La misión de alto riesgo que le da una revancha a Vance y pone a prueba su futuro político
El vicepresidente defendió el polémico acuerdo con Irán, en medio de críticas en Washington e Israel y de una interna republicana cada vez más abierta; se retrasa el viaje a Suiza para el diálogo con el régimen

WASHINGTON.- Parado detrás del atril de la sala de prensa de la Casa Blanca,en una intervención este jueves fuera de agenda, JD Vance atinó a sonreír cuando un periodista le preguntó si le preocupaba que Donald Trump lo convirtiera "en el chivo expiatorio" en caso de que las nuevas negociaciones cara a cara que se abren con Irán a partir del acuerdo fracasen.
"No, en absoluto. O sea, creo que el presidente estaba bromeando, pero como suele hacer a menudo", gambeteó Vance, quien tras el recordado traspié diplomático en Islamabad en abril para poner fin a la guerra es el funcionario designado para liderar el equipo negociador norteamericano en el complejo turístico suizo de Bürgenstock -aún sin fecha certera- para las conversaciones con el régimen.
A la extensa conferencia de prensa, de casi 50 minutos, le había precedido una entrevista en la cadena cristiana CBN News, un combo que consolidó el rol de Vance como la cara visible de la Casa Blanca para defender un controvertido acuerdo de paz que generó un terremoto político en Washington y en Israel.
Anoche la Casa Blanca informó que el viaje del vicepresidente a Suiza, que estaba previsto para las próximas horas, fue pospuesto, al citar cuestiones logísticas. El anuncio se produjo luego de que la cadena Al-Mayadeen reportara que el régimen retrasaría el envío de su delegación al país europeo debido a la campaña militar de Israel contra el grupo terrotista Hezbollah en el Líbano.
"Como dijo el vicepresidente, los planes para las próximas conversaciones técnicas no se han finalizado. La delegación de Estados Unidos ha estado preparada para partir a la primera oportunidad disponible, pero la logística de estas negociaciones nunca ha sido simple ni predecible. Por ahora, Vance no partirá esta noche", señaló un vocero de la Casa Blanca a periodistas norteamericanos a última hora del jueves.
Un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores suizo ratificó luego que las conversaciones entre ambos bandos no empezarán hoy.
En su presentación más temprano, Vance sostuvo que el memorándum de entendimiento que Trump firmó anoche con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, "está dando frutos" a medida que el petróleo empieza a fluir por el estratégico estrecho de Ormuztras el fin de los bloqueos y los precios del crudo continúan a la baja en los mercados internacionales.
"Para Estados Unidos se trata realmente de una situación win-win. Si los iraníes no cambian su comportamiento, su capacidad militar y su programa nuclear seguirán destruidos. Si, por el contrario, cambian su actitud, establecerán una relación transformadora con Medio Oriente. Esto supone una victoria para Trump, independientemente de la opción que los iraníes elijan finalmente", describió Vance.
"Naturalmente, queremos que tomen la opción correcta", agregó el vicepresidente, quien además aseguró que la capacidad de Irán para amenazar a sus vecinos regionales "desapareció en gran medida".
🚨 President Donald J. Trump has SIGNED the Iran Memorandum of Understanding at Versailles in France. 🇺🇸 pic.twitter.com/JQ6qlbvFAF
El acuerdo enfrenta fuertes reproches en Estados Unidos, tanto de demócratas como incluso de algunos legisladores republicanos, quienes pusieron el grito en el cielo por el hecho de que Irán tenga un alivio económico mientras ya corre un nuevo plazo de 60 días para las negociaciones sobre el futuro del programa nuclear del régimen, entre otras concesiones.
Los términos incluyen el descongelamiento de activos y la liberación de fondos iraníes restringidos por Estados Unidos, así como la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el trasporte de crudo y gas natural licuado cuyo bloqueo durante casi cuatro meses provocó una crisis energética de escala global.
Vance afirmó además que el levantamiento de las sanciones petroleras a Irán no constituía un "nuevo beneficio" para el país persa, a pesar de que las restricciones vigentes antes de la guerra -desatada el 28 de febrero- obligaban al régimen a vender su petróleo con un fuerte descuento, sobre todo a su principal comprador, China.
También salió al cruce de las críticas a otro de los puntos más controvertidos del acuerdo: el plan de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción de Irán que será llevado adelante por Estados Unidos y socios regionales. "Estados Unidos no va a ceder ni un centavo a Irán. La única manera de que los iraníes obtengan alguno de estos recursos es si cumplen plenamente" con los términos del pacto, dijo.
Los próximos pasos de Vance incluyen el plan de viaje a Suiza, donde originalmente se había anunciado que se firmaría el acuerdo el viernes, lo que Trump y Pezeshkian adelantaron 48 horas por vía electrónica. Sin embargo, el retraso del cara a cara de los equipos negociadores incrementó las dudas sobre cómo serán los siguientes pasos del acuerdo, anunciado por la Casa Blanca con bombos y platillos.
"¿Cómo se supone que este acuerdo se mantenga si Estados Unidos no puede contener a Israel? Un acuerdo frágil ya está sobre hielo muy delgado", advirtió el politólogoRobert Pape, experto de la Universidad de Chicago.
Con el reloj de los 60 días para negociar ya corriendo, Vance le había puesto ayer suspenso a su calendario. "Nuestro plan es ir a Suiza. No sé exactamente cuándo", dijo el vicepresidente norteamericano. "Sospecho que este fin de semana, pero no estoy seguro", agregó, y explicó que a los funcionarios iraníes les resultaba difícil salir del país, lo que sugería que la reunión de alto nivel podía demorarse.
Vance asume así una nueva misión de alto riesgo, luego de la frustración por marcharse de Islamabad sin conseguir un acuerdo de paz con los enviados iraníes en los encuentros de abril pasado, que le valieron un sonoro coro de críticas.
Aquel traspié diplomático reforzó la debilidad política de Vance y sus posibles ambiciones de ser el sucesor de Trump en 2028, en esa virtual pulseada que mantiene con el secretario de Estado, Marco Rubio, el otro candidato que suena con fuerza en las filas republicanas.
En febrero pasado, antes del inicio de la guerra en Medio Oriente, según las encuestas el 52% de los encuestados apoyaba a Vance y solo el 20% a Rubio en una eventual interna republicana. Pero esos números se equilibraron y ahora están en un virtual empate en 35%, de acuerdo a un estudio de Emerson College Polling.
En la conferencia de prensa en la Casa Blanca, Vance también salió al cruce de las acusaciones al gobierno republicano por las contradicciones en sus objetivos declarados al iniciar junto a Israel la guerra contra Irán, en conjunto con Israel. "No creo que nuestro mensaje público haya sido caótico", retrucó.
Y, a la vez, fue el encargado de arremeter contra los críticos del acuerdo en Israel, que acusan a Estados Unidos de no lograr frenar el programa de misiles iraní ni ofrecer una vía clara para desmantelar sus instalaciones nucleares.
"Trump es el único jefe de Estado en todo el mundo que simpatizan con la nación de Israel en este momento", desafió Vance. "Y resulta que es el jefe de Estado de la superpotencia del mundo", agregó sobre el magnate, que en los últimos días tuvo airados cruces con el primer ministro Benjamin Netanyahu por su decisión de sostener la campaña militar en el sur del Líbano.
Fuente: La Nación
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