La dura historia del capitán de Árbol Verde: crecer de golpe, cuidar a sus hermanos y encontrar refugio ante los fantasmas de la calle
Tipo humilde, de mucha calle y una mirada atravesada por la vida difícil. Emanuel Bajinai tiene 29 años, es del Barrio Echeverría y juega en el Arbolino, el club de sus amores. Tiempo de San Juan y una charla a fondo en el corazón del Cabot con el líder que se hizo viral por su a…

Sacrificio, mucha historia y una infancia durísima. Emanuel Bajinai tiene 29 años y desde chico aprendió que en la vida hay que pelear todas las batallas porque nada llega fácil. Es que el pibe nació y creció en el barrio Echeverría, el que justo está frente al Cabot, tiene 9 hermanos y el fútbol lo salvó en el momento justo. Apareció cuando era un niño y de apoco se fue convirtiendo en su estilo de vida y su refugio frente a las dificultades que tuvo que atravesar desde muy temprano. Cómo es vivir entre el peso del apellido y el sacrificio por una vida mejor: la fuerte historia del capitán de Árbol Verde.
No tiene apodo y para todos es el "Capitán". Impone respeto, presencia y lleva con orgullo la bandera de su historia. Emanuel comenzó a jugar al fútbol a los 10 años y su recorrido lo llevó por distintos clubes sanjuaninos: San Martín de Rodeo, San Martín de Pie de Palo, Defensores de San Martín de Chimbas, Defensores Racing de Chimbas y Atlético Rivera, entre otros. Siempre ocupó posiciones defensivas y, con el paso de los años, se convirtió en uno de los referentes de Árbol Verde, el club que siente como propio y al que define como "su lugar en el mundo".
Detrás del hombre que juega al fútbol y se pone los colores del arbolino en el ascenso del fútbol sanjuanino hay una historia mucho más dura. Bajinay no pudo terminar el secundario: abandonó en segundo año debido a las circunstancias que atravesaba su familia. Desde entonces tuvo que salir a trabajar y hacer de todo un poco. Albañilería, electricidad y agarrar las las changuitas del día a día que fueron parte de una vida en la que tuvo que "ponerle la espalda" a la realidad desde muy chico.
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Uno de los momentos más difíciles de su infancia ocurrió cuando sus padres estuvieron detenidos. Con parte de su familia atravesando esa misma situación, Emanuel tuvo que hacerse cargo de responsabilidades que no eran propias de un chico de su edad. "Me tocó una época que mi papá y mi mamá se encontraban detenidos y, bueno, tuve que salir a laburar por mis hermanas más que nada", le contó a Tiempo de San Juan, en un viaje al pasado que no le avergüenza contar.
La historia familiar también estuvo marcada por otros caminos que él decidió no seguir. Algunos de sus hermanos estuvieron involucrados en hechos delictivos y terminaron privados de su libertad. Emanuel, en cambio, eligió los cortos y la pelota, lo que más le gustaba hacer y decidió contar su propia historia así. Por eso se define como "el más sano" o "el más rescatable" de su familia y sostiene que siempre buscó mantenerse alejado de aquello que pudiera llevarlo por otro camino. "Me dediqué siempre al fútbol. Me ha tocado una vida marcada, sufrida, porque de chico he tenido que ponerle la espalda a la vida y por ahí salir adelante por mis hermanos".
Mientras enfrentaba esas dificultades, el fútbol se convirtió en su principal sostén. Y Árbol Verde, mucho más que un club. "Es mi bandera, el club es mi vida", afirmó el defensor del barrio Echeverría. Allí creció, se convirtió en referente y encontró un sentido de pertenencia que lo acompaña desde niño.
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La ausencia de su padre también modificó la manera en la que vive el fútbol. Reconoce que todavía no atraviesa el duelo como debería porque necesita mantener separados el dolor y la pelota. "Si no, voy a desmoronarme", explicó. Para él, el fútbol es uno de los pilares que le permite seguir adelante.


Por eso, aquella arenga que se volvió viral fue mucho más que las palabras de un líder de un grupo que marcha entre los primeros y sueña con volver a la primera sanjuanina. "Estoy de niño ahí y para mí es el club de mis amores, me representa en todo, es mi sentido de pertenencia, mi lugar en el mundo. Siempre digo que es mi cable tierra y es en el lugar donde siempre volvería porque soy feliz ahí".
Y quizás ahí está la explicación de por qué sus palabras llegaron tanto. Porque no habló solamente como capitán. Habló como un jugador que trabaja, que conoce las dificultades, que atravesó una infancia dura, que perdió a su padre y que todavía tiene una promesa pendiente: "Fueron palabras que siempre me salen, las cosas del día a día que vivimos y trato de remarcarle a mis compañeros el sacrificio nuestro, porque nosotros no cobramos ni 10 centavos, lo hacemos por amor a la camiseta y porque nos gusta el deporte".
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Hoy, además de futbolista, es papá de una nena. Está sin trabajo y asegura que está dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguir uno. Su sueño personal tampoco es demasiado ambicioso: quiere que su familia esté bien y poder ser feliz.
Video: la increíble y emocionante arenga del capitán de Árbol Verde en el ascenso sanjuanino
Video: la increíble y emocionante arenga del capitán de Árbol Verde en el ascenso sanjuanino
Fuente: Tiempo de San Juan
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