datos cruzados del acta labrada la noche anterior por la Policía de San Juan, la Justicia Federal ordenó un allanamiento de urgencia en la vivienda de Castro Rojas, ubicada en calle Montevideo, en la Villa Progreso de Rawson. Aunque el sospechoso no se encontraba en el inmueble, la inspección en un terreno baldío colindante permitió hallar varias bolsas enterradas que contenían otros 33 kilos de cocaína.
En total, las fuerzas federales lograron recuperar 61 kilos de cocaína con concentraciones de pureza superiores al 80%, desarticulando gran parte del cargamento que había salido desde Salta. Castro Rojas permaneció prófugo durante cuatro días hasta que la noche del 21 de enero fue interceptado en actitud sospechosa por la Policía Ciclista en la intersección de Avenida Libertador y Patricias Sanjuaninas, en Capital, donde terminó detenido.
Por su parte, la investigación tecnológica sobre el tráfico de datos y líneas telefónicas permitió capturar al camionero Vidaurre en marzo y al comerciante Moreno en junio. El tribunal liderado por el juez Daniel Doffo continuará receptando los testimonios de peritos, efectivos de Gendarmería y testigos civiles para determinar las responsabilidades penales que les caben a los acusados.
Fuente: Tiempo de San Juan
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