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La nieve que hoy complica el camino minero a Los Azules puede convertirse en ríos extraordinarios: cuándo llegará el pico

Un recorrido por el camino de acceso a Los Azules permite ver de cerca la enorme acumulación de nieve que todavía cubre la cordillera. Un especialista hídrico de la minera explicó cómo esa nieve podría transformarse en un aumento extraordinario de los caudales durante el verano.

Por Elizabeth Pérez7 min de lectura
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La nieve que hoy complica el camino minero a Los Azules puede convertirse en ríos extraordinarios: cuándo llegará el pico
La nieve que hoy complica el camino minero a Los Azules puede convertirse en ríos extraordinarios: cuándo llegará el pico · Foto: Tiempo de San Juan

Hay un momento en el viaje hacia Los Azules en el que la cordillera deja de ser solamente un paisaje y empieza a mostrar con fuerza el desafío que tiene por delante la empresa minera, tras las nevadas extraordinarias de este invierno.

El colectivo avanza por la huella de acceso al proyecto de cobre calingastino mientras a ambos lados aparecen grandes acumulaciones de nieve y hielo sobre la montaña. El día está completamente soleado y el sol pega con fuerza sobre la cara de quienes recorren el camino. En algunos sectores, los bloques de hielo parecen estar al alcance de la mano.

La primera parte del recorrido todavía tiene características de un camino convencional. Hay tramos tratados con bischofita, una sustancia utilizada en caminos mineros para evitar que se levante polvo. La empresa acordó con los propietarios de fincas de nogales de la zona aplicar este material en los sectores del recorrido que atraviesan las fincas, justamente para reducir el polvo generado por el tránsito de las camionetas.

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El camino minero

Pero ya antes del llamado kilómetro cero de La Alumbrera comienza otra historia. Ahí aparece la huella minera propiamente dicha: angosta, con sectores en los que apenas hay espacio para que pase un vehículo y con unos pocos ensanches que permiten realizar maniobras mientras se trepa la montaña.

El camino cruza varias veces el río Calingasta. Y mientras el colectivo avanza bordeando el cauce, la pregunta aparece casi naturalmente: ¿qué va a pasar con ese río cuando toda esta nieve empiece a transformarse en agua?

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Ramiro Cascón, jefe de Soluciones Hídricas de Los Azules, es quien pone los números y las explicaciones detrás de lo que se observa durante el recorrido. Según explicó, este año no solamente hubo una cantidad de nieve como no se veía desde hace cuatro décadas. También se produjo una sucesión de temporales y temperaturas posteriores bajo cero que ayudaron a consolidarla.

"Este año hubo una sucesión de temporales. Veníamos con una cordillera con muy poca acumulación de nieve este invierno hasta que se produjeron los primeros temporales", contó.

Uno de esos primeros episodios obligó a evacuar el campamento Candadito con 37 personas, que funcionaba como base o centro de operaciones para el mantenimiento del camino, el pasado 28 de mayo. Después, las nevadas continuaron.

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Por eso, lo que se observa actualmente sobre la montaña no es simplemente nieve suelta, esta bien consolidada y en algunas partes trepa hasta 6 metros de altura.

Para el especialista, esa combinación de cantidad de nieve, sucesión de temporales y temperaturas posteriores permite anticipar un escenario hídrico para que el que habrá que estar preparado. "No solamente ha sido atípico por la cantidad de nieve, sino también por las temperaturas posteriores que ayudaron a consolidar la nieve y a hacernos prever que vamos a tener un año hídrico excepcional, un año que quizás hace 40 años que no tenemos", afirmó.

El río que acompaña el camino

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Mientras el colectivo continúa avanzando, el río Calingasta aparece una y otra vez junto a la huella. Cascón explica que la empresa cuenta con imágenes satelitales para analizar toda la cuenca y seguir el comportamiento de los distintos cursos de agua.

El campamento de Los Azules se encuentra en una zona alta, sobre la cuenca del río Blanco, que después se une con el río Los Patos. Más abajo, este sistema se vincula con el río Calingasta y posteriormente con el río Castaño, hasta conformar el río San Juan.

