La visita a una posadeña casada que enamoró en Florianópolis, la coartada de David Silva
Los brasileños acusados por el crimen de Cristian Díaz se abstuvieron de declarar en la primera audiencia. Peritos detallaron los disparos

Los dos jóvenes oriundos de Porto Alegre, Brasil, detenidos el 9 de mayo de 2022 en la terminal de colectivos de esta capital y pocas horas después de acribillar a balazos a Cristian Díaz (31) en el barrio Yohasá, se abstuvieron de declarar ayer, durante la primera audiencia del juicio al que llegaron acusados como coautores de "homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado de dos o más personas con alevosía".
David Wesley de Oliveira Silva y Gabriel Junior Guimaraes Da Silva tienen 24 años, fueron acusados por el juez de Instrucción 7, Miguel Mattos, y la fiscal Patricia Clérici. Ahora deberán convencer a los jueces César Antonio Yaya, Martín Alejandro Rau y Augusto Gregorio Busse de que no fueron contratados para cometer un ataque a balazos y "ajustar cuentas" del mundo narco de la región y que tampoco fueron ellos quienes ejecutaron de seis disparos calibre nueve milímetros a Díaz, durante la madrugada (3.30) del domingo 8 de mayo de 2022.
Entre los primeros pasos del juicio, ayer se leyó el requerimiento de elevación del expediente y la declaración indagatoria que Oliveira Silva dio en noviembre de 2022, donde intentó desligar su autoría del hecho y de la organización del mismo.
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Hace casi cuatro años, el presunto tirador Silva aseguró que decidió viajar a Posadas para visitar a una mujer que conoció durante el verano de 2022 en las playas de Florianópolis y que invitó como acompañante del viaje a su amigo Gabriel Guimaraes Da Silva.
Era un paseo de turismo y romance, agregó. Pero que se le complicó al llegar a Posadas, porque su "enamorada" lo esperaba en la terminal de la avenida Santa Catalina, pero para explicarle que estaba casada y que no podría estar con él durante ese fin de semana.
David Silva, siempre de acuerdo a su declaración en el expediente, sostuvo que decidieron buscar un lugar para dormir y seguir en Posadas. Mientras pensaban qué hacer, observaron un Fiat Duna blanco que no podía arrancar y decidieron ayudar al conductor. Lo pusieron en marcha y el dueño del automóvil se mostró solidario ante el pedido de ayuda para buscar un alojamiento. A modo de retribución les dijo "paguen la comida y bebida y se quedan en mi casa".
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Aceptaron y fueron a la vivienda en el barrio Luis Piedrabuena, próximo a la estación de micros. Silva dijo además que, durante esa misma madrugada, fueron al kiosco de Cristian Díaz a "comprar para beber" en el barrio Yohasá, "porque funcionaba las 24 horas" según se los dijo el hombre que les facilitó techo y quien también los llevó a ese punto en la zona oeste.
La misma actividad la replicaron la madrugada siguiente, pero que al acercarse a la ventana del kiosco, irrumpió un hombre vestido de negro, encapuchado y que comenzó a dispararle a la víctima. Aseguró que corrió hacia el Duna donde lo esperaba Guimaraes Da Silva y el propietario del vehículo y huyeron.
Finalizada la lectura de la declaración, el fiscal del TP-2, Vladimir Glinka, y la defensora particular de los dos brasileños, Ramona Gómez, acordaron acortar la lista de testigos ayer y, de los ocho peritos del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial y profesionales en criminalística de la Policía Científica, y fueron tres quienes explicaron su intervención en la causa.
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De la autopsia se concluyó que Cristian Díaz recibió seis disparos en el pecho, cabeza y cuello. Pero que fueron siete en total las detonaciones de una sola pistola calibre nueve milímetros automática o semiautomática de la marca Glock, de acuerdo a las pruebas realizadas a las vainas servidas y proyectiles o plomos secuestrados.
También se precisó que se hallaron restos de los componentes de la pólvora (plomo, antimonio y bario) en algunas prendas de vestir que le secuestraron a los brasileños cuando fueron detenidos por investigadores de la Dirección Homicidios de la Policía en la terminal de micros segundos antes que subieran al viaje de regreso hacia Santo Tomé, San Borja y Porto Alegre.
El licenciado en Criminalística y hoy jefe de Balística en la Policía Científica, Jeremías Serrizuela, describió todos los cotejos realizados a vainas servidas y a los proyectiles hallados en la escena del crimen y en el cráneo de Díaz. Precisó que el primer disparo fue desde afuera del local en el barrio Yohasá, que ingresó por la ventana pero no dio en la víctima sino en un mueble de madera. Lo que provocó el estampido fue que la víctima se cayera hacia atrás y boca arriba en el piso no pudo hacer nada por esquivar los seis tiros siguientes, el más letal de todos le entró por el cuello y se alojó en el cráneo.
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El debate se reinicia hoy a las 8.30 y podría tener su jornada de alegatos y sentencia el viernes o prolongarse a la semana próxima.
Fuente: Primera Edición
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