La primera feria de arte contemporáneo llega a la provincia y busca abrir el mercado del arte
Del 25 al 28 de junio, en la Sociedad Rural, ARTUC reunirá galerías de Tucumán, Salta, Jujuy y Buenos Aires, con obras en venta, charlas y espacios de encuentro para acercar el coleccionismo a nuevos públicos.

Resumen para apurados
La primera edición de ARTUC, la Feria de Arte Contemporáneo de Tucumán, llega con una consigna clara: que el arte no quede reservado para especialistas, galeristas o coleccionistas con años de recorrido. Del 25 al 28 de junio, la Sociedad Rural recibirá a galerías de distintas provincias, artistas, compradores y público general en un encuentro que propone mirar, descubrir y, también, comprar obras.
Bajo la dirección de Fredesvinda Denis y Juan Grande, la feria reunirá 35 stands, más de 200 artistas y más de 500 obras de arte contemporáneo en venta. La programación sumará exposiciones, conferencias, charlas, debates y espacios de intercambio, con una idea central: fortalecer el vínculo entre la producción artística y la comunidad.
Juan Grande habló con LA GACETA y explicó que ARTUC nació como un proyecto privado de Dinamo Creativo y la Fundación Contemporánea. La conclusión fue clara: Tucumán tiene artistas, galerías y público, pero necesita una plataforma que conecte todas esas partes. "La necesidad era que exista un mercado de arte local", señaló.
Quien llegue a la Sociedad Rural no encontrará una feria de diseño ni un paseo cultural con rubros mezclados. ARTUC se define como una feria de arte contemporáneo. Eso significa galerías, obras, precios, conversaciones con artistas y piezas listas para entrar en nuevas colecciones.
Por Tucumán participarán Biomba Galería, Rusia/Galería, Consultorio, Nivel 2, Cova d'Art, Fausto Galería, Casa Aconquija, Estudio Abasto, Radar Galería, Galpón 20.99, Fulana Galería, Linde Contemporánea y Maleza Estudio. También estarán los proyectos jóvenes Maskay Gallery y Divina Yunta.
La feria también tendrá presencia de otras provincias. Desde Salta llegarán BAC Galería, La Arte Galería y Mamoré Arte; desde Jujuy, Guilla Galería y Cobalto Espacio de Arte; y desde Buenos Aires, Pólvora, El Local, Roseum Arte Contemporáneo, Crudo Arte Contemporáneo, Galería Vía Monte, Gbelich Contemporáneo y Departamento 112.
Ese cruce es una de las claves. Para muchas galerías tucumanas será una primera experiencia dentro de una feria de estas características. Para otras, con mayor recorrido nacional, será una oportunidad para conocer el pulso del arte tucumano y medir el interés de nuevos compradores.
Una de las preguntas que atraviesa ARTUC es qué significa comprar arte en Tucumán. ¿Es una inversión? ¿Es una decisión emocional? ¿Es una forma de acompañar a los artistas? Para Grande, todas esas respuestas pueden convivir.
"Puede ser que la motivación para comprar sea emocional, lo cual está muy bien, porque el arte también tiene esa función de emocionar", planteó. Pero también reconoció que hay compradores que miran la carrera de un artista, su legitimación en ferias, su circulación y el posible valor futuro de una obra.
El coleccionismo, remarcó, no aparece de un día para otro. Muchas colecciones empiezan con una obra que alguien elige porque le gusta, porque le provoca algo o porque quiere tenerla cerca. Después llega el aprendizaje: mirar más, preguntar más, comparar precios, conocer artistas y tomar decisiones con otro criterio.
El precio de una obra tampoco responde a una cuenta simple. En el mercado del arte pesan la trayectoria del artista, la validación del circuito, la demanda, las ferias, las tendencias y la economía. Por eso, ARTUC también funcionará como un laboratorio de precios para una escena que busca ordenar su propio mercado.
La zona joven será otro punto de interés. Divina Yunta y Maskay Gallery representan una generación que ya no piensa el arte desde una sola disciplina. En sus propuestas aparecen el diseño gráfico, el cine, las redes, la tecnología, la imagen digital y nuevas formas de producción.
Grande destacó esa hibridez como una tendencia que ya se ve en ferias y circuitos internacionales. Para él, esos proyectos pueden darle a la feria una energía más disruptiva frente a formatos más tradicionales, porque suman lenguajes, soportes y modos de trabajo que dialogan con la cultura visual de estos años.
La presencia de espacios jóvenes también abre otra discusión: cómo se sostienen los proyectos culturales en Tucumán. La Feria puede ser una vidriera, pero también una escuela de gestión para galerías, colectivos y artistas que necesitan herramientas para planificar, financiar y vender su trabajo.
Juan cree que ARTUC ya movió el ecosistema antes de abrir sus puertas. En una provincia sin un museo de artes visuales activo y con espacios independientes que muchas veces trabajan con esfuerzo, una feria de esta escala obliga a mirar el sector de otra manera.
También puede acortar distancias, porque durante años, muchos artistas tuvieron que probar suerte en Buenos Aires para ganar visibilidad y la feria intenta acercar ese circuito a la provincia y mostrar que el arte local también puede atraer a coleccionistas de otros lugares.
Las entradas están disponibles en artuc.entradanet.com. La invitación, en el fondo, es simple: entrar, mirar sin miedo, preguntar y descubrir que una obra puede ser una inversión, una apuesta por la cultura o una emoción que encuentra lugar en una pared.
Fuente: La Gaceta
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