El río Calingasta que se observa durante buena parte del recorrido es, según explicó Cascón, un curso mucho menor: representa menos del 10% del río Blanco o del río Los Patos. Y justamente por eso, la cantidad de nieve acumulada arriba de la montaña genera una preocupación que va mucho más allá del camino de acceso a Los Azules.

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"Con la cantidad de nieve y de deshielo esperado, con el aumento de caudales, nos va a exigir en el camino, en la conducción, en los cruces, alcantarillas", señaló.

El fenómeno también obliga a pensar en la infraestructura ubicada aguas abajo, en el poblado de Calingasta. "El departamento de Hidráulica también está tomando precauciones para las defensas poblacionales y de tomas de riego, porque todos estos caudales que no estamos acostumbrados a mantener, de pronto habrá que manejarlos", explicó.

Nieve, avalanchas y el pico de deshielos

La nieve –literal- ha borrado el camino minero y hace extremadamente lento el despeje da gran trabajo al personal y las maquinas. En las condiciones actuales pueden despejar apenas entre uno y dos kilómetros por día. Empezaron hace un mes y el avance se encuentra en el kilómetro 22, a unos 2.700 metros sobre el nivel del mar.

Uno de los mayores temores mientras se hace el despeje es el riesgo de avalanchas. En la minera ya han contabilizado unas 20 desde que comenzaron las tareas. Si las condiciones se mantienen y no se producen nuevas nevadas, la previsión es que recién hacia fines de enero o principios de febrero puedan llegar al campamento de Los Azules. En una temporada normal, explicó la empresa, ese arribo se produciría en noviembre.

Pero el mismo fenómeno que dificulta ahora el acceso es el que, con el paso de los meses, la nieve derretida comenzará a alimentar los ríos. "Yo creo que, a fines de octubre, noviembre va a empezar a crecer bastante", anticipó Cascón. Y después llegará el momento de mayor caudal.

"El pico es esperarse que, porque es como una campana de Gauss, la parte más alta del caudal en el río va a estar en diciembre o enero", explicó. El momento exacto dependerá, entre otros factores, de las temperaturas que se registren en la cordillera:  si hace calor, más pronto se derretirá la nieve. En el recorrido, esa transformación todavía parece lejana. Es un día de mucho sol y algunos bloques de hielo comienzan a gotear.

Un escenario de caudales pocas veces visto

La magnitud de lo que podría ocurrir se entiende mejor cuando se la compara con los registros que maneja la empresa. Según explicó Cascón, el máximo caudal que han tenido en verano en el río San Juan fue de 45 metros cúbicos por segundo en la última década.

Para este año, en cambio, dentro de la empresa minera se está trabajando con una previsión de que el caudal pueda llegar a 600 m³/s o más. La diferencia explica por qué el trabajo de preparación no se limita a despejar una huella para poder llegar a la mina.

Los cruces, las alcantarillas y las distintas obras vinculadas al camino deberán enfrentar condiciones de escurrimiento que pueden ser muy diferentes de las habituales. Y, del otro lado de la montaña, también deberán prepararse las defensas y las tomas de riego.

La pregunta es sí ante ese escenario la minera podrá trabajar en el campamento durante el verano. Cascón dice que sí. "Más allá de la cantidad de nieve, se hace limpieza ese camino y las temperaturas ayudan a bajar ese volumen de nieve y traducirlo en el escurrimiento del río", explicó.

Por ahora, sin embargo, la imagen es otra. El colectivo sigue su marcha por una huella estrecha, mientras las máquinas trabajan sobre la nieve. El camino todavía está lejos de estar completamente despejado y el campamento de Los Azules aparece todavía como un destino para dentro de varios meses.

A un costado, el río Calingasta acompaña el recorrido. Hoy se lo ve pequeño. Pero quienes siguen las variables hídricas de la cordillera ya miran hacia octubre y noviembre, cuando esperan que empiece a notarse con fuerza el crecimiento del caudal, que aumentará como "campana" hasta enero y febrero.

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Fuente: Tiempo de San Juan

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