Saltar al contenido principal

La fábrica invisible de la política digital para promocionar o instalar candidatos

Por Redacción6 min de lectura
Compartir
La fábrica invisible de la política digital para promocionar o instalar candidatos
La fábrica invisible de la política digital para promocionar o instalar candidatos · Foto: El Esquiú

La Universidad Argentina de la Empresa (UADE) publicó una interesante investigación sobre las granjas de teléfonos, bots, trolls e inteligencia artificial, que define como la nueva arquitectura de la manipulación en campañas electorales. A través de su Centro de Investigaciones Sociales (CIS), UADE describe las "granjas de teléfonos" como una sofisticada pieza de la comunicación digital en Argentina y explica que "es un espacio físico con decenas o cientos de celulares conectados y coordinados para simular interacción humana masiva -likes, comentarios, visualizaciones y posteos -.

Sus objetivos son instalar temas, inflar métricas e influir en el clima de opinión pública". Argentina fue uno de los primeros países en registrar acciones sistemáticas de manipulación digital mediante cyber troops (grupos organizados, generalmente vinculados con candidatos o partidos, que operan en redes para influir en la conversación pública). Desde 2018 el ecosistema digital argentino pasó de una desinformación "artesanal" a un modelo algorítmico automatizado, donde la inteligencia artificial produce y amplifica mensajes (videos, audios y textos sintéticos).

Durante la última campaña presidencial, de 2023, se detectaron redes masivas de cuentas falsas gestionadas por empresas de marketing político, orientadas a manipular algoritmos y amplificar candidatos. En 2025, videos deepfake (videos falsos generados con inteligencia artificial) de Mauricio Macri, Javier Milei, Axel Kicillof y Jorge Taiana circularon en plena campaña y veda electoral. Alcanzaron más de 500 mil visualizaciones en algunos casos, con intervención judicial y verificaciones públicas.

También te puede interesar: Galán le respondió a Brizuela, pero no contestó ninguna de sus preguntas

Las "granjas de iPhone" representan una nueva modalidad de automatización masiva, basada en dispositivos reales y utilizada para spam, estafas y phishing político (fraude mediante mensajes falsos). Además de robots, detrás de muchas campañas digitales hay personas organizadas que, junto con inteligencia artificial, trabajan para burlar los filtros y simular apoyo genuino (modelos "semiorgánicos" o híbridos). Se trata de usuarios humanos coordinados con software de inteligencia artificial para sortear controles de plataformas.

Existe un mercado informal activo de compra y venta de cuentas falsas, seguidores y bots en WhatsApp y Facebook, que alimenta la manipulación algorítmica y la instalación artificial de agenda (temas más relevantes para la discusión pública). Hace unas décadas, esto era imposible de realizar, hace una década estaba al alcance de grupos poderosos: hoy, con los avances tecnológicos, es cada vez más fácil y barato, con lo cual cualquiera que se lo proponga puede engañar a las comunidades de las redes, que son cada vez más masivas.

El estudio de la UADE sostiene que "la política argentina abandona el escenario tradicional conformado por actos, debates o conferencias de prensa, y se libra, cada vez más, en espacios invisibles: servidores, granjas de dispositivos, grupos cerrados de mensajería y redes coordinadas de cuentas falsas. Allí, la conversación pública puede ser fabricada, amplificada o distorsionada en cuestión de horas".

También te puede interesar: Otra mentira de Ravier sobre los extranjeros que estudian en la UBA

El trabajo revela que Argentina fue uno de los primeros países del mundo en registrar operaciones sistemáticas de manipulación digital. En 2017, el Oxford Internet Institute ya señalaba la existencia de "ciberejércitos" vinculados con actores políticos locales. Desde entonces, el fenómeno continuó y se sofisticó.

¿Quién habla cuando creemos que habla la sociedad? Si en sus inicios la desinformación era ejecutada por trolls humanos y bots relativamente simples, desde 2018 el ecosistema argentino experimentó una transformación estructural. Hoy predomina un modelo automatizado en el que la inteligencia artificial genera contenidos sintéticos capaces de simular con notable realismo a dirigentes políticos.

