La trama detrás del crimen de la chica degollada por un compañero del colegio
Cecilia Emilce Lazcano tenía 16 años y murió tras sufrir una profunda herida en el cuello en la localidad correntina de Alvear. La investigación descartó la hipótesis inicial de suicidio y derivó en la imputación de un compañero de colegio y de su novia. La Justicia también anali…

La investigación por el asesinato de Cecilia Emilce Lazcano, la adolescente de 16 años que murió luego de ser atacada en la ciudad correntina de Alvear, comenzó bajo una hipótesis y terminó avanzando en una dirección completamente diferente.
En un primer momento, las heridas que presentaba la joven en sus muñecas llevaron a considerar la posibilidad de que se tratara de un suicidio. Sin embargo, la profundidad y las características del corte que tenía en el cuello despertaron dudas entre los investigadores. La autopsia terminó por establecer que la muerte se produjo como consecuencia de lesiones vasculares y viscerales en el cuello ocasionadas por un elemento con filo.
A partir de entonces, la Justicia comenzó a reconstruir las últimas horas de Cecilia. Esa pesquisa derivó en la imputación de dos adolescentes: un compañero de colegio de la víctima, de 16 años, señalado como autor material, y su novia, de 17, acusada posteriormente como coautora. Además, los investigadores analizan una posible conexión con una tercera persona cuya identidad todavía no fue determinada.
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La secuencia que ahora intenta reconstruir la Justicia comenzó durante la madrugada del 16 de julio. Cecilia había pasado la noche en la casa de una amiga, identificada como M. Según declaró la joven, alrededor de las 3 de la mañana su amiga se retiró porque había quedado en encontrarse con un chico.
Esa información llevó a los investigadores hasta J. G., un adolescente de 16 años que asistía al mismo colegio que Cecilia.
En un primer contacto con los policías, el joven negó haber estado con ella. "Yo no estuve con ella, no la vi", aseguró. Sin embargo, la revisión de su teléfono aportó otro dato: había eliminado las conversaciones que mantenía con Cecilia. Ante esa situación, explicó que lo había hecho porque su novia era celosa.
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Después reconoció que habían acordado encontrarse en la antigua estación de trenes de Alvear, un sitio frecuentado por adolescentes de la zona.
El análisis de las cámaras de seguridad permitió reconstruir parte de ese recorrido. Pasadas las 3 de la madrugada, Cecilia fue registrada cuando salía de la vivienda de su amiga. Poco después apareció caminando junto a J. G., quien llevaba puesto un buzo gris y sostenía una pala en su mano derecha.
Fue la última vez que Cecilia apareció en las imágenes antes del ataque.
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La inspección posterior de la vieja estación aportó otros elementos para la investigación. Allí encontraron una campera negra con manchas de sangre, dos llaves y fragmentos de vidrio. En una de las habitaciones de la construcción abandonada también había una importante mancha de sangre.
Mientras tanto, a varios metros de allí, la madrugada continuaba.
Una vecina estaba durmiendo cuando escuchó golpes en la puerta de su casa. Preguntó quién era, pero no recibió respuesta. Los golpes siguieron.
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La mujer se acercó y observó por la mirilla. En el suelo vio lo que describió como "un bulto". Al principio no abrió porque, según contó, tenía miedo.
Finalmente decidió hacerlo.
Frente a ella encontró a una adolescente herida y golpeada. En ese momento no logró comprender qué había ocurrido.
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Poco después llegó la Policía. Los agentes intentaron preguntarle a Cecilia quién la había atacado, pero la gravedad de la lesión que tenía en el cuello le impedía hablar. También le consultaron si el agresor había sido su novio o algún integrante de su familia. La joven respondió negativamente mediante gestos.
Cecilia fue trasladada inicialmente a un hospital de la zona y luego derivada a un centro de salud de Santo Tomé. Ese mismo 16 de julio murió mientras era trasladada hacia Corrientes.
Con el avance de la causa, la hipótesis de un ataque cobró fuerza.
