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La historia de Sasha, el perro que pasea en autos antiguos por Rosario

Rodolfo Soler acostumbra a moverse con sus vehículos de época por las calles de la ciudad, pero el carisma de su perro eclipsa la atención del público

Por Fermín Sanchez Duque7 min de lectura
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La historia de Sasha, el perro que pasea en autos antiguos por Rosario
La historia de Sasha, el perro que pasea en autos antiguos por Rosario · Foto: La Capital

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Rodolfo Soler acostumbra a moverse con sus vehículos de época por las calles de la ciudad, pero el carisma de su perro eclipsa la atención del público

Por Fermín Sanchez Duque

Gentileza: Rosario Autos Sport

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Varios rosarinos se confundieron al ver a Sasha sentado en la parte delantera de un Ford A.

Gentileza: Rosario Autos Sport

Rodolfo Soler y su perro Sasha suelen pasear en su auto Ford A modelo 1930 por las calles de Rosario.

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En un café del centro rosarino, en medio del bullicio del tránsito y el ritmo frenético de los autos que pasan, Rodolfo espera el respaldo inquebrantable de Sasha, su fiel compañero con el que va a todas partes. Más allá de que a simple vista parecieran ser solamente un dueño y su perro, este vínculo tiene muchos kilómetros en su Ford A modelo 1930 y no pasa desapercibido para quienes se detienen a saludar a este carismático labrador.

Sasha espera sentado en su silla con una postura regia, pero haciendo sentir sus ganas de un bocado. Rodolfo lo mira firme y seguro, marcando el tiempo de espera para su recompensa. Obediente y con paciencia, este inteligente compañero de cuatro patas acata las órdenes "sin discutir y siempre atento a la indicación".

"Él está las 24 horas conmigo y no se separa. Lo tengo desde sus 35 días, hace seis años y medio. Como primera medida, lugar donde voy, que tengo amigos que me invitan con todo cariño, la primera frase que tengo es: "Si voy con el perro, con mucho gusto; si el perro no puede ir, les agradezco". Es inseparable, es mi tercera pata", remarcó Rodolfo Soler, fiel compañero de Sasha, en diálogo con La Capital.

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Si está Rodolfo, está Sasha. Este labrador no permite dejar a su dueño descuidado, a punto tal que hasta lo protege de noche. "Duerme en la cama, que no te quepa la menor duda. No se debe hacer, pero lo hace. Tenemos las charlas cotidianas de la mañana, le digo: "¿Qué vamos a hacer?". Entonces yo, que soy un loco, le hablo y él, que es un perro, contesta con el "guau", pero entiende perfectamente. Pasamos todo el día así", confesó.

Rodolfo Soler y su perro Sasha suelen pasear en su auto Ford A modelo 1930 por las calles de Rosario.

Estos dos personajes se ganaron la admiración de muchos rosarinos debido a su estilo atemporal y carismático, especialmente cuando pasean en los autos antiguos que posee Rodolfo, como el Ford A, en el que son constantemente fotografiados. Es que este auto llama la atención con su presencia, pero Sasha lo hace mucho más. Sentado en el asiento del acompañante, queal estar del lado izquierdo confunde a unos cuantos, este labrador deslumbra a quienes pasan caminando.

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Pero más allá de las fotos y videos que los mostraron alguna vez en redes sociales y en eventos del Rosario Autos Sport (RAS), la relación entre ellos carga una emotividad difícil de explicar. "Tuvimos una dura experiencia cuando falleció mi mujer por un problema con una enfermedad. Sasha estuvo al lado mío durante esos dos años, estuvo pegado a mi mujer. Esas cosas explican lo que la gente no entiende de por qué estoy pegado al perro. Todo lo que pasé y lo que me aguantó ese perro para mí no tiene precio", le reveló Rodolfo con emoción a este medio.

Con 77 años, este dueño va con su perro a todas partes, pero llevan aproximadamente dos años asentados en la ciudad. Durante varios años vivieron en Estados Unidos, por lo que puntualizó: "Viajó conmigo ida y vuelta unas tres veces. Iba y venía. El perro lógicamente viaja conmigo y tiene más viajes a Estados Unidos que pelos en la cabeza, así que no para".