El fenómeno no se limita a cuentas automatizadas. Este estudio detecta la coexistencia de modelos híbridos: humanos coordinados mediante bots de Telegram, mercados paralelos de compra de seguidores, click farmers, personas que cobran por generar "me gusta", seguidores o clics falsos, y "granjas de iPhone" que operan con dispositivos reales para evitar bloqueos. La frontera entre lo orgánico y lo artificial se vuelve cada vez más difusa. Frente a este escenario, el debate académico permanece abierto.

También te puede interesar: Tensión con Brasil: Argentina baja el tono pero el conflicto no cesa

Mientras algunas investigaciones sostienen que los efectos de las fake news pueden ser limitados, otras advierten que la amplificación coordinada y la microsegmentación algorítmica -uso de algoritmos para dividir al público en grupos muy pequeños y enviar mensajes personalizados según sus datos y comportamientos- pueden incidir en la agenda pública, la polarización y la movilización electoral.

Lo que resulta indiscutible es que la arquitectura de la comunicación política cambió y lo hizo de manera profunda. La literatura académica debate el impacto electoral directo, pero coincide en que estas prácticas afectan la agenda pública y la dinámica de la conversación democrática. En el contexto digital actual, la comunicación se perfila cada vez más como una estrategia política sin precedentes, en la que los contenidos sintéticos, los bots, los trolls y las granjas de teléfonos (físicas y digitales) se reproducen y contribuyen a un escenario atravesado por incertidumbre, manipulación y desinformación.

¿Qué significa eso? Que una figura sin trayectoria pública que de la noche a la mañana aparece y se presenta como un fenómeno con enorme apoyo en redes, quizás sea solo un solitario aventurero que paga para generar esos respaldos y convencer a todos de que tiene una popularidad asombrosa. De tanto verlo y escucharlo, muchos usuarios terminan creyendo que en realidad apareció un líder representativo de la nada. Para esa tarea se usan varias herramientas.

También te puede interesar: Elecciones el 9 de mayo en Tucumán: voces a favor y en contra en el arco político

Pueden clasificarse en bots de chat, que envían mensajes directos a los usuarios, por ejemplo en servicios de atención al cliente; bots de difusión, que publican contenido -noticias o publicidades- de manera automática en redes sociales; bots amplificadores, que aumentan la visibilidad de determinados contenidos o mensajes; bots de seguimiento, que monitorean y recopilan información sobre temas, tendencias o usuarios en redes sociales; bots interactivos, que interactúan con usuarios de manera más compleja simulando conversaciones humanas; bots de influencia, que difunden propaganda política o manipulan la opinión pública; y bots maliciosos, que tienen objetivos perjudiciales vinculados con actividades ilegales, como generar spam, realizar ataques de phishing o propagar malware (virus).

Los trolls son personas cuyo objetivo es difundir mensajes malintencionados, antagónicos u ofensivos contra otras personas, políticos o gobiernos. Pueden hacerlo a través de sus propias cuentas o mediante cuentas falsas. Su finalidad suele ser incidir en la opinión pública o en el estado de ánimo de las personas. Las granjas de teléfonos físicas son un "ejército" de dispositivos dispuestos en un espacio y coordinados para enviar mensajes de manera sistemática con objetivos específicos, tales como instalar temas y marcas, influir en la opinión pública a favor o en contra de candidatos políticos, entre otras acciones. Las granjas de teléfonos digitales cumplen el mismo propósito, pero sin contar con dispositivos físicos.

¿Se puede luchar contra eso? Técnicamente es difícil. Las plataformas en las que se meten no los detectan fácilmente. Pero el arma más efectiva es la educación, el análisis crítico y la desconfianza, para entender que todo aquello que nos dicen las redes, no necesariamente es cierto. Y muchas veces no es más que una campaña oculta para hacernos creer que todos comparten algo que en verdad no comparten: ya sea el odio a un candidato o el amor a otro.

Fuente: El Esquiú

  • #politica
  • #fabrica
  • #invisible
  • #digital
  • #para
  • #promocionar
  • #instalar
  • #candidatos
  • #590705
  • #catamarca

Te puede interesar

Newsletter Pulso Federal · Diaria

La radiografía política y económica del país, todos los días en tu casilla.

Análisis federal, indicadores y la mirada del interior sobre la agenda nacional. Para tomadores de decisión, periodistas y ciudadanos exigentes. Sin spam.

Te suscribís y podés cancelar cuando quieras.