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La ovación que abrazó a una Selección devastada tras perder la final del Mundial

Mientras España celebraba el título, los jugadores argentinos procesaban el golpe en silencio. Scaloni, solo y en cuclillas; Messi, desconsolado; y una hinchada que eligió despedirlos cantando.

Por Bruno Farano2 min de lectura
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La ovación que abrazó a una Selección devastada tras perder la final del Mundial
La ovación que abrazó a una Selección devastada tras perder la final del Mundial · Foto: La Gaceta

Resumen para apurados

Todavía no habían armado por completo el escenario para la premiación cuando desde una de las cabeceras empezó a bajar un canto que atravesó todo el estadio Nueva York/Nueva Jersey. "Olé, olé, olé, olé, olé, olé, olá… soy argentino, es un sentimiento, no puedo parar", bajó con fuerzas.

Los operarios terminaban de acomodar las estructuras para la entrega de medallas. A unos metros, los futbolistas españoles ya empezaban a celebrar el título del mundo; mientras del otro lado, los jugadores argentinos permanecían en silencio. Nadie hablaba demasiado y nadie encontraba respuestas inmediatas. Mientras España festejaba, Argentina intentaba entender.

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El cuerpo técnico caminaba de un lado a otro. Alguno intercambiaba un comentario breve, otro simplemente observaba la escena. Eran minutos de desconcierto, de esos en los que el golpe todavía no termina de caer. Lionel Scalonifue uno de los que más lo reflejó.

Se alejó algunos metros del grupo, buscó un lugar detrás de todos y quedó solo. Se puso en cuclillas, apoyó las manos sobre el rostro y permaneció inmóvil durante varios segundos. Después levantó la cabeza, miró alrededor, respiró profundo y siguió de pie la ceremonia de premiación. No hacía falta escuchar una palabra para entender lo que pasaba por su cabeza.

Después llegó el momento de las medallas. Uno por uno, los jugadores recibieron la medalla de subcampeón. Ninguno se quedó demasiado tiempo en el centro de la escena. Cuando terminó esa etapa de la ceremonia, el plantel completo, el cuerpo técnico y los auxiliares caminaron directamente hacia el sector donde estaban ubicados los miles de argentinos. Y ahí ocurrió algo que también forma parte de la historia de este Mundial. La tribuna no dejó de cantar ni un segundo.

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"Soy argentino... Es un sentimiento... No puedo parar". No hubo reproches, ni silbidos. Sólo un aplauso largo y un reconocimiento para un equipo que había vuelto a poner a la Selección en una final del mundo.

Varios jugadores levantaron las manos para agradecer mientras otros simplemente miraban hacia la tribuna. Y Lionel Messi ya no pudo contenerse.

Lloró como un chico. Fueron las lágrimas de alguien que había vuelto a dejar todo para intentar defender una corona que esta vez terminó en otras manos.

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Quizás por eso la última imagen de Argentina en este Mundial no fue España levantando la Copa. Fue ese abrazo silencioso entre un equipo golpeado y una hinchada que, aun en la derrota, eligió despedirlo cantando.

Fuente: La Gaceta

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