Karoso y Nerina, guardianes de la selva, lengua y ritmos misioneros
"No se puede amar lo que no se conoce", resume la identidad que la pareja de músicos busca resguardar en sus carreras dedicadas a la memoria misionera y a la cultura mbya guaraní.

Hay músicas que se escuchan y hay músicas que también cuentan quiénes somos.
En Misiones, la naturaleza, las historias, leyendas y mitos, además de las voces de quienes habitaron y habitan esta tierra, forman parte de una identidad profundamente arraigada.Si hay que hablar de identidad misionera, sin dudas los nombres de los músicos Karoso Zuetta y Nerina Bader deben estar.
Una pareja que eligió, con inicios separados, hacer de la música mucho más que una expresión artística, convirtiéndola en una forma de preservar y poner en valor la cultura nativa de la provincia.Desde hace cuatro décadas -Karoso desde su infancia, retomando a los 20 años en Oberá y Nerina desde pequeña en Jardín América- ambos transitan un camino estrechamente ligado a las raíces misioneras, con una mirada que encuentra en el universo mbya guaraní una fuente de conocimiento, sonidos, palabras y memoria.Karoso Zuetta y Nerina Bader llevan siendo compañeros de carrera y vida hace más de 20 años.
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Foto: Julián Grondona Ese recorrido los llevó a desarrollar proyectos musicales ya compartir escenarios con integrantes de comunidades mbya, llevando esas voces a escuelas, teatros y distintos espacios de la provincia y el país.
Nerina y Karoso construyeron así una obra que dialoga permanentemente con la tierra colorada.En Charlas con El Territorio , los músicos desde su rincón preparado con una amplia variedad de instrumentos que conforman más que su estudio, su laboratorio de creaciones, recorrieron parte de sus vidas, explicando la música como identidad, de la lengua mbya guaraní y de ese compromiso sostenido por mantener vigente una de las voces más originarias de esta tierra.Son muchos años de trayectoria de los dos, pero ¿cómo fue el inicio de ese largo recorrido?Karoso: Tuve la oportunidad de comenzar rondando los 20 años.
Había terminado mi carrera formal como profesor, y arranqué por una cuestión de divertimento y de probar qué pasaba.
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No paró nunca más la trayectoria, fui abandonando distintas actividades a lo largo del tiempo y trabajos que también me gustaban mucho, pero cuando conocí a Nerina en los 2000 reflotó todo el proyecto y fuimos dúo.
Una década después nació nuestra hija Luna y ahora transitamos un trío que alterna entre las carreras solistas y la conjunción de todo. Nerina: Con la música empecé desde chiquita, porque en mi pueblo se hace el Festival Infantil de Folclore.
Como ya cantaba desde pequeñita, me hicieron entrar en ese mundo y tuve la oportunidad de darme cuenta de la importancia que era cantar al lugar de uno, porque si salías a competir fuera de la provincia no iba a cantar a lugares que no tenían que ver con vos.
Ya de temprana edad comprendí la importancia de cantar a la tierra de uno, a la patria chiquita. Karoso, empezaste hace más de cuatro décadas a cantar sobre Misiones, ¿qué cosas de aquella Misiones sentís que cambiaron?Cambió mucho, estamos hablando de medio siglo más o menos de experiencia porque comencé a componer ya en la adolescencia.
Por ejemplo, los arroyos estaban atestados de peces, había mucha selva, no había tecnología.
Donde crecí hasta los nueve años, no había electricidad, no había sistemas de agua potable, era muy rústico todo.La parte educacional también cambió mucho, porque los padres que querían que sus hijos estudiaran en escuelas secundarias pudieron llegar hacia los centros urbanos más importantes.
Entonces es un mundo muy distinto.La conectividad, las rutas, la tecnología y también el extractivismo que se sintió mucho en todos estos años.Nerina, sos contadora pública, profesión alejada de la música ¿cuándo fue que dijiste "voy a seguir con la música, esto es lo que quiero"?Cuando me recibí de contadora dije hasta acá llegó lo de la música, voy a dedicarme a mi profesión.
