Saltar al contenido principal

Julieta Venegas: "Me tocó no tener referentas mujeres"

La artista mexicana dialogó en exclusiva con La Capital tras presentar su libro "Norteña" en la ciudad de Buenos Aires

Por Morena Pardo13 min de lectura
Compartir
Julieta Venegas: "Me tocó no tener referentas mujeres"
Julieta Venegas: "Me tocó no tener referentas mujeres" · Foto: La Capital

La artista mexicana dialogó en exclusiva con La Capital tras presentar su libro "Norteña" en la ciudad de Buenos Aires

Por Morena Pardo

Foto: Josefina Alen

También te puede interesar: La Estudiantina fijó fecha y se estrena con la primavera

Julieta Venegas, que viene de lanzar el disco y el libro de memorias "Norteña", dialogó con La Capital

Julieta Venegas es una de las cantautoras más populares de la música de habla hispana. Este dato no se sustenta en el hecho de que con 35 años de carrera siga acumulando millones de oyentes mensuales en plataformas (medir su oficio en esos términos no sería coherente con el espíritu de su obra), sino porque no sería una locura afirmar que en algunas partes del mundo todo el mundo se sabe al menos una de sus canciones.

En 2026, Venegas lanzó dos piezas homónimas que definen su presente: su décimo disco y su primer libro, ambos titulados "Norteña", en los cuales indaga en sus raíces, de manera paralela pero complementaria. El libro (editado en Argentina por la editorial independiente Blatt & Ríos) lleva como complemento en su nombre "Memorias del comienzo" y con esa simpleza sintetiza su búsqueda, que sin dudas es compleja. No es una biografía per se, sino un ejercicio de exploración personal que busca responder una pregunta concreta y a la vez inasible: por qué le dedica su vida a hacer canciones.

Tal como la artista afirma con orgullo como marca identitaria, es norteña. Más precisamente, de la provincia de Baja California (esa península que sale del país y se extiende entre el Pacífico y el Mar de Cortés) y de la ciudad fronteriza de Tijuana. En el disco, retoma los sonidos de esa región pero no para construir un álbum tradicional, sino que Venegas incorpora instrumentos y sonoridades propias de esa música a su propia identidad como cantautora, la del acordeón comandando las melodías y las letras de una sensibilidad extraordinaria.

Una publicación compartida de Julieta Venegas (@julietavenegasp)

>> Leer más: Julieta Venegas vuelve a sus raíces con "Norteña"

Como si su obra fuese poco, la mexicana tiene una cualidad que la hace extraordinaria: se la puede ver un día cantando frente a decenas de miles de personas en el Zócalo de la ciudad de México, otro día entre el público de un evento de poesía o recorriendo una feria de libros, y otro abrazando a Charly García, con quien tiene un vínculo de afecto hace largo tiempo. No parece haber tensión entre esas dimensiones, y quizás la clave esté en cierta sencillez genuina que la caracteriza.

Venegas vivió ocho de los últimos nueve años de su vida en la Ciudad de Buenos Aires, donde crió a su hija Simona (de papá argentino). En 2024, viajó de visita a su país y supo que ya era hora de volver a casa. Su norte quedaba muy lejos del sur que venía eligiendo. Hace un año está de vuelta instalada en la capital de México. Desde allá, y tras presentar "Norteña" por partida doble en la Ciudad de Buenos Aires, dialogó con La Capital por Zoom.

- El disco y el libro ya tienen un tiempo de recorrido, de contacto con el público. ¿Cómo estás sintiendo este momento de poder compartirlos con la gente?

