La misa de hoy: "Dad al César... y a Dios lo que es de Dios"
El Evangelio dice: "Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios" (Mt 22, 15-21). Nos ofrece una clave muy profunda para preparar la venida del Papa: comprender que la fe no puede…

Resumen para apurados
El Evangelio dice: "Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios" (Mt 22, 15-21). Nos ofrece una clave muy profunda para preparar la venida del Papa: comprender que la fe no puede quedar encerrada en los templos, sino que está llamada a iluminar la vida personal, la sociedad, la política, la economía, la educación y la cultura.
La llegada de León XIV no debería ser solamente un acontecimiento religioso multitudinario. Tiene que convertirse en una oportunidad para renovar la identidad cristiana de nuestro pueblo y su responsabilidad en la construcción del bien común.
1- Preparar la venida del Papa es preparar el corazón para volver a Dios
Jesús establece una distinción fundamental, porque hay responsabilidades humanas que debemos asumir, pero hay algo que pertenece exclusivamente a Dios: nuestra vida, nuestra conciencia, nuestra libertad y nuestra vocación trascendente.
Vivimos en una sociedad que nos exige trabajar, producir, competir, administrar, consumir y responder a innumerables demandas. Podemos terminar entregándole todo nuestro tiempo al mundo y reservándole a Dios solamente algunos. La pregunta del Evangelio es qué lugar ocupa Dios en nuestra vida personal, familiar, profesional y social.
Preparar la venida del Papa significa preguntarnos si Dios vuelve a ser el centro de nuestras decisiones, el fundamento de nuestros valores y la fuente de nuestra esperanza. No se trata solamente de preparar una celebración, sino de preparar una conversión. Que las familias recuperen el espacio de la oración. Que los jóvenes descubran que la fe no limita su libertad, sino que le da sentido. Que los empresarios comprendan que el trabajo y la economía deben estar al servicio de la persona. Que los dirigentes políticos redescubran que la autoridad es una responsabilidad al servicio del bien común.
La mejor preparación es devolverle a Dios el lugar que le corresponde en nuestra vida.
2- Den al César lo que es del César": una Iglesia que forma ciudadanos responsables
Jesús no invita a desentenderse del mundo. Al contrario, reconoce que tenemos responsabilidades concretas en la construcción de la sociedad. La fe cristiana no nos convierte en espectadores de la historia, sino en protagonistas responsables de ella.
¿La sociedad que estamos construyendo es más justa? ¿Estamos cuidando a los más débiles? ¿Estamos educando para la responsabilidad? ¿Estamos formando dirigentes capaces de anteponer el bien común a sus intereses particulares?
La Iglesia no puede limitarse a formar buenos cristianos dentro de sus comunidades. Está llamada también a formar cristianos capaces de transformar cristianamente el mundo. Esta es una de las grandes oportunidades pastorales que puede ofrecer la visita del Santo Padre. La preparación no debería limitarse a encuentros litúrgicos y celebraciones, sino incluir espacios de reflexión para considerar que los políticos deben considerar la autoridad como servicio a la dignidad humana; los empresarios, mirar la economía como instrumento de desarrollo integral; los educadores, trabajar para la formación de personas libres, responsables y abiertas a la verdad; y los comunicadores y responsables tecnológicos, administrar el uso de la inteligencia artificial y de los medios digitales al servicio de la persona.
3- "Den a Dios lo que es de Dios": recuperar la primacía de la dignidad humana
Hay una afirmación del Evangelio que adquiere una enorme fuerza en nuestro tiempo: el ser humano no pertenece al poder, al mercado, a la tecnología ni al Estado. Pertenece a Dios.
La dignidad de la persona no depende de su productividad, de su capacidad económica, de su utilidad social ni de su éxito. Esta verdad es especialmente importante en una época marcada por la inteligencia artificial, la automatización, la cultura de la eficiencia y la transformación del trabajo. Podemos avanzar tecnológicamente y, sin embargo, retroceder humanamente. Podemos disponer de más información y tener menos sabiduría. Podemos multiplicar la comunicación y experimentar una mayor soledad. Podemos automatizar tareas y olvidarnos de las personas que quedan excluidas.
¿Estamos construyendo un mundo cada vez más eficiente o cada vez más humano? La Iglesia tiene una misión insustituible: recordar que el progreso auténtico debe estar al servicio de la dignidad de cada persona, especialmente de los pobres, los descartados y quienes no encuentran un lugar en la sociedad. Renovemos el compromiso con una cultura que reconozca el valor sagrado de la vida humana y que no sacrifique a las personas en nombre de ningún interés.
4- Preparar la venida del Papa es preparar una nueva fecundidad de la Iglesia
La Iglesia no está llamada a conservar lo que ha recibido, sino a transmitir la fe de tal manera que pueda iluminar y transformar las nuevas realidades humanas en un mundo que ha cambiado.
La visita del Papa puede ser una ocasión privilegiada para que la Iglesia argentina renueve su vocación de engendrar una cultura cristiana para el futuro.
Rezamos por la salud del Papa León XIV. Queremos que venga y lo esperamos. Mientras tanto, nos seguimos preparando.
Fuente: La Gaceta
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