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La carta que sobrevivió 193 años en Tucumán y dejó registrado el reclamo argentino por Malvinas

Casi dos siglos después, un documento conservado en Tucumán permite reconstruir cómo recibió la provincia la noticia de la usurpación británica de las Islas

Por Eduardo Vitali8 min de lectura
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La carta que sobrevivió 193 años en Tucumán y dejó registrado el reclamo argentino por Malvinas - El
La carta que sobrevivió 193 años en Tucumán y dejó registrado el reclamo argentino por Malvinas - El · Foto: El Federalista

El Archivo Histórico de Tucumán recuperó un oficio de cuatro hojas que Juan Ramón Balcarce envió a Alejandro Heredia el 26 de enero de 1833. El texto reconstruye con precisión el desembarco británico, la expulsión de las autoridades argentinas y las primeras reacciones de Buenos Aires.

Casi dos siglos después, un documento conservado en Tucumán permite reconstruir cómo recibió la provincia la noticia de la usurpación británica de las Islas Malvinas. Se trata de un oficio de cuatro hojas que el gobernador de Buenos Aires, Juan Ramón Balcarce, envió al entonces mandatario tucumano, Alejandro Heredia, pocos días después de la ocupación de Puerto Soledad.

El Archivo Histórico de Tucumán encontró la pieza durante las tareas de conservación, clasificación y digitalización de la documentación correspondiente a la gobernación de Heredia. El texto está fechado el 26 de enero de 1833 y lleva las firmas de Balcarce y Manuel Maza.

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El documento tiene un valor particular porque no ofrece una reconstrucción posterior de los hechos. Relata la ocupación a partir de los partes oficiales que llegaron a Buenos Aires apenas unos días después del desembarco británico. El relato permite seguir casi hora por hora lo ocurrido entre el 2 y el 5 de enero.

El director del Archivo Histórico, Javier Critto, destacó el valor de la pieza y explicó que su contenido permite conocer cómo circuló la información hacia el interior de las Provincias Unidas del Río de la Plata. «Era una de las provincias más importantes y por eso el primer parte se lo daban al gobernador de Tucumán», señaló.

La carta de Balcarce no surgió de manera aislada. Buenos Aires ya había iniciado su respuesta diplomática antes de enviar el documento a Tucumán. El 22 de enero, Manuel V. de Maza presentó una protesta formal ante el representante británico por los hechos ocurridos en las islas. Cuatro días después, Balcarce comunicó el episodio a Heredia.

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El oficio comenzó con una fuerte condena a la acción británica. Balcarce describió el episodio como una agresión contra la integridad territorial de la República y cuestionó que Gran Bretaña hubiera actuado de ese modo pese a las relaciones diplomáticas existentes entre ambos gobiernos.

La información que recibió Buenos Aires llegó a través de la goleta de guerra Sarandí, comandada por José María Pinedo. El buque regresó desde Puerto Soledad con el parte de lo ocurrido y arribó a Buenos Aires el 15 de enero.

La secuencia comenzó el 2 de enero de 1833, cuando la corbeta británica HMS Clío, bajo el mando de John Onslow, apareció frente a Puerto Soledad. La situación adquirió otro carácter cuando el comandante británico comunicó a Pinedo que tenía órdenes de tomar posesión de las islas.

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El relato conservado en Tucumán detalla que Onslow exigió el retiro de las fuerzas argentinas y el reemplazo del pabellón nacional por el británico. Pinedo rechazó arriar la bandera sin una orden de su gobierno.

El Gobierno nacional conserva documentación que permite contrastar esa secuencia. Según el Archivo General de la Nación, Onslow recibió instrucciones para ejercer la soberanía británica sobre Puerto Egmont y, si resultaba necesario, recurrir a la fuerza. El 3 de enero avanzó sobre Puerto Soledad y expulsó a las autoridades argentinas.

El documento que llegó a Heredia contiene uno de los relatos más precisos sobre las primeras horas de la ocupación. Allí se describe la llegada de los británicos y la intimación a Pinedo.

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La carta señala que Onslow comunicó que «venía a tomar posesión de las Islas Malvinas» y exigió el retiro del pabellón argentino. Pinedo respondió con protestas formales y dejó asentado que no podía aceptar la entrega del territorio sin instrucciones expresas de Buenos Aires.

La tensión aumentó durante la noche del 2 de enero. Pinedo intentó obtener una respuesta británica que permitiera postergar la ejecución de las órdenes, pero no consiguió modificar la decisión de Onslow.

A las 6 de la mañana del 3 de enero, el comandante argentino volvió a presentarse ante el jefe británico y formuló una nueva protesta. La respuesta volvió a ser negativa.

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Tres horas más tarde llegó el momento central del relato. El oficio enviado a Tucumán consigna que tres botes británicos desembarcaron en Puerto Soledad. Los efectivos colocaron el pabellón británico y arriaron la bandera argentina.

La propia carta de Balcarce describe el episodio con una frase que permite dimensionar la reacción de las autoridades de Buenos Aires: los británicos «izaron allí el Pabellón Británico».