Me gusta muchísimo la verdad. Hacía mucho tiempo que no hacía firmas porque ya no hay formato físico de los discos pero siento que con el libro siento que hay incluso una mayor profundidad cuando la gente llega. Las cosas que me dicen son diferentes a cuando saco un disco. Es como si el libro les abriera otras conversaciones. Eso me parece súper bonito porque justamente lo que yo quería compartir en el libro no era necesariamente mi carrera, sino mi proceso artístico, el cómo llegué a hacer música más que cómo llegué a hacer una carrera. La gente responde a eso de una manera muy bonita, me cuenta de sus procesos, su relación con mi música pero también sobre sus vidas. Lo de las firmas de libros me ha gustado mucho porque siento que abre otras conversaciones. Algunos vienen con sus discos también pero en general la gente que se ha acercado a las presentaciones del libro es gente que lleva rato siguiéndome. No fans locos, sino personas que tienen una relación muy profunda con lo que hago.

Una publicación compartida de Julieta Venegas (@julietavenegasp)

>> Leer más: El reencuentro entre Charly García y Julieta Venegas en Argentina

- La nostalgia es una emoción bastante prevalente en este momento, y hay una diferencia muy grande entre la nostalgia y la memoria al momento de indagar en el pasado. ¿Cómo fue tu vínculo con esa dualidad al momento de hacer estas obras?

Estoy de acuerdo de que no es una obra nostálgica porque no siento dolor por el pasado. Yo creo que ya desde el disco pasado, que se llama "Tu historia", ya empezaba a indagar sobre el tema de la memoria. Ahora me fui más todavía a entrarle a la memoria escrita, y el disco es una suerte de memoria musical que yo me inventé, porque tampoco es una música norteña tradicional sino más bien un homenaje a instrumentos y a timbres norteños, al espíritu norteño y lo que siento respecto de mi relación con la música y con mi familia. Sí siento que hay como un rebote de nuestra vida digital, que parece que es un éter que no sabemos dónde empieza ni dónde termina. Yo no me considero una persona nostálgica, pero de repente cuando hay algo físico, como hablábamos ahorita respecto del libro, hay algo de eso que yo siento que sí estamos necesitando, algo de qué agarrarnos. Digo lo físico también como algo simbólico de cómo reconstruyo lo que he vivido hasta ahora y lo pongo en un lugar. Eso me parece interesante porque últimamente hay varios artistas que han hecho trabajos que tienen que ver con sus raíces o su folklore, como Milo J, Broke Carrey o incluso Bad Bunny. Gente que está haciendo esto de volver a preguntarse dónde se aterrizan y desde ahí componer algo. Eso a mí me interesa mucho, porque de alguna manera yo siempre había tenido acentos de la música norteña. Con mis canciones y mi música, con la forma en la que las construyo, siempre estoy tratando de narrar algo de mí misma. Pero ahora fue la vez más literal. Estuve todo el tiempo inmersa en ese paisaje, en esa ciudad, en esa familia, un ejercicio que nunca había hecho y la verdad estuvo divertido.

- ¿Sentís que en este ejercicio de indagar profundamente en el pasado descubriste algo sobre vos misma o sobre tu recorrido que hasta ahora no se te había aparecido con claridad?

Siento que sí tuve una especie de reconciliación con mis decisiones. Había algo en las decisiones que había tomado que me hacía ruido porque mi familia tenía ciertas expectativas de lo que yo debía hacer, que también era una cosa muy generacional, lo de casarse y tener hijos. Mi papá me decía: '¿qué vas a hacer con tus hijos cuando te vayas al cabaret?'. Yo tenía 17 años y no sabía ni cómo acomodar esa información, tipo cuál hijo, cuál cabaret. Es una cosa generacional pero sí había expectativa y yo la contradije cuando me fui. Mi papá estaba muy asustado, muy molesto, no me quiso apoyar. No fue una cosa linda, una salida consensuada. Eso siempre me pesó un poco, a pesar de que construí mi carrera y me fue bien. En el fondo siempre me había pesado un poco no haber sido la persona que armó una familia y se quedó. Creo que este libro me ayudó a acomodarme en esas decisiones, en entender que todo pasa por algo y a mí me tocó esto. Me tocó no tener referentas mujeres que hubieran hecho ese camino antes, porque en Tijuana el único camino era el de la familia. Entonces se me hizo padre darme cuenta que a lo mejor me tocaba a mí ser esa persona que hace ese camino para que otras puedan ver que se puede de otra manera. Eso me gustó mucho de hacer el libro, que me reconcilié. Siempre me decía 'qué loca, por qué hice esto, mi vida es un desastre'. Y ahora pienso que sí, tengo mi caos, pero no me parece tan loco no haber formado una pareja o una familia de esa manera. Tengo a mi hija y tenemos buena relación con su papá, pero hemos pasado muchas etapas. Y ya, sólo es una manera diferente de hacer las cosas.