"De ahí vinimos acá, que tengo a mis amigos y cuatro o cinco autos viejitos que son mi hobby. Donde voy con los autos va el perro. Siempre me gustaron los coches antiguos, desde hace unos 20 años", agregó Rodolfo, que afirmó que su "primer auto" se lo regaló su padre cuando "tenía 14 años", un Ford T modelo 27. "De ahí siempre me picaron los autos viejos", resaltó.

Sobre esta pasión, el hombre aseguró que "en Estados Unidos es caro tenerlos", pero desde 2004, que compró el Ford A, empezó un nuevo camino. "Conseguí todo lo que tenía para restaurarlo. Lo hice cero kilómetro, así que ando y voy a seguir andando hasta que me muera. He viajado a Punta del Este, a Misiones y a Mendoza con el Ford A y nunca tuve problemas", añadió Soler.

"Tengo cinco autos y lo que hago es aprovechar todos los eventos para mostrarlos. El sábado pasado fui a San Nicolás al encuentro por los 100 años de Ford. Ahora ya casi no puedo porque no camino más por los problemas de la cadera", indicó Rodolfo, que de igual manera no piensa separarse de Sasha y sus autos.

El Ford A modelo 1930 de Rodolfo Soler, que forma parte del Rosario Autos Sport.

Entre las piezas de colección que confesó tener Rodolfo, dio a conocer sus historias particulares y los procesos de restauración que realizó para ponerlos a punto. Además del Ford A de 1930, brindó detalles de otras cuatro máquinas de viejas épocas que todavía mantiene en Rosario.

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La "impecable" Coupé Fiat 1500 que le compró a un amigo es utilizada frecuentemente para asistir a encuentros de coleccionistas en la región, pero también se destaca la Ford V8 modelo 1936 de cuatro puertas que es exclusiva por su "cola de pato", la cual solamente quedan tres unidades de este estilo en Argentina y se conserva totalmente original, sin modificaciones y con la que hizo "millones de kilómetros", pero que mantiene un "andar sumamente seguro y eficiente".

Por otro lado, la Coupé V8 modelo 1946 no se queda atrás y es una joya a la cual solamente debió realizarle "un trabajo de pintura", manteniendo su conservación en perfecto estado. En tanto, hace dos años adquirió un Fiat 600 modelo 1980 que representa un reencuentro con su juventud, ya que fue su primer auto propio que manejó a los 21 años.

Algunos de estos modelos que colecciona Rodolfo lucieron con su andar por las calles rosarinas, aunque quedaron un tanto opacados por la encantadora presencia de Sasha en el asiento de acompañante. Este cautivador labrador ganó popularidad y eclipsó la mirada de los ciudadanos durante sus salidas rutinarias.

Sasha, el carismático perro que pasea en autos antiguos por Rosario.

"Ya no miran el auto, miran al perro, aunque parezca mentira. Es bastante pintoresco que un tipo ande en un auto antiguo con un perro al lado. A la gente le gustará o no, no importa. Pero donde parás en un semáforo te sacan veinte fotos. Vas a un evento y le sacan 700 fotos al perro y una sola al auto. Sasha es muy dócil, los chicos lo tocan, lo suben al auto y a mí no me molesta en lo más mínimo. Yo me siento bien por eso", destacó el dueño sobre el carismático canino.

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De gala. El perro Sasha se vistió para la ocasión en más de un evento de autos antiguos.

Sobre su popularidad, Rodolfo estimó que "debe tener dos millones de fotos" que nunca vio mientras anda por las calles y que "la mitad de Rosario conoce al perro" por sus recorridas por la ciudad. "La gente se copa. Además, tengo modelos donde se conduce con el volante a la mano derecha, donde parece que el perro va manejando. Como el perro va del lado donde normalmente va el volante en otros autos, la gente se confunde en el momento", admitió entre risas.

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"Sasha se para regio. Lo dejo solo arriba del auto en los eventos y él se queda mirando continuamente hacia donde estoy yo. La gente lo chifla para que se de vuelta para la foto, pero él no gira la cabeza. Solo me mira a mí si me pongo detrás de la persona. Se ha ganado el cariño de todos. En la cafetería donde paramos, las chicas le dicen: "Hola, Sasha", y a mí ni pelota", bromeó Rodolfo sobre su perro estrella.

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Fuente: La Capital

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