Saltar al contenido principal

La "herencia social" condiciona el desarrollo laboral de los jóvenes

Uno de cada cinco argentinos de entre 18 y 25 años no trabaja ni estudia. Las desventajas educativas que condicionan la inclusión laboral.

Por Marcelo Aguaysol3 min de lectura
Compartir
La "herencia social" condiciona el desarrollo laboral de los jóvenes
La "herencia social" condiciona el desarrollo laboral de los jóvenes · Foto: La Gaceta

Resumen para apurados

¿Hasta qué punto la posición social condiciona las oportunidades de inclusión y de futuro de las juventudes argentinas? Ese es el planteo que formula el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) al analizar la situación de los jóvenes argentinos de 18 a 25 años.  Las posibilidades de terminar los estudios, acceder a un empleo protegido y construir un proyecto de vida están fuertemente condicionadas por la posición socioeconómica del hogar indica el informe "Juventudes desiguales: entre la promesa y la exclusión", que amplía el debate habitual sobre jóvenes, empleo y "NiNi" al mostrar que la exclusión constituye un proceso multidimensional y acumulativo. Las desventajas educativas se superponen con empleos más precarios, menores posibilidades de continuar estudiando, responsabilidades familiares más tempranas y mayores vulnerabilidades psicosociales.

Las brechas educativas son contundentes: mientras el 69% de los jóvenes del estrato medio alto inició o completó estudios superiores, el 64,7% del estrato muy bajo no terminó la escolaridad obligatoria. En materia laboral, apenas el 14,2% de los jóvenes accede a un empleo pleno de derechos.

También te puede interesar: Supermercados de Rosario evalúan quitar los descuentos con Modo: ¿qué cambió?

La desigualdad resulta todavía más evidente cuando se observan conjuntamente educación y trabajo. Uno de cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja, pero esta situación alcanza al 34,2% de los jóvenes del estrato muy bajo frente al 8,3% del medio alto. A su vez, la posibilidad de dedicarse exclusivamente a estudiar cae del 41,2% al 15,6% entre ambos extremos sociales.

A su vez, el empleo pleno de derechos es minoritario entre los jóvenes: alcanza apenas al 14,2%. A su vez, una parte importante transita inserciones inestables: el 22,5% combina empleo irregular y desempleo reciente, y otro 10,7% permanece desempleado por más de seis meses. Finalmente, las desventajas laborales aumentan al descender en la escala social: cae el empleo regular y crecen el empleo irregular y el desempleo prolongado.

Monefin — Préstamos o tarjetas de crédito

El estudio incorpora la "herencia social" a la explicación de las trayectorias juveniles. Entre los sectores más desfavorecidos, la calidad del empleo del jefe o jefa del hogar modifica significativamente las posibilidades de los jóvenes: cuando el hogar cuenta con un empleo pleno aumentan las chances de sostener los estudios; cuando predominan la precariedad, el subempleo o el desempleo, crece la desvinculación educativa y laboral. Sin embargo, incluso un empleo protegido del principal sostén económico no alcanza a borrar la desventaja asociada a una posición socioeconómica baja.

También te puede interesar: Viedma será sede del primer campeonato Provincial de Básquet Femenino

El 21,4% de los jóvenes presenta malestar psicológico, pero su incidencia aumenta del 15,5% en el estrato medio alto al 28,5% en el muy bajo. También se amplían fuertemente las brechas en las redes de apoyo: declara no tener amigos el 15,7% de los jóvenes del estrato muy bajo, frente al 1,7% del medio alto. Entre las mujeres jóvenes, las experiencias declaradas de violencia de género alcanzan al 19,4% en el estrato muy bajo, más de tres veces el 6,2% registrado en el medio alto, puntualiza el reporte de la UCA.

No todas las dimensiones, sin embargo, reproducen la fractura social. Ante la opción entre libertad e igualdad, las preferencias aparecen relativamente equilibradas en todos los estratos, sin diferencias de clase marcadas. Las profundas desigualdades en las condiciones de vida no se traducen, por lo tanto, de manera automática en una polarización valorativa. El informe plantea así que la exclusión juvenil no puede interpretarse solamente desde las decisiones individuales ni abordarse únicamente con políticas educativas o de empleo. Sostener las trayectorias educativas, promover empleos de calidad, revincular a quienes están fuera del estudio y del trabajo y fortalecer las condiciones de los hogares requiere, al mismo tiempo, incorporar el bienestar psicosocial, las redes de apoyo y la prevención de las violencias.

Las oportunidades de futuro no empiezan a construirse cuando un joven busca trabajo: se configuran mucho antes, en la etapa de crianza y socialización, sobre puntos de partida familiares y sociales profundamente desiguales, concluye el diagnóstico académico.

Fuente: La Gaceta

  • #economia
  • #herencia
  • #social
  • #condiciona
  • #desarrollo
  • #laboral
  • #jovenes
  • #tucuman

Te puede interesar

Newsletter Pulso Federal · Diaria

La radiografía política y económica del país, todos los días en tu casilla.

Análisis federal, indicadores y la mirada del interior sobre la agenda nacional. Para tomadores de decisión, periodistas y ciudadanos exigentes. Sin spam.

Te suscribís y podés cancelar cuando quieras.