>> Leer más: El K-pop en modo latino: el grupo coreano TXT interpretó un hit de Julieta Venegas

- Tu libro no es una biografía, sino más bien una memoria que explora el proceso creativo, pero con más énfasis en por qué haces canciones y no tanto en cómo hacés canciones. En ese sentido, ¿tuviste algunas referencias de otros libros de músicos o artistas respecto de qué y cómo contar?

Me gustan mucho los libros de memorias de músicos. Me gustan mucho las memorias en general y los libros de entrevistas. Sí me di cuenta de que me gustan mucho las anécdotas. Ahorita me viene a la cabeza Vivian Gornick que no es música pero ella escribe una forma de memoria super novelada y fue la primera que me hizo pensar en que esa era una manera súper bonita de hablar de la memoria. Sentí que ella también era una persona que no había tenido otros referentes y que hizo lo que quiso. Pero bueno, me di cuenta de que me gustan mucho las anécdotas y pensé cuáles son mis anécdotas también. Entonces indagué un poco en eso. También me di cuenta que me gustaban mucho los libros que hablaban del proceso creativo. O sea, sí hablo de cómo escribo canciones porque para mí era parte de un mapa. Por ejemplo, el amor es una temática a la que recurro constantemente y entonces me parecía padre preguntarme cómo llegó a mí ese tema. Yo estuve desde muy chica buscando mis temas, de qué quería hablar. Eso es algo que tuve siempre en la cabeza. Lo digo en el libro: cuando empecé a escribir canciones, fue con una banda y yo sentía que no era por ahí. Esos temas que ellos tocaban, que eran muy politizados, no era por donde quería ir yo. Es medio obvio, pero Patti Smith me encanta. En algunos libros mezcla memoria y ficción, en otros mezcla más memoria con imágenes. Ella era una referente también. Viv Albertine también me gusta, Tracy Thorn, muchas mujeres músicas. Y también me encanta el ensayo personal, desde James Baldwin a los ensayos de Vivian Gornick. Ese género me parece súper atractivo y en un momento pensé que eso era lo que me gustaría probar. Ensayos que tienen que ver con la memoria, pero que no son una memoria en sí sino más bien una reflexión. Acabó siendo lo que fue, que es un híbrido de todas esas cosas pero a mí manera.

- Sos una reconocida ávida lectora, decís que tenés un vínculo casi obsesivo con la literatura. A la hora de ponerte a escribir un primer libro, ¿sentís que esa experiencia de lectora te generó algunas expectativas particulares?

No, no me pasa con la literatura ni con la música, por más que a mí me guste mucho escuchar música, así como me gusta mucho leer. Sí tengo una relación un poco obsesiva con la literatura, pero de querer leer todo. Soy muy exagerada en mi relación con los libros, que creo que es casi tan intensa como con la música. Pero siento que no estoy pensando en mis referencias a la hora de escribir una canción o en este caso cuando me senté a escribir el texto. Pensaba más bien en cómo decirlo para que a mí me suene bien. Sí me quedé más fan de las personas que se dedican a escribir porque me parece súper riguroso, con mucha revisión. En una canción me es mucho más fácil, porque es un formato que ya me sé mejor y más o menos ya sé cuándo una canción empieza y termina. En el caso de un libro, sí fue otra cosa, otro proceso. También hubo momentos de abandonar, de mandar todo a volar, decir que no fue buena idea y chau. Estuvo más de idas y vueltas, pero no diría que tuve en mente otras lecturas cuando estaba sentada escribiendo.