Fue ahí justamente, cuando ya estaba pensando en abandonar, que le conocí a Karoso y me dijo que no dejara, porque Misiones necesita mujeres que canten.Yo no quería dejar, pero tampoco conseguía complicidad para hacer música, es muy difícil y para las mujeres aún más.Entonces él me dijo de grabar mi disco y comenzamos a seleccionar las canciones, porque antes a mí me parecía muy piola hacer de corista, me parecía muy cómodo y me gustaba mucho hacer eso, el trabajo de voces atrás.
Pero él me dijo de salir al frente y a grabar mis canciones como solista.¿Qué recuerdos tienen de ese primer encuentro?Nerina: Él estaba dando un taller de música guaraní, construcción de instrumentos de viento en Jardín América y yo estaba buscando una canción de Karoso, llamada Pomberito de Ciudad, y no conseguía el cassette en ese momento.
Entonces le perseguí para pedirle y ahí comenzamos a intercambiar.Yo me quedé a ver el taller que era de flautas, que a mí me encantan todos esos instrumentos de viento, y él me mostró todo lo que estaban haciendo.
Después me alcanzó la canción, yo la preparé y en un momento posterior que nos encontramos, le canté.Karoso: La verdad que "me persiguió" y me dejé alcanzar.
Yo estaba haciendo la producción de un disco, que es Rituales Paganos, y la voz femenina que me estaba haciendo voces me abandonó por otro cantante.
Y justo aparece Nerina, porque me faltaba principalmente un arreglo, que era una canción en donde ya tenía armada la línea de la segunda voz.Ella lo practicó en dos minutos y grabamos esa canción.
Ahí comenzamos a diseñar la presentación del disco, eran épocas en donde nos movíamos mucho de manera independiente y así comenzamos a conectarnos y la relación se fue completando en la parte personal también.
De ahí a los pocos meses comenzamos a hacer planes para convivir y ahora estamos hace 24 años, y le tenemos a Luna.¿Qué significó ese cambio de ser dueto y después también sumarle a Luna?Karoso: Por suerte tengo la memoria más hermosa y más importante.
La mayoría de las presentaciones antes eran en solitario, si bien tuve la oportunidad de recorrer con Vicente Cidade, Ramón Ayala, terminaba los conciertos y estaba solo.Desde que nos conocimos eso cambió totalmente, creo que no fui a ninguna sola presentación en solitario, fue un cambio muy importante y después se sumó Luna.El acompañamiento de Nerina y Luna es muy importante, hace que sea todo más liviano.
Ellas tienen su protagonismo y la voz femenina siempre le da un toque de jerarquía a los nativismos.
Las mujeres son las que marcan un lugar diferente en la publicación y en la conexión de la canción con el público, y ellas dos cumplen esas funciones de maravilla. Nerina ¿qué significa poner esa voz a una cultura que sólo tenemos acá en Misiones?En mi caso es la oportunidad de ser original, las expresiones de los otros lugares tienen su manera de sonar, de decir, de acuerdo al lugar donde viven.
Nosotros tenemos esa oportunidad de poder ser nosotros mismos y representar el lugar de donde nacimos.Me siento orgullosa de poder cantar como hablamos los misioneros.A nosotros nos toca tener que armar las versiones y diseñar desde cero.
Entonces, es divertido primero y segundo es eso, tener la oportunidad de poder expresarnos como misioneros y en nuestro propio lenguaje.¿Cómo fue el encuentro con la música de Misiones, con la cultura mbya guaraní?Karoso: El encuentro con la música de Misiones fue cuando yo ya tenía 30 años, en realidad con concepto porque ya venía trabajando incluso profesionalmente muchos años sin saber de qué se trataba.
