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La rosarina que halló en los museos un espacio para devolverles la voz a las culturas colonizadas

La comunicadora, docente de la UNR y gestora cultural Lucía Dozo busca poner en diálogo voces, memorias y culturas atravesadas por el colonialismo

Por Matías Petisce8 min de lectura
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La rosarina que halló en los museos un espacio para devolverles la voz a las culturas colonizadas
La rosarina que halló en los museos un espacio para devolverles la voz a las culturas colonizadas · Foto: La Capital

La comunicadora, docente de la UNR y gestora cultural Lucía Dozo busca poner en diálogo voces, memorias y culturas atravesadas por el colonialismo

Por Matías Petisce

El moái Hoa Hakananai'a, en el British Museum de Londres, una pieza atravesada por los debates sobre colonialismo, memoria y restitución del patrimonio cultural.

Las acuarelas del "pintor de la luz", J.M.W. Turner, expuestas en la Galería Nacional de Edimburgo, y el legado del sociólogo y teórico cultural jamaiquino Stuart Hall fueron un punto de inflexión para la rosarina Lucía Dozo. Su experiencia en estos espacios culturales la llevó a preguntarse quiénes construyen los relatos que los museos preservan, qué memorias quedan representadas y cuáles fueron históricamente desplazadas.

Desde una perspectiva decolonial, su tarea busca poner en circulación las voces, memorias y saberes de comunidades que fueron silenciadas, subalternizadas o invisibilizadas por los relatos hegemónicos de la historia.

En declaraciones a La Capital, la comunicadora social (UNR), gestora cultural (Flacso) y docente de la Facultad de Humanidades cuenta que su trabajo busca tender puentes entre instituciones europeas y comunidades latinoamericanas para favorecer el intercambio de información y el diálogo con aquellas comunidades de origen para poner en valor las perspectivas decoloniales aplicadas a los museos, la gestión cultural y las políticas de memoria.

Su trabajo como gestora cultural en instituciones internacionales, entre ellas el centro de archivos de Berlín, y su posterior experiencia en la Galería Prostora de Praga y su paso por Edimburgo, le permitieron profundizar en los debates en torno a la procedencia de las colecciones, las formas de representación de las culturas colonizadas y el papel de los museos en la construcción de memorias. Desde esa mirada, las piezas que hoy se exhiben en grandes galerías también pueden leerse a partir de los procesos de colonización, apropiación y disputa por la memoria que atraviesan sus trayectorias.

"El museo es un espacio vivo, no es neutral. Toda colección es el resultado de decisiones: alguien determina qué se conserva, qué se exhibe, cómo se clasifica y desde qué perspectiva se cuenta una historia. Por eso la descolonización supone revisar esas relaciones de poder y abrir una discusión sobre quiénes tienen la autoridad para narrar, preservar y disponer de determinados objetos. Hay objetos sagrados que las comunidades reclaman porque no pueden ser comprendidos únicamente como piezas museísticas: están vinculados con su identidad, con su memoria colectiva y con una relación viva con sus antepasados", argumenta Dozo.

La discusión, sin embargo, no se limita a los museos europeos. En Argentina también existen debates en torno a la restitución y exhibición de restos humanos de pueblos indígenas conservados en instituciones científicas y museísticas.

El caso del Museo de La Plata resulta especialmente significativo: durante décadas, sus colecciones incluyeron restos humanos indígenas que fueron incorporados a la institución en el marco de las prácticas científicas y de apropiación propias de los siglos XIX y XX. Estos procesos abrieron debates sobre el derecho de las comunidades a recuperar a sus ancestros, sobre las formas de exhibición y sobre el papel de los museos en la construcción de determinados relatos históricos.

Ese recorrido y el trabajo de campo realizado en museos y galerías europeas terminaron de consolidar una línea de investigación y gestión que luego profundizó con un posgrado en Comunicación y Gestión Cultural otorgado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en 2024.

"Empecé a viajar a Europa y trabajé en el equipo de conservación de la Galería Nacional de Edimburgo, donde se encuentran las acuarelas de Turner, que se exhiben durante enero. Esa experiencia me permitió acercarme a las discusiones que atravesaban a las instituciones culturales europeas y, al mismo tiempo, poner en diálogo ese trabajo con el recorrido que ya había realizado en territorio. Más tarde, en la Tate Britain de Londres, encontré otras referencias que ampliaron esa mirada, entre ellas la obra de Stuart Hall, cuya producción sobre cultura, identidad y representación resultó fundamental para pensar las voces que históricamente quedaron fuera de los relatos dominantes. A partir de allí comencé a interesarme cada vez más por las perspectivas latinoamericanas y por las formas en que nuestras propias sociedades disputan sus memorias", cuenta.

Ese recorrido europeo comenzó así a dialogar con otras perspectivas provenientes de América Latina, donde los debates sobre memoria, colonialidad, poder e identidad adquieren particular relevancia. Las investigaciones de Silvia Rivera Cusicanqui y Rita Segato, desde diferentes tradiciones y enfoques, permiten ampliar la discusión sobre colonialidad, cultura, representación e identidad.

