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La ciencia le puso una nueva mirada al patrimonio jesuítico de Misiones

Tomografías y rayos X permitieron conocer en detalle el estado de tres esculturas del siglo XVII.

Por El Territorio5 min de lectura
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La ciencia le puso una nueva mirada al patrimonio jesuítico de Misiones
La ciencia le puso una nueva mirada al patrimonio jesuítico de Misiones · Foto: El Territorio

En el marco del Simposio Legado Guaraní Jesuítico que se desarrolla en Posadas, se presentó este martes los primeros resultados del análisis de imágenes de tres esculturas de madera del período Guaraní Jesuítico, junto con las acciones de intervención y preservación previstas para cada pieza del acervo cultural de la provincia.

Se trata de un Cristo Crucificado, un San Isidro Labrador y un San Agustín, tallados a fines del siglo XVII en reducciones del actual territorio misionero y que forman parte de la colección de imaginería religiosa del Museo Histórico y Arqueológico Andrés Guacurarí. Las tres piezas fueron sometidas a tomografías helicoidales computadas y rayos X en el sanatorio IOT de Posadas, con técnicas no invasivas.

La presentación se enmarcó en la ponencia "Tomografía y Patrimonio: Estudios científicos de diagnóstico para la restauración de esculturas del período Jesuítico en la provincia de Misiones", a cargo de la magíster Estela Garma, el especialista en diagnóstico por imágenes Leandro M. Esperanza, y la subsecretaria de Coordinación de Fomento, Regiones Culturales y Museos, Laura Lagable.

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El Cristo Crucificado, la pieza más comprometida

El doctor Leandro Matías Esperanza, responsable de la evaluación macroscópica y de la programación del diagnóstico junto a Claudio Arrechea, expuso los primeros resultados obtenidos en el laboratorio del IOT. Del Cristo Crucificado se tomaron 1.232 imágenes, del San Agustín 1.500 y del San Isidro Labrador 700, con cortes de alta resolución de 0,5 milímetros de colimación.

El Cristo Crucificado resultó ser la pieza con mayor daño estructural. La tomografía reveló que perdió entre el 60 y el 70 por ciento de su material interno a causa de un severo ataque de insectos xilófagos, que generó cavernas no visibles desde el exterior. Por ese motivo, la escultura se encuentra a resguardo, fuera de exhibición. El análisis también permitió reconstruir su técnica constructiva, de alta calidad para la época: la cabeza, los brazos, las manos y las falanges fueron talladas por separado e integradas mediante tarugos de madera. Fue además la única de las tres piezas en la que se encontró un clavo metálico, ubicado en una de las manos.

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Deshidratación extrema y una intervención poco técnica

En el caso del San Isidro Labrador, los estudios confirmaron un estado de extrema deshidratación de la madera base, algo que ya se sospechaba por la marcada disociación entre su tamaño y su peso, notablemente ligera para las dimensiones de la pieza. Las 700 imágenes tomográficas también permitieron detectar una intervención no técnica en la parte superior de la escultura, donde se había utilizado un adhesivo epoxi para fijar dos partes. Al tratarse de una adhesión plana simple, los especialistas determinarán que será posible separar las piezas sin dañar la madera. También se hallaron cavernas producidas por insectos xilófagos, no visibles a simple vista.

Una grieta interna que compromete al San Agustín

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En la escultura de San Agustín ya se había documentado una fisura visible en la base de la talla. La tomografía reveló que se trata de una grieta interna profunda, que se extiende desde la cabeza hasta la parte media de la figura y llega casi hasta el núcleo de la madera. A partir de este hallazgo, el personal del Museo descubrió que la imagen debe sujetarse exclusivamente por la base y la espalda, y nunca por los brazos.

La pieza presenta además una particularidad en su capa pictórica: fisuras en la pintura sin desprendimiento del sustrato, un comportamiento poco habitual si se compara con lo que suele ocurrir con el yeso o el sulfato de calcio. Los rayos X revelaron la presencia de pigmentos densos y metales, entre ellos un brillo característico producido por hidroxicarbonato de plomo, conocido como blanco de plomo o albayalde, presente en toda la superficie.

Los protocolos de restauración que vienen.

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Estela Garma, responsable del área de restauración y museología de la Secretaría de Estado de Cultura de Misiones, detalló las tareas de intervención proyectadas para cada obra. En el San Agustín se prevé un bloqueo mecánico de las grietas mediante cuñas o trabas en formato de cola de milano, además de la inyección de resinas especiales a través de la fisura profunda para estabilizar el soporte desde el interior.

Para el San Isidro Labrador, el trabajo comenzará por despegar la intervención con adhesivo epoxi, dado que el material puede tratarse sin dañar la madera. También se introducirán productos consolidados en las cavernas con acceso desde el exterior, y se avanzará en la estabilización de la madera frente a la deshidratación detectada.

En el caso del Cristo Crucificado, la pieza más deteriorada, se proyecta una consolidación por goteo lento, una técnica que incorpora un producto endurecedor de forma progresiva, en concentraciones de 1, 2 y 5 por ciento, similar a un sistema de suero médico, con el objetivo de devolver resistencia a las paredes internas sin alterar el exterior de la obra. También se evalúa la incorporación de un relleno liviano para compensar el material faltante. La escultura continuará fuera de exhibición, con un protocolo de contacto mínimo.

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Una presentación en el Día de la Cultura Misionera

Laura Lagable remarcó que la tarea de los museos consiste en preservar, conservar y cuidar el patrimonio público, y destacó la importancia de la colaboración con el sector privado para sostener este tipo de proyectos. El trabajo de restauración iniciado en el Museo Provincial de Bellas Artes Juan Yaparí se extiende ahora, a través de esta colaboración, al Museo Histórico Arqueológico Andrés Guacurarí.

La funcionaria subrayó que en los últimos años los museos dependientes del Gobierno de Misiones sostienen una política de puertas abiertas a la comunidad, reflejada tanto en la difusión de este tipo de estudios como en el intercambio de saberes con estudiantes, profesionales y especialistas de distintas disciplinas. Destacó además que la presentación se realizó en coincidencia con el Día de la Cultura Misionera, que se celebra cada 9 de septiembre, en el marco de un simposio que reúne a profesionales de Argentina, Brasil y Paraguay.

Fuente: El Territorio

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