La historia de una tucumana que vive el Mundial junto a su familia en Cabo Verde: "Tuvimos el corazón dividido"
Evelyn Esparza y su marido, Julián Oddone, emigraron hace nueve años para misionar en Santo Antão. Mientras el país africano celebraba su debut en el Mundial 2026, ellos atravesaron el partido llenos de expectativas.

Resumen para apurados
Hace nueve años, la tucumana Evelyn Esparza y el bonaerense Julián Oddone dejaron atrás su vida en Argentina para instalarse como misioneros en Cabo Verde. Allí fundaron una iglesia y una organización que trabaja con víctimas de abuso sexual, niños en situación de vulnerabilidad y personas con consumos problemáticos. Mientras el pequeño país africano vive con euforia su primera participación en un Mundial, ellos se prepararon para el partido más especial de sus vidas: el cruce entre la Selección Argentina y la nación que eligieron como hogar.
Cuando se confirmó el cruce entre Argentina y Cabo Verde en los dieciseisavos de final, muchos amigos y vecinos les preguntaron reiteradamente a la pareja por cuál de los dos países hincharían. "Tenemos el corazón dividido", contó Evelyn en diálogo con LA GACETA desde Santo Antão, una de las diez islas que conforman Cabo Verde. Allí vive junto a Julián y a sus dos hijos, Facundo (13 años), nacido en Argentina, y Tiago (7), nacido en el país africano.
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Su historia con Cabo Verde comenzó mucho antes del Mundial. Ambos se conocieron estudiando Teología en el Instituto Bíblico Río de la Plata. Eran compañeros, compartían la misma fe y, sin saberlo, también el mismo destino. "Teníamos un profesor de misiones que había vivido muchos años en Cabo Verde. Él nos hablaba de la necesidad de personas que vinieran a servir a Dios, a plantar iglesias. Ese mismo sentir nació en nuestros corazones de manera individual. Después nos fuimos conociendo, descubrimos que compartíamos ese llamado y terminamos casándonos", recordó Evelyn.
En octubre de 2017 llegaron al archipiélago con una misión clara. Lo que no imaginaban era que ese lugar terminaría convirtiéndose en su casa. Actualmente son pastores de una iglesia que funciona en una escuela gracias al apoyo de la propia comunidad.
También fundaron la asociación Lazos de Esperanza (@lazosdeesperanzacaboverde en Instagram), donde desarrollan programas de prevención de abuso sexual infantil, acompañan a víctimas, trabajan con niños rescatados de situaciones de riesgo y llevan adelante el único programa de recuperación para personas con consumos problemáticos de esa zona de la isla. "Creemos que una iglesia no puede ser ajena a los problemas sociales. Al contrario, tiene que ser una herramienta para dar respuestas", explicó Julián.
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Ese compromiso hizo que dejaran de sentirse extranjeros. "Los vecinos son nuestra familia. Nosotros no tenemos familiares acá, así que ellos ocupan un poco ese lugar. Nos invitan a comer cachupa, que sería algo parecido a nuestro locro, nos traen bananas de las montañas, compartimos la vida cotidiana. Además, como trabajamos mucho en escuelas y con distintas instituciones, estamos en contacto permanente con la comunidad", dijo Evelyn.
Ese vínculo con la gente y los vecinos de la isla generó que la familia Oddone Esparza viviera el Mundial de una manera muy especial. Cuando Cabo Verde consiguió la primera clasificación de su historia a una Copa del Mundo, el país entero entró en una fiesta. "Fue una revolución", recordó Julián.
"Cabo Verde tiene una particularidad, hay más caboverdianos viviendo fuera del país que dentro de él. Muchos están en Estados Unidos y pudieron viajar para acompañar a la selección. Eso hizo que todo se viviera todavía con más intensidad", explicó. La sorpresa y la ilusión se incrementaron cuando el equipo avanzó de ronda sin perder frente a España y Uruguay. "Sinceramente no imaginábamos que llegaría tan lejos. Pensábamos que clasificar ya iba era una experiencia enorme", admitió Evelyn.
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Ahora, la esperanza no tiene límite. "Ellos dicen que antes tenían un 1% de posibilidades y un 99% de fe", contó Julián entre risas. "Ellos viven el fútbol de otra manera. Cuando están felices bailan, ponen música, festejan. Este Mundial les dio mucha alegría y también esperanza. Es un país que vive de la pesca, del turismo y que enfrenta muchas necesidades. Ver a su selección competir así hace que la gente sienta que también puede lograr grandes cosas".
La pareja contó que si bien en Cabo Verde hay una gran simpatía por Portugal, también admiran mucho a Argentina por su historia futbolística y los ídolos internacionales. "La gente más grande conoció a Argentina por Diego Maradona. Para ellos sigue siendo el mejor de todos. Los más jóvenes admiran muchísimo a Messi, tanto por cómo juega como por la persona que es. Además tienen un muy buen concepto de los futbolistas argentinos", explicó Julián.
Pese al respeto que tiene la comunidad africana por la selección argentina, el camino de su equipo durante el Mundial alimentó su confianza. "Muchos dicen que ganan 1 a 0. Otros prefieren ir a penales. La fe está intacta".
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Mientras tanto, Evelyn y Julián se prepararon mental y emocionalmente para vivir el enfrentamiento entre sus dos naciones. "Cuando se definió el partido nos escribieron muchísimas personas preguntándonos por quién íbamos a hinchar. Nosotros alentamos a Cabo Verde durante todo el Mundial, entonces ahora todos querían saber qué iba a pasar", dijo Evelyn.
"Yo les hice un chiste a mis amigos y les dije que el íbamos a comer sushi de tiburón. Se enojaron, pero nos reímos mucho. También salieron un montón de memes. Todo se vive con mucha alegría", contó Julián, en referencia al apodo de la selección caboverdiana
Más allá de las bromas, ambos reconocieron que el partido tuvo una carga emocional imposible de ignorar. "Tiene que ganar Argentina", afirmó Julián. "Una parte de nuestro corazón iba a estar feliz si ganaba Argentina. Y otra parte también iba a estar feliz si ganaba Cabo Verde, porque amamos mucho esta nación. Es el país que nos abrazó, donde nació uno de nuestros hijos, donde trabajamos todos los días", confesó Evelyn.
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Sin importar el resultado, el matrimonio celebra la visibilidad que el Mundial le regaló a su nuevo hogar. "Nos gustaría que la gente descubra que Cabo Verde no es solamente una selección que sorprendió en el Mundial. También es un lugar donde hay personas que luchan todos los días, donde existen necesidades muy profundas y donde todavía hace falta mucha ayuda", reflexionó Evelyn. "Así como en el Mundial todos alentamos desde la tribuna, nosotros invitamos a que más personas se animen a entrar a la cancha. No necesariamente viniendo hasta acá, sino apoyando, difundiendo o siendo parte de este trabajo. Si este Mundial logra que alguien mire a Cabo Verde con otros ojos, entonces ya habrá valido mucho más que cualquier resultado", concluyó Julián.
Fuente: La Gaceta
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