A su vez, los trabajos de Elizabeth Jelin sobre las memorias sociales aportan herramientas para comprender cómo las sociedades construyen, disputan y transmiten diferentes interpretaciones sobre el pasado. Desde estas perspectivas, la memoria puede entenderse como un proceso dinámico atravesado por relaciones de poder, selecciones, silencios y disputas en torno a aquello que una sociedad decide recordar.

A partir de esas experiencias, Dozo comenzó a construir una nueva mirada sobre los museos y a vincularla con su trabajo en gestión cultural y conservación. Ese recorrido también la llevó a incursionar en la docencia desde una cátedra transversal de la Facultad de Humanidades de la UNR.

La propuesta se denomina "Memorias en disputa: cultura, museos y perspectivas descolonizadoras" y plantea un abordaje interdisciplinario de los vínculos entre cultura, memoria y museos. A través de ejercicios interactivos e inmersivos, la cátedra propone ampliar las perspectivas desde las cuales distintas carreras de la Facultad de Humanidades pueden abordar los procesos de construcción y representación de la memoria.

En ese marco, su experiencia en la Galería Prostora de Praga constituyó una nueva instancia para profundizar estas preguntas. Dozo participó de un proyecto expositivo centrado en la relación entre arquitectura, memoria y política: Spaceship Enterprise, presentado en Galerie Prostora entre febrero y marzo de 2026, en colaboración con la Galería Nacional de Praga, el Centro Checo de Berlín y la Embajada de la República Checa en Berlín.

La exposición recuperó materiales vinculados con la histórica embajada checoslovaca en Berlín, diseñada durante la Guerra Fría por los arquitectos Vra y Vladimír Machonin. El edificio, conocido popularmente como "Spaceship Enterprise" por su aspecto futurista, constituye una de las expresiones más singulares del brutalismo tardío en Berlín. Inaugurado en 1978, fue concebido como sede de la representación diplomática checoslovaca y se convirtió en una pieza arquitectónica atravesada por las tensiones políticas y culturales de la Guerra Fría.

La muestra permitió recuperar documentos de archivo, mobiliario, piezas de diseño, registros audiovisuales y otros materiales vinculados con la construcción y la historia del edificio. Su recuperación permitió, además, revisar la trayectoria de los Machonin, cuya producción arquitectónica quedó atravesada por las transformaciones políticas de la Checoslovaquia socialista. El edificio permaneció durante décadas relativamente desconocido fuera de los círculos especializados, en parte como consecuencia de la marginación profesional que atravesaron los arquitectos durante el régimen comunista.

Su historia permite reconstruir parte de las tensiones que atravesaron a la sociedad checoslovaca durante la Guerra Fría, desde las expectativas de apertura asociadas a la Primavera de Praga de 1968 hasta la posterior normalización política bajo el régimen comunista. En ese sentido, la arquitectura aparece no solo como una expresión estética, sino también como un registro material de los conflictos políticos, culturales y sociales de una época.

"Esta experiencia me permitió ver nuevamente cómo un espacio cultural puede recuperar historias que durante mucho tiempo permanecieron en los márgenes. La exposición no hablaba solamente de arquitectura: también hablaba de memoria, de política y de las formas en que determinados relatos pueden quedar fuera de las instituciones", señala Dozo.

Para la gestora cultural, esa experiencia reforzó una idea que atraviesa su trabajo: los museos y espacios culturales participan activamente en la construcción de sentidos sobre el pasado, a través de las decisiones que toman sobre qué conservar, qué exhibir y desde qué perspectivas narrarlo.

En ese sentido, revisar las colecciones, los archivos y las formas de exhibición también implica preguntarse quiénes fueron representados, quiénes quedaron fuera de esas narrativas y qué posibilidades existen hoy de construir otras formas de memoria.

De regreso en Rosario, Dozo organizó junto a Julián Zanón, del área de Graduados de la UNR, un ciclo de encuentros de reflexión denominado "Museos, memoria y descolonización". También participaron Lucas Massuco, del Museo de la Memoria; Laura Catelli, del Conicet; y Sebastián Bosch, del Complejo Astronómico Rosario.

"Los museos han contribuido históricamente a silenciar ciertas voces. Eso también ocurrió en América Latina y en Argentina, donde determinadas colecciones arqueológicas y restos humanos fueron incorporados a las instituciones sin considerar las perspectivas de las comunidades de origen. Por eso quería abordar distintas temáticas y ponerlas en diálogo", señala Dozo.

Ese recorrido entre museos, archivos, exposiciones y espacios de formación continuará ahora en Venecia. La próxima escala será la Bienal de Venecia, donde la cobertura permitirá seguir explorando cómo las instituciones culturales internacionales seleccionan, legitiman y ponen en circulación determinadas obras, relatos y perspectivas.

El encuentro con ese escenario global abre una nueva oportunidad para observar, desde otro contexto, las relaciones entre arte, memoria, representación y las disputas por quiénes tienen la posibilidad de construir los relatos que circulan en los grandes espacios culturales.

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Fuente: La Capital

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