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La lección oculta detrás de la renuncia de Messi: qué es la "flexibilidad psicológica" y por qué nos cuesta tanto cerrar ciclos

El adiós del capitán de la Selección no solo conmovió al fútbol, sino que expuso un sesgo común que nos lleva a estirar vínculos, empleos o proyectos agotados.

Por Redacción Sociedad5 min de lectura
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La lección oculta detrás de la renuncia de Messi: qué es la "flexibilidad psicológica" y por qué nos cuesta tanto cerrar ciclos
La lección oculta detrás de la renuncia de Messi: qué es la "flexibilidad psicológica" y por qué nos cuesta tanto cerrar ciclos · Foto: Los Andes

El adiós del capitán de la Selección no solo conmovió al fútbol, sino que expuso un sesgo común que nos lleva a estirar vínculos, empleos o proyectos agotados.

"Después de Messi, ¿qué hay?", le preguntaron, y respondió con humor: "Por ahora un Pinot Noir, que es más suave".

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La decisión de Lionel Messi de dar un paso al costado en la Selección argentina resonó mucho más allá de las fronteras de la cancha. La partida del capitán abrió una pausa necesaria para reflexionar sobre lacapacidad de decir basta a tiempo y cerrar ciclos.

En diálogo con Aconcagua Radio, la licenciada en Psicología Florencia Chiófalo analizó la renuncia del astro rosarino y la vinculó directamente con un concepto clave de la salud mental: la flexibilidad psicológica.

"Hablamos de ciclos. Hemos hablado otras veces de separaciones, de vínculos que se rompen, pero esto es mucho más que eso porque es como un antes y un después en la vida de toda persona. Es cerrar literalmente un ciclo. Lo que ha pasado este fin de semana nos da un ejemplo de lo que en psicología llamamos flexibilidad psicológica", explicó la profesional.

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A diferencia del camino que eligió Messi, la tendencia general suele ir en sentido contrario. "Nosotros, más que cerrar ciclos, tendemos a perpetuarlos y a tratar de estirarlos. Continuamos con una pareja con la que hace dos años no sentimos lo mismo, o seguimos en un espacio laboral en donde ya no nos sentimos cómodos porque estamos estables y nos da seguridad. Normalmente, para que una persona cierre un ciclo tiene que pasar algo malo o que genere malestar. Nos cuesta mucho entender que cerrar una etapa, dejar de cumplir un rol o dejar de sostener una relación tiene que ver más bien con preguntarme si ya cumplió su función, si ya me dio lo que me tenía que dar", apuntó Chiófalo.

En ese marco, la psicóloga destacó el timing del 10: "Messi se retira en un momento en donde su carrera en la selección ya le dio lo que le tenía que dar y ya nos dio lo que él nos tenía que dar. ¿Por qué esperar a que se empiece a comentar que ya no está jugando tan bien o que se tendría que retirar? Tomamos decisiones de terminar algo no porque esté roto, sino porque ya cumplió su función".

Según detalló la especialista, existen dos motivos principales por los que las personas suelen estirar situaciones agotadas. En primer lugar, la incertidumbre sobre el futuro y "esa idea de no sacar un pie de un barco hasta que tengamos el pie en otro". En segundo lugar, la presencia del afecto y la confusión en torno a los sentimientos.

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"Asociamos el cierre con malestar, y ese malestar nos hace creer que es una mala decisión. No podemos catalogar una decisión como correcta o incorrecta solo porque nos hace sufrir o nos genera malestar", advirtió.

A esto se le suma una trampa cognitiva conocida como el sesgo de los "costos hundidos", que se activa por la prisa de no perder lo invertido. "Pensamos: '20 años de pareja, 15 años en el trabajo...' , como si quedarte más tiempo fuera a compensar lo invertido. Si ya cumplió su función, es momento de dejar la situación a pesar de que duela. Curiosamente, cuando empezamos un proyecto nuevo y hace poquito que comenzamos, ante cualquier frustración es más fácil dejarlo porque no hay esa extensión de tiempo, aunque quizás ahí sí deberíamos seguir intentando porque aún no cumple su función", diferenció.

El mensaje con el que el astro hizo pública su partida no pasó desapercibido para la mirada profesional. "Fíjate que en la carta que publica Messi habla específicamente de dolor. Dice que fue una decisión que 'dolió y duele en el alma', pero que entiende que es el momento. Y usa una palabra muy fuerte: 'Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar'. Hay una valentía enorme en dejar cosas que queremos cuando entendemos que ya no podemos darles más, y una gran empatía al pensar en la grupalidad. El miedo a sentirse mal, a extrañar o a la incertidumbre es lo que hace que la gente no termine parejas, no cambie de trabajo o no ponga límites", sostuvo.

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Para Chiófalo, la comunicación expuso un recorrido interno elaborado: "Yo creo que Messi lo tiene recontra trabajado psicológicamente, se nota en cómo lo ha comunicado. Apartarse de una situación cuando ya cumplió su función, por más que las cosas sigan bien y no haya nadie peleado o enojado, es un ejemplo enorme de flexibilidad psicológica".

El escenario se vuelve más complejo cuando el cierre llega sin haber alcanzado los objetivos previstos. "Ahí se le suma una frustración más, porque además de la tristeza de cerrar algo, está el sentimiento de que nunca pasó lo que querías que pasara. Pero hay que distinguir: cuando el límite es externo, uno tiene más conciencia de que no puede hacer nada. El problema es cuando la decisión depende de uno mismo, como el estudiante que lleva años intentando y no puede avanzar", diferenció la psicóloga.

Frente a esa traba, la indicación pasa por registrar la falta de evolución. "Si detectamos un estancamiento y vemos que no tenemos la posibilidad de cambiar nuestras conductas o la situación para movilizarnos, hay que tomar la difícil decisión de dejarlo, quizás por un tiempo. El parámetro es la imposibilidad de realizar un cambio que genere movimiento. En las relaciones pasa lo mismo: si te sentás a hablar con tu pareja para cambiar algo, pero hay un estancamiento y las cosas siguen igual, es hora de cerrar el ciclo".

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Finalmente, Chiófalo instó a transformar la mirada colectiva frente a quienes deciden poner un punto final. "Primero y principal, los cierres de ciclos en contextos donde no pasó nada malo ni grave se celebran, se acompañan y se felicitan. Lo que pasa es que la palabra 'renuncia' tiene muy mala fama y se asocia a algo negativo, pero hay renuncias que son buenísimas y que permiten un enorme crecimiento personal, profesional y académico. Tenemos que quitarle esa connotación negativa. Cuando alguien cierra un ciclo porque ya cumplió su función, hay que felicitar a esa persona querida por su valentía al tomar la decisión".

Fuente: Los Andes

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