La cultura mbya guaraní abre su cofre secreto del mundo sonoro en los fines de los 90 y comienzo de los 2000 y le da a esto de colocarle al monte su rítmica, sus sonidos, sus instrumentos de viento, de percusión, su manera también de entender la música y cómo transferir eso a los niños, porque la música mbya guaraní es una música inspirada en transmitir la cultura a los niños.En ese juego de ser uno mismo y de ser soberanos, son importantes todos estos elementos: la palabra, el discurso poético, la textura rítmica, los arreglos musicales y los instrumentos que se utilizan.
Todo viene de un legado que está en la cultura, en el aire, pueblo, colegas y maestros.Entonces, la tarea que hacemos es tomar conciencia de que queremos ser nosotros mismos, tener nuestra propia manera de sonar.¿Qué canción le mostrarían al que no es de esta provincia para explicar qué es Misiones?Nos llevaría unas seis canciones mínimamente.
Para explicarle un poco de Misiones, tenemos que pasar por una polirritmia nativista misionera que incluye la música originaria de la selva, el polquismo que nace de la unión de la España con los pueblos originarios en la zona de Asunción del Paraguay, principalmente como epicentro, y que se esparció por toda la región, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Santa Fe e incluso también Buenos Aires, la galopa misionera que es como una mezcla entre guaraní y el chamamé, y el gualambao, que ya es un género de proyección a partir de un paso evolutivo, justamente de todo el género polquístico, hacia la misión latinoamericana rítmica, además del chotis que compartimos con Río Grande del Sur.Su hija Luna también sigue el camino de la música misionera, ¿cómo es el día a día de la familia en la música?Acá es sólo música, Luna era una bebé muy demandante, ella no se despegaba.
Por ahí cuando dormía un ratito, mientras yo picaba la cebolla para cocinar, practicábamos y después que fue creciendo se integró. Ella dormía en los estuches de la guitarra, porque siempre estaba con nosotros.
La idea siempre fue integrarle y llevarle a todos lados, y hoy tenemos distintos proyectos que hablamos entre todos.El 10 de octubre presentarán Okareguá en el Auditorio Montoya, ¿qué es para ustedes este nuevo proyecto?Okareguá es buscar una manera de que vengan niños, jóvenes, el público en general a participar desde un lugar activo y que sean nuestros cómplices de la difusión.Que después serán como también difusores.
Ya está comprobado que los sistemas de construcción de los gustos musicales se manipulan y se construyen.
Lo que no se conoce no se disfruta y no se puede amar lo que no se conoce.
Entonces tenemos que tratar de que lo que tiene nuestro sabor, ritmo, identidad, sea apreciado en la educación emocional, en el crecimiento intelectual de nuestros niños y de nuestros jóvenes.Que crezcan con esa idea, por más que quieras, elijan lo que quieran, pero no desconociendo lo tuyo.Si alguien 50 años más adelante escucha una canción o un ritmo de ustedes, ¿qué les gustaría que escuchen para transmitir la Misiones que les tocó vivir?En lo musical y en lo poético, elegiría el legado de nuestra lengua diversa, que incluye el guaraní, incluso el portugués y el español.
En lo musical el galopado, que es la mezcla de la galopa y el gualambao.
Cantaríamos el colibrí, que es una composición de los dos.
Iríamos a lo selvático, un poco al guaraní y los dos ritmos polquísticos ensamblados.PerfilKaroso Zuetta MúsicoEs compositor y escritor nacido en Oberá.
Desde hace décadas desarrolla una obra profundamente vinculada con la identidad sonora de Misiones: la canción misionera, la polca rural, el gualambao y el universo sonoro mbya guaraní.
Su trayectoria comenzó en la década de 1980 y cuenta con numerosas discotecas.Nerina Bader MúsicaNació en Posadas y creció en Jardín América.
Canta desde niña y tuvo tempranos reconocimientos en festivales de folclore y de música del Litoral.
También representó a Misiones en el Pre-Cosquín.
Es contadora pública, pero su trayectoria artística terminó ocupando un lugar central en su vida.
Fuente: El Territorio
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