La Juan D'Arienzo: "Siempre tuvimos el espíritu de pasarla bien"
El próximo 30 de agosto, la orquesta típica porteña cerrará la sexta edición del ciclo Magna Tango en Santa Rosa. El lí...

El próximo 30 de agosto, la orquesta típica porteña cerrará la sexta edición del ciclo Magna Tango en Santa Rosa. El líder y nieto del último bandoneonista del Rey del Compás cuenta el presente musical y recuerda el inicio: "Nos subimos a un proyecto sabiendo que iba a durar".
Redacción *
Facundo Lazzari es el director de la típica La Juan D'Arienzo, que el próximo 30 de agosto se presentará en el Aula Magna de la Universidad Nacional de La Pampa. Cerrará la sexta edición del ciclo Magna Tango, que tendrá a los pampeanos de Mitos Criollos en la apertura. Y es, en parte, quien tomó la posta para seguir corriendo hacia el infinito con las canciones y el ritmo que forjó, tal vez, una de las orquestas más icónicas de la historia del género: la de Juan D'Arienzo, el Rey del Compás.
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El nieto del maestro Carlos Lazzari -uno de los líderes y arregladores en la fila de bandoneones de D'Arienzo- tomó en 2012 la responsabilidad de mantener vivo el estilo, con la fila de fuelles al frente y la custodia de los violines detrás, además de esos típicos gritos que no son más que el estado de trance al que es capaz de elevar un tango como Loca o Felicia, golpear al corazón con el vals Desde el Alma o arrancar suspiros cuando la obra cumbre de Matos Rodríguez, La Cumparsita, se cuela en el repertorio.
"Nosotros nos divertimos mucho en el escenario y eso es, en parte, por la respuesta del público", dijo Lazzari en una charla distendida con Caldenia, mientras terminaba de dar clases como docente de música y diagramaba junto a su compadre en la línea de bandoneones, Ricardo Badaracco, lo que queda de la temporada en el país y el primer semestre de 2027 en el exterior.
- ¿Cómo transita LJD este momento del año y la actualidad, después de la gira por Europa?
- Es volver a comenzar a programar la agenda. Nos acomodamos y empezamos a trabajar para los que serán los viajes del año siguiente. Tuvimos un ligero descanso y ya estamos de nuevo. En agosto trabajamos mucho con el Mundial de Tango, armamos nuevos repertorios y programamos los lugares a los que vamos a ir.
- Cuando inició el proyecto, ¿pensaron que iban a tener semejante repercusión?
- Cuando empezamos, en 2012, confiábamos en que había gente profesional y buenos músicos a los que les gustaba la idea de hacer el estilo de Juan D'Arienzo. Lo difícil era cumplir con las expectativas. Pero en un año grabamos, tuvimos dos giras confirmadas y nos subimos a un proyecto sabiendo que iba a durar. Esto es algo que se construye día a día. Nunca se sabe a dónde vas a llegar, solo hay que esforzarse día a día.
- En la actualidad es la orquesta más codiciada, viaja por el país y el mundo, pero, a su vez, cada uno tiene un trabajo paralelo vinculado a la música. ¿Cómo es, en este presente, hacer tango y tratar de vivir de la música?
- Es vivir un poco al costado de la sociedad. Somos músicos o docentes de música. No vivimos de otra cosa. Sé que es algo difícil de lograr, pero no es novedad. Para un artista la cosa no es fácil, existió siempre esto de pelearla. Por eso los miedos de dedicarse a estas profesiones. Los músicos vamos en paralelo a otras profesiones y por eso se suelen generar incertidumbres, miedos… Uno se anima y, en la inconsciencia, puede suceder que salga bien. No vivimos en un país donde el arte y la cultura sean empujados y financiados para que sea más sencillo todo. Siempre fue un camino difícil, pero es algo que se hace con amor y cariño.
