La dictadura en Viedma y Patagones, una radiografía social de la violencia política en la Argentina
«Silencios Develados» describió la represión política en la norpatagonia, el entramado de la dictadura cívico – militar en Viedma y Carmen de Patagones, donde registró 49 víctimas directas del Terrorismo de Estado.

Por Shirley Herreros
La presentación del libro de Mónica Elvira se hizo en la biblioteca Guido y Spano de Cinco Saltos (gentileza)
«La mayoría de los secuestrados, una vez liberados, volvieron al lugar donde vivían. Pero el cautiverio convirtió ese lugar, en otro encierro, marcado por la estigmatización social. Eran señalados como subversivos…habían sobrevivido a los centros clandestinos de detención y tortura y cuando volvían no conseguían trabajo y eran rechazados; sin proceso judicial, porque nadie pasó por la justicia: segregados por la voluntad de los genocidas, eran los dictadores los que decidían el destino de cada persona», describió Gladys Elvira durante la presentación de su libro «Silencios Develados«.
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En el año del cincuentenario del golpe militar, la obra se presentará en la Feria de Libro en Neuquén, que comenzará el 11 de septiembre con una impronta vinculada a los derechos humanos y la recuperación de la democracia. También habrá actividades especiales por el 40 aniversario de la muerte de Jorge Luis Borges.
En julio, «Silencios develados» se presentó en Patagones, en junio estuvo en Cinco Saltos, en abril en la feria del libro en Las Grutas y en Viedma el 26 de marzo. El mes entrante estará en la edición 2026 de la Feria del Libro de Neuquén, como parte de las actividades organizadas por la APDH, que también traerá a las autoras del libro «Mujeres y Dictadura«.
Gladys Elvira es investigadora de la Universidad Nacional del Comahue, integra un proyecto de investigación en el Cursa sobre la historia de Río Negro desde que se constituyó como territorio nacional y que alcanza, en la última etapa, hasta la dictadura militar.
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También integra la Asociación Civil de Familiares de Víctimas del Terrorismo de Estado, y en ese doble rol encaró hace más de tres años, con su técnica de investigadora y con la perspectiva de derechos humanos, el libro «Silencios Develados: inteligencia, vigilancia y represión política en Norpatagonia«.
La obra inicia con apartados documentales, con una interpretación exhaustiva de los reglamentos militares que estructuraron antes el plan que se aplicó a partir del 24 de marzo y cómo se materializó en la Norpatagonia Atlántica.
«Los centros clandestinos fueron, paradójicamente, las instituciones públicas. Aquellos que debían defendernos, debían darle seguridad a la población, que fueron las comisarías de las policías rionegrinas», describió Elvira y enumeró las comisaría de Cinco Saltos, la de Cipolletti, Viedma, y las delegaciones de la Policía Federal de Neuquén y Viedma.
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Cada descripción histórica y documental cuenta además, con detalles aportados por testimonios logrados en entrevistas con sobrevivientes de las cárceles de la dictadura, de los centros clandestinos, testimonios de expedientes judiciales donde se abordaron sus casos o de documentos.
«Tomo un universo de 49 víctimas que son de la zona atlántica. Los traslados siguen más o menos los mismos circuitos. Y también doy cuenta de que cuando eran liberados, los que pudieron sobrevivir a los centros clandestinos de detención y tortura, no implicaba que ese cautiverio se terminara«, dijo
– Cómo era en ese entonces la comarca?
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«En Viedma con veintipico mil habitantes, más Patagones que tenía unos diez mil, fueron secuestrados cuarenta y nueve personas de las que tenemos registro, porque hay otras tantas que todavía no lo han contado. O sea que medio centenar de personas secuestradas violentamente entre 1976 y 1978 que fueron a los centros clandestinos, la mayoría trasladados a la escuelita y de ahí a Rawson, y recién a los dos años, dos años y medio, fueron liberados. A partir de 1979 se produce un quiebre en el consenso de la dictadura».
-cómo fue el trabajo?
«Ya tenía mucha lectura sobre el tema y comencé con la recopilación de fuentes, que es un trabajo largo. Otra de las cosas que me motivó para publicar son los 50 años del golpe y el contexto político nacional que atravesamos. Por eso yo digo que Silencios Revelados es una respuesta al negacionismo del discurso del poder».
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«Me parecía que era el momento para compartirlo y para que se sepa. Esto y la percepción instalada de que en el interior del país, en las provincias, en las ciudades chicas, no pasó nada».
«Una de las cosas que aporta son las singularidades provinciales, regionales y locales que enriquecen al relato nacional, contado desde los grandes centros urbanos y que no tienen en cuenta los recursos materiales y humanos del interior del país, que son distintos. En el libro destaco las singularidades locales y regionales que contribuyen o pretenden enriquecer el relato nacional».
«No es un libro que se reduzca solo a las dos localidades, habla de la dictadura, del proceso de cómo se construyó el golpe de Estado, del período previo y cómo actuó en toda la provincia y en la región», aclaró.
Elvira declaró en 2007 en el juicio que se hizo en Bahía Blanca por los crímenes de la triple A. Alberto Surace fue su compañero entre 1971 y 1975, cuando fue asesinado por la triple A en Bahía Blanca.
«Pero no es un texto autobiográfico. Hice la historia de compañeros que fueron víctimas directas, que estuvieron en los centros clandestinos, fundamentalmente en la Escuelita y en el Gimnasio de Bahía Blanca. Y los que dieron testimonio en los juicios de lesa humanidad. Doy cuenta de lo que hizo la triple A en la provincia de Río Negro y hago alusión a los atentados que se produjeron y al rol del jefe de la policía: Benigno Ardanaz.
«Y luego abordo los cuatro gobiernos, los cuatro gobernadores de facto que se sucedieron en la provincia y ese análisis lo hago en clave de Derechos Humanos, y sobre todo comienzo a separar la faz pública de la clandestina clandestina de la dictadura militar para la zona de la Norpatagonia, la zona Atlántica que no está trabajada», explicó.
La primera presentación se produjo en la Universidad Nacional del Comahue, luego en San Antonio Oeste, en la feria municipal del Libro en Las Grutas .
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"La mayoría de los secuestrados, una vez liberados, volvieron al lugar donde vivían. Pero el cautiverio convirtió ese lugar, en otro encierro, marcado por la estigmatización social. Eran señalados como subversivos...habían sobrevivido a los centros clandestinos de detención y tortura y cuando volvían no conseguían trabajo y eran rechazados; sin proceso judicial, porque nadie pasó por la justicia: segregados por la voluntad de los genocidas, eran los dictadores los que decidían el destino de cada persona", describió Gladys Elvira durante la presentación de su libro "Silencios Develados".
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Fuente: Río Negro
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