Días después, uno de los tíos de Cecilia entregó a la Policía una pala que había encontrado cerca del lugar donde se produjo la agresión. El hombre aseguró que, cuando la halló, desconocía que podía estar vinculada al crimen y por eso no le había dado importancia.
El 25 de julio, además, los investigadores encontraron el celular de la víctima a unos 200 metros de la estación de trenes.
Pero fue el contenido del teléfono de J. G. el que incorporó uno de los elementos más comprometedores para el adolescente.
Los investigadores encontraron conversaciones entre el joven y su novia, identificada como N. L., que, según la pesquisa, podrían indicar que el ataque había sido planificado con anticipación.
El 14 de julio, dos días antes del crimen, la adolescente le preguntó a su novio si al día siguiente ocurriría aquello que habían conversado. J. respondió que todo estaba preparado.
Luego del ataque, los mensajes volvieron a ser analizados por los investigadores.
"Si lo hice", fue uno de los primeros mensajes que el joven envió. Poco después escribió que la situación se le había ido de las manos y pidió ayuda porque Cecilia todavía estaba viva.
En otro intercambio, J. manifestó que la joven tenía un profundo corte en la garganta. Su novia respondió con un mensaje que también quedó incorporado a la investigación.
Los chats, sumados a las imágenes de las cámaras y a los elementos recolectados durante la pesquisa, llevaron al fiscal de Santo Tomé, Facundo Cabral, a ordenar la detención de J. G. el 2 de agosto. La decisión se tomó ante el riesgo de fuga y de que pudiera entorpecer la investigación.
Durante el procedimiento fueron secuestrados cuadernos, cartas y otras anotaciones consideradas de interés para la causa.
Fuentes judiciales señalaron que esos escritos no contenían referencias de carácter sexual. En cambio, incluían contenido místico y pasajes bíblicos. Uno de ellos contenía una frase en la que se mencionaba el corazón de otra persona.
J. G. fue imputado por homicidio agravado por ensañamiento y alevosía, señalado como autor material.
Inicialmente permaneció alojado en la Alcaidía de la Unidad Regional Quinta. El 11 de agosto, la Justicia dispuso su institucionalización provisoria por el plazo de un año en el Centro de Contención Juvenil de Corrientes, donde recibe acompañamiento psicológico, psiquiátrico, educativo y familiar.
La investigación dio otro giro el viernes pasado, cuando la Justicia correntina imputó a N., la novia del principal sospechoso, como coautora del homicidio agravado por alevosía.
La adolescente, de 17 años, recibió el beneficio de la prisión domiciliaria, pese a que la querella había solicitado que fuera alojada en un instituto para menores. Su celular fue secuestrado y continúa siendo analizado en busca de información que permita determinar cuál fue su participación.
Ahora, una de las principales incógnitas de la causa está relacionada con el motivo del ataque.
Una de las hipótesis bajo análisis sostiene que Cecilia y J. habrían mantenido una relación y que N. podría haberle ordenado al joven que la matara.
Sin embargo, esa no es la única línea investigativa.
En las conversaciones entre la pareja aparece mencionado un hombre identificado como M. Los investigadores sospechan que N. podría haber actuado como nexo entre J. y esa tercera persona.
Después del ataque, cuando J. descubrió que Cecilia había sobrevivido, escribió en uno de los mensajes que M. podría reaccionar violentamente contra él. También expresó que convenía contarle lo sucedido porque, según sus propias palabras, esa persona podía "arreglar" cualquier situación.
Para los investigadores, esos intercambios podrían indicar que el adolescente atribuía a M. algún tipo de capacidad de intervención frente a lo ocurrido.
Por el momento, esa persona no fue identificada y la Justicia tampoco logró establecer si tuvo participación en el supuesto plan criminal.
Mientras la investigación continúa, la causa ya cuenta con dos adolescentes imputados y varias preguntas sin respuesta. Entre ellas, qué ocurrió realmente durante aquella madrugada del 16 de julio en la vieja estación de trenes de Alvear y cuál fue el motivo que llevó al ataque que terminó con la vida de Cecilia Lazcano.
Fuente: Tiempo de San Juan
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