La 'lunitis' existe (e incluso afecta a los jubilados): qué es y cómo abordarla
La buena noticia es que hay estrategias sencillas y avaladas por la evidencia para comenzar airosamente la semana.

Por The Conversation*
María J. García-Rubio, Universidad Internacional de Valencia
Pepa (72 años) se levanta cada lunes con una sensación de malestar y desmotivación aunque no tenga obligaciones laborales. Siente apatía incluso por tareas sencillas como hacerse el desayuno o bajar al supermercado para comprar la comida. Sin embargo, esas sensaciones van desapareciendo según avanza la semana. A veces, el mismo martes ya siente que ha recuperado la energía.
Parece lógico que alguien que trabaja sucumba a lo que podríamos llamar "ansiedad del lunes". Entonces, ¿por qué se siente así Pepa? Pues según un reciente estudio publicado en Journal of Affective Disorders, esa desazón propia del inicio de la semana está tan arraigada en nuestra psiquis que también afecta a las personas jubiladas.
De lo que no cabe duda es que los lunes son, para muchos, un día fatídico. Desde hace décadas sabemos que concentran más episodios de infarto y crisis de ansiedad que el resto de de la semana y que muchas personas experimentan una alteración del estado de ánimo similar a un "síndrome de abstinencia". Estos son los factores psicológicos y fisiológicos que ha identificado la ciencia:
El estudio citado observó que, en mayores retirados, los lunes también se asociaban a un incremento medio del 23 % en los niveles de cortisol matutino. Esto sugiere que la estructura social y cultural de la semana pesa más de lo que creemos: incluso sin trabajo, el lunes sigue siendo "distinto".
Además, en jubilados influyen otros factores: soledad, rutinas menos estructuradas o menor actividad social. Todo ello puede amplificar la percepción negativa del inicio de semana.
La buena noticia es que hay estrategias sencillas y avaladas por la evidencia para comenzar airosamente la semana:
• Mantener rutinas estables de sueño durante toda la semana.
• Planificar actividades agradables los lunes, para asociar el día a estímulos positivos.
• Practicar ejercicio moderado: la actividad física reduce el estrés y regula el ánimo.
• Hacer mindfulness o meditación: técnicas de respiración y atención plena ayudan a disminuir la anticipación negativa.
• Participación social: en jubilados, actividades como voluntariado o talleres proporcionan estructura semanal y reducen la sensación de vacío.
Que la "lunitis" afecte incluso a personas retiradas nos recuerda que los estados de ánimo no dependen solo de obligaciones laborales. Factores biológicos, sociales y culturales moldean cómo vivimos cada día de la semana.
El reto está en transformar el lunes, tradicionalmente un enemigo, en una oportunidad: el punto de partida para empezar la semana con propósito, y no con resignación.
María J. García-Rubio, Profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Internacional de Valencia – Codirectora de la Cátedra VIU-NED de Neurociencia global y cambio social – Miembro del Grupo de Investigación Psicología y Calidad de vida (PsiCal), Universidad Internacional de Valencia
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
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Fuente: Río Negro
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