La morosidad en Argentina alcanzó a 7 millones de personas: por qué la baja de la inflación explica parte del problema
El fin de la licuación de las cuotas dejó atrapados a los consumidores que financiaban sus gastos en crédito. Según datos del Banco Central, la mora trepó al 12,7% y el crédito cayó un 40%.

Por Redacción
La desaceleración de la inflación desarmó el efecto de licuación de las cuotas y ya son 7 millones las personas con deudas en el sistema.
El sistema financiero y el consumo interno en la Argentina ingresan a la segunda mitad del año exhibiendo una estadística alarmante. Un informe de la consultora 1816, basado en los registros oficiales de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), reveló que casi 7 millones de personas ingresaron en un cuadro de morosidad y quedaron virtualmente fuera del sistema de crédito.
Este fenómeno responde de forma directa a un cambio drástico en las variables macroeconómicas, según analizó el periodista especializado en Economía, Pablo Wende, en diálogo con Río Negro Radio.
Bajo los esquemas de alta inflación de los años previos, los consumidores recurrían al financiamiento con tarjeta de crédito apostando a la licuación de las cuotas. Al respecto, Wende detalló que «antes el deudor apostaba a que la cuota se iba a ir licuando por la inflación y terminabas pagando una cuota muy baja; esto con una inflación más baja ya no ocurre. No hay licuación del crédito».
En el entorno actual, con una inflación en marcado descenso, esa ventaja desapareció por completo: lo que se firmó afectando el 20% del sueldo se mantiene congelado en el mismo porcentaje meses después, asfixiando por completo la capacidad de pago de las familias.
El reflejo inmediato de esta crisis de pago es una fuerte parálisis del financiamiento en la calle. Wende precisó en su columna económica que el crédito al consumo cayó un 40% con respecto al año pasado.
Los datos oficiales de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), exponen la velocidad de la crisis de financiamiento. La tasa de morosidad de las familias trepó al 12,7%, registrando su 19° suba mensual consecutiva. El indicador se quintuplicó desde el 2,5% que marcaba a finales de 2024, un salto que no encuentra antecedentes desde la salida de la Convertibilidad.
El deterioro impacta de lleno en las bases comerciales y las Fintech, donde la irregularidad en las entidades no financieras escaló hasta el 32,2%. Según el reporte de mercado, el 27% de las personas que tomaron préstamos ya dejaron de ser sujetos de crédito debido a los atrasos vigentes, afectando con extrema dureza al segmento de menores de 35 años.
Las entidades bancarias y las firmas Fintech se han vuelto sumamente restrictivas al momento de otorgar nuevas tarjetas o préstamos para cuidar la solidez de sus propias estructuras ante la suba de incobrables.
Hay como una docena de proyectos en el Congreso para darle un salvavidas al deudor. Los bancos dicen: 'No hagamos eso, porque si hacemos eso después no voy a querer dar nuevo crédito. Déjenme a mí que me arreglo con el deudor'».
Frente a este cuello de botella, el sector financiero mantiene una postura unificada de rechazo ante la docena de proyectos que se debaten en el Congreso de la Nación para otorgar un salvavidas regulado por ley a los deudores. Los bancos argumentan que una intervención del Estado congelaría de forma definitiva la oferta de nuevos créditos para la economía real.
La estrategia de las entidades privadas consiste en avanzar de forma autónoma con planes de refinanciación directa a través de lo que denominan «morosidad temprana». Las mesas de dinero buscan negociar caso por caso el otorgamiento de más cuotas con tasas de interés más bajas apenas detectan los primeros atrasos, buscando que los usuarios mantengan sus plásticos activos y regularicen su situación bajo reglas de mercado.
Esta tensión en el consumo interno convive con un reordenamiento de las principales variables del Palacio de Hacienda. Las proyecciones de las principales consultoras económicas para el cierre de junio anticipan un dato positivo que el Gobierno buscará capitalizar de inmediato: la inflación mensual perforó finalmente la barrera del 2%, ubicándose en un rango estimado de entre el 1,8% y el 1,9%.
Sin embargo, la calma de los precios choca con un mercado cambiario que empezó a mostrarse más volátil. El dólar oficial acumuló un incremento del 5% a lo largo del último mes, cerrando la cotización en la banda de los $1.500 para corregir parte del atraso previo.
Para la segunda mitad del año se proyecta un dólar «más picante» debido a una menor oferta estacional de divisas por parte del sector agropecuario y el impacto de la baja registrada en el precio internacional del petróleo crudo. Con este telón de fondo, el nivel de actividad económica mantiene un comportamiento en «serrucho». Para consolidar un crecimiento real hacia fin de año, el mercado necesitará que sectores golpeados como el comercio minorista, la industria y la construcción dejen de caer y acompañen la paulatina recomposición del salario formal.
Están bajando las tasas, que esto es muy bueno para las empresas, sobre todo a la gente todavía no le llega. Y con todo esto, bueno, puede haber un mejor clima y estos sectores puedan repuntar».
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El sistema financiero y el consumo interno en la Argentina ingresan a la segunda mitad del año exhibiendo una estadística alarmante. Un informe de la consultora 1816, basado en los registros oficiales de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), reveló que casi 7 millones de personas ingresaron en un cuadro de morosidad y quedaron virtualmente fuera del sistema de crédito.
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Fuente: Río Negro
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