La pareja condenada por el asesinato de Diego Aliaga deberá pagar $7 millones por usurpar una playa de estacionamiento
El hecho fue denunciado en 2019, un año antes de la muerte de quien fuera considerado como "mano derecha" del exjuez Walter Bento, en la época en que la pareja habría querido quedarse con una casona de Guaymallén, ingresando al lugar vestidos de policías, con armas y picanas, e i…

El hecho fue denunciado en 2019, un año antes de la muerte de quien fuera considerado como "mano derecha" del exjuez Walter Bento, en la época en que la pareja habría querido quedarse con una casona de Guaymallén, ingresando al lugar vestidos de policías, con armas y picanas, e incluso llegando a matar a un perro.
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La Cuarta Cámara de Apelaciones en lo Civil ordenó que Diego Barrera (56) y Bibiana Sacolle (52) —ambos condenados por secuestrar y asesinar a Diego Aliaga (51), considerado la "mano derecha" del también condenado exjuez Walter Bento— indemnicen con una cifra superior a los $7 millones al dueño de una playa de estacionamiento que fue usurpada por la pareja.
El fallo ordena que la pareja, en forma solidaria, le pague a O. S. la suma de $7.799.286 más intereses, revirtiendo así un fallo contrario de primera instancia. La sentencia responde a la demanda del dueño legítimo de una playa de estacionamiento ubicada en Alberdi 241, San José, Guaymallén, en la que además funcionaba un lavadero de autos hasta la madrugada del 25 de junio de 2019, cuando "un grupo de ocho personas, al mando de Diego Alejandro Barrera y su mujer Bibiana Sacolle, por medio de golpes y amenazas con armas de fuego, ingresó a la playa en cuestión y expulsó a la fuerza al cuidador, tomando posesión del lugar".
Juicio contra el ex juez federal Walter Bento Hoy declaró Diego Barrera. Foto: Archivo Los Andes.
Esta acción le privó al dueño de la explotación de su propio comercio y le provocó cuantiosas deudas derivadas de la falta de pago de los servicios, tasas municipales e impuestos, ya que los demandados jamás pagaron. Además, el hombre perdió todos los bienes muebles que se encontraban en el negocio, tales como cámaras de seguridad, matafuegos y lavadoras.
La usurpación de este negocio fue en julio de 2019, un año antes del secuestro y asesinato de Aliaga. El terreno donde está la playa tiene forma de "L", con un ingreso por calle Alberdi, donde funciona el estacionamiento, y otro por calle Bandera de los Andes al 300, donde se levanta una antigua casona que, un mes más tarde, el mismo matrimonio intentó usurpar junto a otras personas.
Según el expediente judicial, el hecho está calificado como "tentativa de usurpación, robo agravado y violación a la Ley de Maltrato Animal". En esa ocasión, Barrera estaba armado con una escopeta y Sacolle, vestida de policía, llevaba una pistola, una picana y un chaleco antibalas. Así, habrían amenazado a los dueños de casa, les habrían robado dinero y joyas, los habrían atado con precintos plásticos y hasta les habrían matado a un perro.
En abril de 2019, Diego Barrera —diciendo que tenía una empresa de seguridad— se presentó ante los ocupantes de la propiedad de unos 2.800 metros cuadrados, cercana a la Terminal de Ómnibus, cuyo propietario registral es una empresa radicada en Buenos Aires, explicando que él era el representante de los dueños y que se tenían que ir del lugar.
Según la investigación, que todavía no llega a juicio, en la madrugada del miércoles 24 de julio de 2019, un grupo de hombres armados llegó a la propiedad de Bandera de los Andes, donde tres familias viven desde hace unos 30 años. Los delincuentes eran cuatro o cinco y los dueños de casa pudieron identificar a Barrera, que iba con una campera azul con rayas reflectantes, y a su mujer, Bibiana Sacolle, que lucía un chaleco antibalas de la Policía.
"Es la Policía, abran la puerta, es un allanamiento", gritaron. Una de las víctimas quiso salir por un balcón, pero un falso policía le dijo: "Quedate quieto o te quemo", mientras le apuntaba. Usando linternas y amenazándolos a los gritos, le pusieron precintos en las manos y lo golpearon.
Viviana Sacolle y su hijos Gastón Curi, imputados por el secuestro y asesinato de Diego Aliaga. Foto: Los Andes.
Una mujer que dormía en otra habitación se despertó con un hombre a su lado apuntándole con un arma y diciéndole que se quedara quieta, mientras dos mujeres que habrían ingresado con una picana amenazaban a la víctima. "Dale nena, no me compliques. Acordate que tu hijo está afuera. Salí o te doy vuelta", la habría amenazado una de ellas. De esa habitación los delincuentes se llevaron un reloj de oro, una cadenita, aros de oro y 30.000 pesos.
El modus operandi fue el mismo en otra habitación, donde habrían amenazado a la persona que dormía, la ataron con precintos, le pegaron y le habrían robado 15.000 pesos de un placard.
Luego, los delincuentes reunieron a todas las víctimas en el hall principal de la casa, las hicieron arrodillar y les sacaron fotos, mientras uno decía por radio: "Los tenemos acá; hemos encontrado droga".
Los delincuentes también fueron a un departamento interno donde vivía un matrimonio mayor y rompieron la puerta, mataron a una perra y salieron diez minutos después con 50.000 pesos y unos teléfonos. "Ustedes se tienen que ir, han usurpado. Agarren sus cosas y se van", les decían a las cinco víctimas (los dueños de casa y una pareja que alquilaba una habitación).
En un momento, uno de los dueños de casa les pidió ir a ver cómo estaban los abuelos y así logró salir de la casa trepando una pared. Entonces llamó a su exmujer, que en ese momento estaba arribando a la casa.
Esta mujer ingresó a los pocos minutos al predio y habría visto a Bibiana Sacolle vestida de policía, con un handy en una mano y una pistola en la otra, por lo que tomó el teléfono y llamó al 911 para denunciar, ya que conocía a Sacolle de la playa de estacionamiento y sabía que no era policía.
En ese momento apareció Barrera con una escopeta tipo Ithaca, se la habría puesto en la cabeza y le habría dicho: "Hacela corta, salí por las buenas, hija de puta, o vas a salir con las patas para adelante".
Pero la mujer seguía hablando por teléfono al 911 y le decían que dos móviles estaban en la puerta. Un minuto después ingresaron los uniformados con la persona que se había escapado, y entonces los intrusos hicieron un boquete en una pared que daba a la playa de estacionamiento y por ahí escaparon.
Fuente: Los Andes
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