Una publicación compartida de Julieta Venegas (@julietavenegasp)

>> Leer más:La Feria del Libro Rosario 2026 tiene fecha confirmada y seguirá en modo primavera

- Menos mal, porque si no es imposible hacer nada.

Es imposible, sí. Y lo digo sobre todo por las canciones. Cuando estoy escribiendo una canción, trato de no pensar. Porque si lo piensas mucho no lo haces. La parte racional nos detiene mucho.

- Este año se cumplieron veinte años de "Limón y sal", que fue un disco bastante bisagra en tu carrera, a nivel de masividad.

Yo creo que eso pasó con "Sí" en realidad. Yo venía de hacer festivales indie, festivales indie de mujeres, y de repente la primera vez que entré en la radio tanto en México como en España, Argentina y en todos lados fue con "Sí". Pero la verdad no tengo esa relación con el tiempo ni con las cosas que hago. No estoy pensando en cuándo hice las cosas, ni creo en lo de celebrar tantos años de que salió un disco, ni siquiera con la música de otras personas.

- ¿Qué vínculo tenés con la ciudad de Rosario?

He ido muchas veces y me gusta muchísimo ir, me gusta mucho la gente de allá. Lo malo es que está tan cerca de Buenos Aires que siempre voy y vuelvo el mismo día. No es una ciudad que haya podido explorar bien. De hecho alguna vez he ido al Festival de Poesía, pero más de metiche a alguna charla. Sé del pasado musical obviamente, no tanto del presente. Pero sí me gusta mucho la gente de Rosario. Es que creo que en Argentina en general la gente tiene una relación muy intensa con la música, como con todo lo que hacen porque son personas intensas, siempre es pasión y emoción.

- Después de tantos años de carrera, ¿qué te sorprende todavía?

A mí me sigue gustando mucho hacer música la verdad, en todos sus aspectos. Siento que sigo en un aprendizaje de cuál es la mejor manera de hacerlo, siempre estoy en una búsqueda y siento que no me he acomodado todavía en un lugar, que hay un montón de cosas que me gusta explorar. Quizás eso es lo que me sorprende, que siempre hay muchas cosas para aprender. Hace diez años que ya no estoy con una disquera multinacional y eso está padre, me gusta mucho lo que he ido descubriendo en ese camino, con quién es mejor estar. La tecnología está acompañando muy bien en el sentido de poder hacer cosas cada vez más independientes. Ahorita tengo mi management en Argentina, entonces tengo una larga distancia con mi equipo, que armé cuando estaba allá. Cuando me regresé a México, yo quería que todo siguiera igual pero conmigo viviendo en México (risas). Es lo que estamos haciendo ahora. Mi banda en parte está allá, y en parte sumé gente de acá, entonces es un equipo argenmex muy entretenido y se está armando algo muy bonito ahí con la gente.

El 14,3 % de los ocupados en el Gran Rosario demanda más horas para complementar sus ingresos y sostener sus necesidades de consumo. Las plataformas aparecen como un "colchón social"

Por Nicolás Maggi

Por Carina Bazzoni

Por Gonzalo Santamaría

Por Mariano D'Arrigo

Por Florencia O'Keeffe

Por Elbio Evangeliste

Por Mariano D'Arrigo

Por Nachi Saieg

Por Emmanuel Paz

Por Matías Petisce

Por Juan Iturrez

Fuente: La Capital

  • #cultura
  • #julieta
  • #venegas
  • #toco
  • #tener
  • #referentas
  • #mujeres
  • #n10276771
  • #santa fe

Te puede interesar

Newsletter Pulso Federal · Diaria

La radiografía política y económica del país, todos los días en tu casilla.

Análisis federal, indicadores y la mirada del interior sobre la agenda nacional. Para tomadores de decisión, periodistas y ciudadanos exigentes. Sin spam.

Te suscribís y podés cancelar cuando quieras.