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La vida después de Messi: algo grande puede nacer

El adiós del 10 abre una nueva etapa para la Selección, pero no necesariamente un tiempo de incertidumbre. Como ocurrió tras Maradona, hay una base sólida, un entrenador que conoce el camino y una camada de jóvenes que pide pista. El desafío será construir, sin apuros ni comparac…

Por Guillermo Monti6 min de lectura
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La vida después de Messi: algo grande puede nacer
La vida después de Messi: algo grande puede nacer · Foto: La Gaceta

Resumen para apurados

¿Y ahora qué? La pregunta, teñida de angustia, se colaba en los intersticios del fútbol argentino allá por 1994. Era el final de una era dominada por la arrolladora personalidad de Maradona y el post tomaba la forma de la inevitable resaca que sigue al fin de fiesta. ¿Ahora qué?, inquirían propios y extraños. La respuesta fue la emergencia de una nueva generación, mezclada con figuras que venían del proceso anterior. El Mundial siguiente, Francia 98, pudo haberlo jugado un Diego de 37 años, pero el "10" ya estaba en otra cosa. Le habían cortado las piernas en Estados Unidos y la Selección era cosa juzgada en su vida. La cuestión es que la base estaba y Daniel Passarella la enriqueció. No hubo trauma en el post Maradona; sí los vaivenes propios de cada proceso.

El paralelismo con lo que viene para el seleccionado nacional es inevitable. Messi le bajó los cortinados a dos décadas de dominio absoluto al frente de la celeste y blanca y deja un vacío de magia, de liderazgo, de amor incondicional por los colores y de preponderancia global. Ni que hablar del juego. Pero no es un funeral; más bien la inevitable consecuencia de la biología. La mejor noticia es que la base está y, en el análisis fino, luce más sustanciosa en cantidad, en experiencia y en promesas que la del 98. Por varias razones. Se fue "el otro 10" y la tanguera melancolía propia del adiós va de la mano con la misma inquietud por el post. Tranquilidad, compatriotas: algo grande puede gestarse. Pero habrá que hacer las cosas con calma e inteligencia.

Volvamos a Francia 98. De la mano blanda y cariñosa del "Coco" Basile la AFA de Julio Grondona pasó a los métodos marciales del "Kaiser" Passarella. Y como en la concentración del Mundial de EEUU había primado cierto clima de jolgorio, la nueva conducción fijó estrictas reglas de conducta. Eso implicó que los futbolistas debían cortarse el pelo para jugar en la Selección. Batistuta lo hizo, pero Fernando Redondo no, y eso le valió quedar excluido del plantel. Sí: Passarella se dio el lujazo de prescindir de uno de los mejores volantes centrales de la historia con tal de no dar el brazo a torcer. Otro que no pasó por la peluquería fue Claudio Caniggia y también se perdió el Mundial de Francia. Pasaron casi 30 años y todo suena insólito, casi surrealista. Sucedió.

Pero Passarella tenía excelente materia prima. Del ciclo de Basile siguieron Roberto Sensini, Chamot, Batistuta, Simeone, el "Burrito" Ortega y Abel Balbo. El DT los mezcló con jóvenes que pedían pista, entre ellos Roberto Ayala, Zanetti, "La Brujita" Verón, Almeyda, "El Piojo" López, Marcelo Gallardo y Hernán Crespo. El equipo llegó a cuartos de final y perdió en el último minuto al cabo de un par de desgracias: la insólita expulsión de Ortega y un gol extraordinario de Dennis Bergkamp. Aquella Selección dio la talla y dejó la sensación de que estaba para más, en un Mundial que terminó ganando Francia de la mano de Zidane, en el cénit de su condición de crack. Era el post Maradona y no hubo cataclismo.