- Siempre el Maestro D'Arienzo está presente. Las canciones se respetan como las hacía su orquesta, donde estaba tu abuelo. Y se traduce el mismo sentimiento de alegría: la gente lo toma así, baila, aplaude… ¿Qué le pasa a un artista cuando recibe todo eso?
- Son momentos muy lindos los que vivimos. Eso es la música. Para muchos es el estilo más bailable, el más picante. Nos divertimos en el escenario y eso es, en parte, por la respuesta del público. Lo sentimos en las primeras milongas y fue un suceso. Como orquesta siempre tuvimos el mismo espíritu de pasarla bien. Desde lo musical hacemos las cosas con el mayor de los respetos, con la música original que heredé de mi abuelo, el maestro Carlos Lazzari. Esta música nos atraviesa.
- Hoy grabar canciones, hacer un disco físico para vender, no parece ser negocio. ¿Cómo ha impactado la llegada de las plataformas digitales en la vida de un proyecto musical?
- El impacto de la música digital en la actualidad todavía está por verse. Por un lado podría pensar que pudo haber afectado, pero de repente hay una biblioteca y uno busca cualquier autor, música y encuentra. No hay que hacer trabajo de arqueología musical para encontrar un disco de D'Arienzo, Di Sarli o Pugliese. Por otro lado está el costado del artista que necesita vivir de la música. Parece que es medio complicado hacer dinero sin pegarla, pero no es una novedad de ahora, no es algo de la música digital. Nadie que se dedica al tango está esperando obtener grandes beneficios; se hace porque el género gusta y porque lo querés. Después, el público elige. Nosotros escribimos tangos nuevos que respetan el estilo de Juan D'Arienzo, con cosas que tenemos para decir. En nuestros repertorios están esas canciones y por supuesto los clásicos.
- Son casi quince años de trayectoria. Si mirás hacia atrás, ¿cuáles dirías que han sido los momentos más importantes de la orquesta?
- Es difícil… Hubo muchos momentos porque son casi quince años. Las primeras dos giras que tuvimos, a fines de 2014 y principios de 2015, imprimieron un antes y un después en la orquesta. La primera gira por Europa fue una gira larguísima, de casi 40 shows, inesperada porque no sabíamos con qué nos íbamos a enfrentar. Y fue todo maravilloso. ¡Hasta conocimos al papa Francisco, pudimos darle la mano y regalarle un disco! Y fuimos a Japón, después, durante dos meses, donde se formó un grupo de personas que tomó la decisión de trabajar mucho tiempo juntos. Participamos en eventos, viajamos, tocamos tanto en Buenos Aires como en cualquier parte del mundo. Muchos nos eligen y cada momento es importante.
Estamos con ganas de viajar, visitar lugares. Ahora iremos a Santa Rosa con la misma intención con la que viajamos a Japón: compartir nuestra música, que la gente baile y que escuche los tangos de La Juan D'Arienzo.
Magna Tango VI será el domingo 30 de agosto, desde las 21 horas, en el Aula Magna de la Universidad Nacional de La Pampa. La apertura estará a cargo del trío instrumental Mitos Criollos, de Santa Rosa, y el cierre será de La Juan D'Arienzo, que regresa a la ciudad ocho años después.


Entre orquesta y orquesta habrá una degustación de vinos y una muestra de arte local.
En el ciclo, impulsado por la Secretaría de Cultura y Extensión de la Universidad Nacional de La Pampa junto a MP, participaron Romántica Milonguera, Cuarteto Mulenga, Nicolás Ledesma Orquesta, Los Herederos del Compás, Típica San Osvaldo, Típica Maracó, Ilda Susana y De Paso Tangazo.
Las entradas se consiguen en Fahrenheit Libros, 9 de Julio 56, o a través de la plataforma Planeta Entrada, con la promoción de cuatro cuotas sin interés con Paquetes Pampa del Banco de La Pampa.
* Caldenia
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Fuente: La Arena
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