La construcción en Misiones trabaja al 20% de su capacidad y sigue sin nuevos proyectos
Oscar Marelli, presidente de CAMARCO Misiones, advirtió que la construcción trabaja al 15 o 20% de su capacidad y sigue sin nuevos proyectos

La construcción en Misiones atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años. El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción en Misiones, Oscar Marelli, aseguró que el sector trabaja actualmente entre un 15% y un 20% de su capacidad, o incluso por debajo de ese nivel, en un contexto de paralización de la obra pública, falta de nuevos proyectos privados y fuerte capacidad ociosa en empresas, equipos y mano de obra.
En diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, Marelli trazó un balance negativo del primer semestre y afirmó que la actividad se mantuvo "prácticamente igual" desde comienzos de año, aunque aclaró que la parálisis viene de más atrás.
"Estamos paralizados, pero con una esperanza hacia el segundo semestre", sostuvo, en referencia a los anuncios del Gobierno provincial sobre la posibilidad de iniciar obras de infraestructura mediante la toma de créditos, emisión de bonos u otros mecanismos de financiamiento.
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El dirigente explicó que el escenario actual tiene puntos de contacto con la crisis de 2000-2001, aunque advirtió que esta vez el impacto es más profundo. Según señaló, en aquel momento también se frenaron licitaciones y proyectos de infraestructura, pero el parate fue más breve y las obras en ejecución pudieron reiniciarse con mayor rapidez.
Ahora, en cambio, el problema se agravó porque no solo dejaron de aparecer nuevas licitaciones, sino que también se paralizaron obras que ya estaban en marcha. "Se dejó de poner dinero en infraestructura directamente", resumió Marelli, al describir una situación que golpea de lleno a las empresas constructoras de la provincia.
La falta de obra pública no fue compensada por la actividad privada. De acuerdo con el titular de CAMARCO Misiones, algunos proyectos privados que estaban en marcha continuaron o fueron terminándose, pero no aparecieron nuevas inversiones en vivienda, comercio ni desarrollos inmobiliarios que permitan sostener el nivel de empleo.
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Marelli explicó que ese freno responde a una combinación de factores: los costos de construcción aumentaron, pero el precio de venta del producto final no acompañó en la misma proporción. Como resultado, los márgenes se achicaron y los inversores optaron por esperar. "Tampoco se animan a hacer este tipo de obras privadas, al menos por el momento", indicó.
Aun así, señaló que existen algunas expectativas de mejora. Mencionó que el dólar comenzó a acomodarse y que ciertos cambios podrían generar un escenario algo más favorable, aunque aclaró que por ahora la actividad continúa en niveles muy bajos.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el corrimiento del Gobierno nacional de la obra pública. Marelli sostuvo que la administración nacional planteó con claridad que no continuará financiando obras de infraestructura y que esa responsabilidad deberá ser asumida por las provincias. El inconveniente, remarcó, es que las provincias no cuentan con recursos suficientes para reemplazar por completo ese financiamiento.
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En ese marco, destacó que el Gobierno provincial mantuvo algunas obras "en muy baja escala", lo que permitió sostener parcialmente a las empresas, aunque sin generar grandes proyectos capaces de movilizar al sector. Por eso, las expectativas están puestas en herramientas como créditos, bonos u otros fondos que permitan inyectar recursos y reactivar obras nuevas o paralizadas.
La evolución de los precios también incide, aunque Marelli aclaró que los materiales no tuvieron movimientos bruscos en los últimos meses. Donde sí observó variaciones fue en la mano de obra. Sin embargo, remarcó que el problema de fondo no pasa solo por los costos, sino por la falta de actividad económica general.


Según explicó, cuando la economía se mueve, también aparecen refacciones, ampliaciones y pequeñas obras privadas en viviendas, comercios o emprendimientos particulares. Pero en Misiones y en el NEA ese movimiento está prácticamente detenido. "En este momento eso está totalmente parado porque no se reactiva la economía", señaló.
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El titular de CAMARCO comparó la situación regional con otras zonas del país que sí cuentan con motores económicos más dinámicos, como el sur vinculado al petróleo o el NOA asociado a la minería. "Acá no tenemos cosas que reactiven la economía", afirmó, al marcar una diferencia estructural para el NEA.
El impacto laboral es uno de los datos más fuertes del diagnóstico. Marelli señaló que, de acuerdo con conversaciones mantenidas con la UOCRA, hace dos años Misiones tenía entre 8.000 y 10.000 obreros vinculados a la construcción. Hoy, estimó, quedan menos de 2.000, o entre 2.000 y 2.500 trabajadores.
Esa caída refleja, según dijo, la magnitud del deterioro. Las empresas mantienen una gran capacidad para ejecutar obras, pero hoy esa capacidad está ociosa. Hay maquinaria, equipos y personal sin actividad suficiente, mientras el sector opera muy por debajo de su potencial.
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Marelli también remarcó el efecto multiplicador de la construcción sobre la economía. Recordó que la obra pública, la infraestructura y la construcción en general movilizan a otros rubros, como corralones, comercios de cercanía, proveedores, transporte y servicios. "Siempre decimos que somos la madre de las industrias, porque cuando se moviliza la construcción se movilizan muchos otros rubros", expresó.
Por eso, consideró que el sector funciona como un indicador sensible del estado de la economía. Cuando la construcción se reactiva, arrastra empleo, consumo y movimiento comercial; cuando se paraliza, el impacto se extiende mucho más allá de las empresas constructoras.
Al resumir el semestre, Marelli eligió una definición contundente: "estable negativo". Dijo que el sector sigue igual que el año pasado, en una zona baja de actividad. "Diría que fue malo, pero hemos estado estables; mal, pero estables abajo", sostuvo.
Consultado sobre si la construcción ya tocó el piso de la caída, respondió que "más o menos", aunque advirtió que "siempre se puede estar peor". De todos modos, insistió en que el presente ya muestra un nivel extremadamente bajo de movimiento.
El sector espera ahora que el segundo semestre pueda marcar alguna mejora si la Provincia logra avanzar con mecanismos de financiamiento para infraestructura. Por ahora, el diagnóstico de CAMARCO Misiones es claro: la construcción sigue paralizada, sin nuevos proyectos relevantes y con una capacidad instalada que permanece casi sin uso.
Fuente: Primera Edición
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