A la vuelta del tiempo nos encontramos con el post Messi. Durante su inolvidable discurso de despedida, el capitán eterno prometió mantenerse cerca y lanzó un consejo-advertencia: para conquistar cosas importantes la clave es conformar un grupo sólido. Un plantel granítico, que lava los trapos sucios en el vestuario y toma mate en público. Messi habló de no darles con el gusto a quienes anhelan el fracaso de la Selección, sin dar nombres, pero sin escapar a la vez del enrarecido clima en el que está sumergida la AFA de Claudio Tapia. El mensaje resultó muy claro para sus ex compañeros: juntos, hombro con hombro y resistiendo lo que venga. Hay un fantasma que sobrevolará siempre los libros de historia futbolera y es el Mundial de Rusia, cuando el caos interno detonó la participación del equipo. Pero hay naufragios de los que derivan milagros y en el caso argentino se llamó Lionel Scaloni.

Tras la derrota a manos de España en la final de New Jersey dio la sensación de que era un fin de ciclo para el cuerpo técnico. Las declaraciones de Scaloni apuntaban en esa dirección. Pero algo pasó a lo largo de las últimas semanas; las tornas han cambiado y la renovación luciría encaminada, al menos hasta la Copa América de 2028, aunque sería extraño que ese vínculo no se trasladara hasta 2030. Que sigan Scaloni y su gente -aún con la baja anticipada de Walter Samuel, quien seguirá su carrera de DT en Europa- es la más auspiciosa de las noticias si de encarar el post se trata.

La generación campeona en Qatar era llamativamente joven. Ya en ese momento se proyectaba la continuidad de varias figuras rumbo al 2030, plan que no ha cambiado. Con Messi se fue Otamendi; habrá que ver qué quiso decir Tagliafico cuando habló de ciclos que se terminan. Y está el caso De Paul, una incógnita. No fue convocado para la fecha FIFA, si jugó es porque contra Benín se armó un equipo-homenaje. Haber elegido el retiro dorado y millonario de la MLS lo dejó en stand-by. Lo de Lo Celso, en tanto, marcha al compás de su fragilidad física. Son casos excepcionales, al margen de la "base" de Qatar que, por edad, luchará por mantener la vigencia: "Dibu" Martínez, "Cuti" Romero, Lisandro Martínez, Enzo Fernández, Mac Allister, Lautaro Martínez y Julián Álvarez. Siete pesos pesados, a los que vale agregar a Exequiel Palacios, Thiago Almada, "Nico" González y Leandro Paredes. Ya querrían muchos seleccionados afrontar un "post" con semejante capital.

Scaloni puso en marcha el operativo renovación, activado en el Mundial con la presencia entre los convocados de "Nico" Paz, "Colo" Barco, Facundo Medina, "Gio" Simeone y el "Flaco" López. Son los abanderados de un recambio que se alimenta con un aluvión de pibes que piden pista, impulsados por aquella máxima papal: "hagan lío". Son los Beltrán, Giay, Valentín Gómez, Tomás Palacios, "Equi" Fernández, Tobías Andrada, Soulé, Prestianni, Mastantuono, "Santi" Castro y "Leo" Flores. Y hay mucho más para elegir, desde algunos lesionados que Scaloni ya conoce. como Panichelli y Aranda, a jovencitos de enormes condiciones como Simón Escobar. La lista es extensa.

Pero, por sobre todo, hay un factor que juega a favor en este inicio del post Messi y es el tiempo. Sobra el tiempo para ensayar; claro que sería importante que contra rivales calificados, lejos de estos vergonzosos amistosos que la AFA viene programando contra rivales exentos de jerarquía. Es tanto el tiempo que, a no dudarlo, pueden asomar titulares en la próxima Copa América o en el Mundial 2030 que están hoy fuera del radar, porque no debutaron en Primera o porque atraviesan la etapa de crecimiento hasta explotar.

Hay razones para confiar en el futuro de esta Selección. Buenas razones, con nombre y apellido. Messi y su poderoso influjo representarán un peso, por supuesto. En especial para chicos, como "Nico" Paz, a los que podrían cargarles mochilas demasiado pesadas. Sería injusto esperar de ellos lo que no están en condiciones de dar. Messi, como Diego, rompió el molde. Lo que se espera, con fundamentos, es frescura y determinación para iniciar una nueva aventura. Algo grande puede surgir de este "post", sabiamente apadrinado por Messi a la distancia. Ya no estará en la cancha, pero puede inspirar. ¿Qué más se le puede pedir?

Fuente: La Gaceta

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