Pinedo no presentó una resistencia militar ante la superioridad de las fuerzas británicas, pero dejó asentada su protesta. Antes de abandonar las islas, además, dispuso que la bandera argentina no fuera arriada por sus propios hombres. La Sarandí permaneció en la zona hasta el 5 de enero y luego partió hacia Buenos Aires.

La ocupación de enero de 1833 tuvo antecedentes inmediatos. En diciembre de 1831, la fragata estadounidense USS Lexington atacó Puerto Soledad. El episodio afectó al asentamiento argentino y llevó a Buenos Aires a reforzar su presencia en las islas.

En septiembre de 1832 partió desde Buenos Aires la Sarandí, con Pinedo al mando. La misión incluyó tareas de control y protección del archipiélago. Pocos meses después, la situación interna del asentamiento sufrió una crisis tras una sublevación que terminó con el asesinato de Francisco Mestivier, comandante civil y militar interino. Pinedo regresó a Puerto Soledad y restableció el orden.

En ese contexto apareció la Clío. El buque británico ya había ocupado Puerto Egmont el 23 de diciembre de 1832 y luego se dirigió a Puerto Soledad. La documentación oficial argentina destaca un aspecto relevante: las instrucciones originales de Onslow se referían a Puerto Egmont y no ordenaban de forma expresa una acción sobre Puerto Soledad.

El 3 de enero, Gran Bretaña expulsó a las autoridades argentinas y también a parte de la población del asentamiento. Ese episodio impidió que Buenos Aires recuperara el control efectivo que había establecido sobre las islas durante los años anteriores.

La elección del destinatario también aporta información sobre el peso político de Tucumán en aquel momento. Balcarce no envió el oficio a una autoridad provincial menor ni a un funcionario administrativo: se dirigió directamente al gobernador tucumano Alejandro Heredia.

Para Critto, ese dato demuestra la importancia que tenía Tucumán dentro del esquema político de las Provincias Unidas del Río de la Plata. El documento permitió que Heredia recibiera información directa sobre un conflicto que excedía la disputa entre Buenos Aires y Gran Bretaña.

El oficio tampoco contiene un pedido de tropas tucumanas ni una solicitud concreta de asistencia militar. Su objetivo principal fue informar a Heredia sobre la agresión y dejar constancia de la posición que Buenos Aires adoptaría frente al gobierno británico.

En el cierre, Balcarce afirmó que Buenos Aires pretendía sostener los derechos sobre las islas y buscar una reparación diplomática. El texto reclamó «el reconocimiento del derecho sobre las Malvinas, y el uso del dominio en aquel territorio».

Ese punto también permite ubicar el documento dentro de una cadena más amplia. La reacción argentina comenzó pocos días después de la ocupación y continuó durante los meses siguientes. En junio y octubre de 1833, el representante argentino en Londres, Manuel Moreno, presentó nuevos reclamos ante el gobierno británico. Las respuestas de Londres no modificaron la situación.

El valor del hallazgo no se limita al contenido político. El oficio llegó hasta la actualidad gracias a la conservación del fondo documental de la gobernación de Heredia.

El material permanece bajo custodia del Archivo Histórico de Tucumán y forma parte del proceso de digitalización que desarrolla la institución. Critto explicó que el trabajo sobre el patrimonio documental provincial demandará años por la cantidad de piezas que todavía deben ser procesadas.

El gobernador Osvaldo Jaldo destacó la importancia del hallazgo y sostuvo que la Provincia puede poner el documento original a disposición del Gobierno nacional y de la Cancillería si resulta necesario para las gestiones vinculadas con el reclamo argentino.

«Este instrumento es fundamental para demostrar, primero, que las Islas Malvinas son argentinas y, segundo, que los ingleses las usurparon», afirmó Jaldo.

El mandatario también puso el foco en la preservación del patrimonio. «Si esta acta se hubiese perdido, se hubiese mojado, no la hubiésemos encontrado o no hubiese aparecido, hoy no tendríamos este documento. Gracias al trabajo, la eficiencia y la dedicación, lo tenemos intacto y resguardado», sostuvo.

Para Raúl Albarracín, secretario de Gobierno y Relaciones Institucionales, la recuperación de este tipo de piezas también tiene una dimensión educativa. «Recuperar la identidad, la memoria y la tucumanidad es recuperar toda la historia de Tucumán. Nadie ama lo que no conoce», expresó.

La importancia del documento aparece también en su cronología. La ocupación británica ocurrió el 3 de enero de 1833. Pinedo llegó a Buenos Aires el 15. El 22 se presentó una protesta formal y el 26 Balcarce envió su oficio a Heredia.

La secuencia muestra cómo una noticia podía recorrer las Provincias Unidas en pocas semanas. También permite observar la reacción de las autoridades ante un episodio que, casi dos siglos después, continúa en el centro del reclamo argentino.

El documento conservado en Tucumán no fue escrito para un museo. Fue una comunicación política producida en medio de una crisis de soberanía. Su permanencia en el Archivo Histórico permite reconstruir hoy cómo Buenos Aires informó a Tucumán sobre uno de los episodios decisivos de la cuestión Malvinas.

Casi doscientos años después, una carta firmada por Balcarce y Maza volvió a poner a Tucumán en el centro de una historia que comenzó en el Atlántico Sur y que todavía forma parte de la política exterior argentina.dos

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Fuente: El Federalista

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