La subida no es imposible: cómo puede San Martín sorprender a Atlanta en Villa Crespo
El "Santo" llega a Villa Crespo a cuatro puntos del Reducido y con el impulso del 1-0 ante Gimnasia y Tiro. Enfrente estará el equipo que más ganó en la zona B.

Resumen para apurados
El pitazo final encontró a los jugadores de San Martín abrazados en ronda en el círculo central de La Ciudadela, saltando y cantando con la gente como si acabaran de cruzar una meta. El 1 a 0 sobre Gimnasia y Tiro, sellado por Santiago Briñone tras un rebote, se festejó como una bocanada de oxígeno en plena asfixia: puro desahogo.
Cualquier fondista conoce esa sensación. Las piernas pesan, la cabeza empieza a negociar con el abandono y, de repente, aparece el segundo aire. Eso fue aquella victoria para el "Santo". El problema es que el segundo aire no dura para siempre, y al equipo de Alejandro Orfila le quedan apenas cuatro kilómetros por recorrer.
La tabla lo explica sin rodeos. Con 43 puntos, el "Santo" marcha décimo en la zona B, a cuatro de Colegiales, último clasificado al Reducido, que tiene un partido más. Quedan 12 puntos en juego y ningún tramo llano: Atlanta esta tarde de visitante, Midland en casa, Quilmes en el Centenario y Colegiales en Bolívar y Pellegrini. Una caída en Villa Crespo no lo eliminaría, pero lo obligaría a casi no dejar más puntos en el camino.
Orfila, de todos modos, prefiere no correr mirando la espalda de los demás. "Nosotros primero dependemos de nosotros", sostuvo tras el triunfo ante los salteños.
El envión, en cualquier caso, no debe confundirse con una mejora. La victoria acomodó la tabla, pero no corrigió viejos problemas: un equipo que ataca con mucha gente, se parte cuando pierde la pelota y sufre cada contragolpe. Es el corredor que sale a fondo en el primer kilómetro y paga el exceso al final. Briñone lo reconoció. "Atacamos siempre, llegamos y buscamos el gol, pero también nos llegaron una o dos veces y nos hacían uno o dos goles. Hoy no pasó", admitió el volante.
Atlanta es, justamente, la cuesta más empinada del recorrido. El equipo de Cristian Pellerano marcha tercero con 55 puntos, es el que más partidos ganó en la zona (17) y suma cinco fechas invicto, con 13 de los últimos 15 puntos. Viene del agónico 3 a 2 en Rafaela y necesita ganar para no perderle pisada al líder, Tristán Suárez. El antecedente tampoco ayuda: en mayo, en La Ciudadela, el "Bohemio" se impuso 1 a 0 con gol de Jeremías Rodríguez Puch.
La subida, sin embargo, no es imposible. El dueño de casa perdió cuatro de sus 16 partidos en Villa Crespo, y esas caídas dejaron una pista: se desordena cuando le cierran los caminos por adentro, no le regalan metros y lo castigan de contraataque.
Para llegar arriba, el "Santo" deberá correr con la cabeza. La primera clave es el orden: mantener a los volantes cerca de los defensores y evitar que cada pérdida se transforme en una autopista hacia el arco de Darío Sand. Ezequiel Parnisari lo resumió. "Si nosotros mantenemos el arco en cero, en cualquier momento podemos desequilibrar adelante porque tenemos jugadores muy buenos", explicó el zaguero.
La segunda es la pelota parada. Los centrales Rodrigo Moreira y Leonel Galeano suman tres goles cada uno, y Alejandro Quintana, goleador del equipo con siete, es un "9" de choque y pivoteo. Cada falta cerca del área será un riesgo, al igual que la media distancia de Rodríguez Puch y Federico Álvarez.
La tercera, dónde lastimar. Las subidas de los laterales Martín García y Dylan Argüello dejan espacios a sus espaldas, un terreno ideal para la velocidad de Alan Cisnero y Bruno Cabrera. La baja de Nicolás Previtali, además, le quitó marca al medio local, y ese hueco entre líneas es donde Gabriel Carabajal debe recibir de frente. Si Atlanta se pone en ventaja, la peor respuesta será la impaciencia: el "Bohemio" sabe manejar los tiempos.
Orfila deberá resolverlo sin Nahuel Gallardo, suspendido por tres fechas tras su expulsión. Rodrigo Ayala aparece como reemplazante en el lateral izquierdo, mientras que por derecha la duda es entre Jorge Juárez, que ya cumplió su sanción, y Víctor Salazar, que rindió ante los salteños.
En los kilómetros finales de una carrera larga, el segundo aire sólo sirve si se lo administra. San Martín ya lo encontró. Ahora necesita que le alcance para subir la cuesta de Villa Crespo, porque después quedarán apenas tres kilómetros y ya no habrá tiempo para recuperar lo perdido.
Fuente: La Gaceta
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