La vulnerabilidad de los hogares alcanzó uno de sus niveles más altos desde la gestión de Milei
El Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso alcanzó los 5,3 puntos en marzo y acumuló once meses de aumento, con impacto de la inflación, la caída del empleo y el aumento de la morosidad.

El Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC) alcanzó en marzo los 5,3 puntos, convirtiéndose en el tercer peor registro desde la asunción del gobierno de Javier Milei y completando once meses consecutivos de aumento.
El indicador ubica a los hogares argentinos dentro de la categoría denominada "Fragilidad Familiar", un escenario en el que las familias ya no cuentan con márgenes suficientes para afrontar contingencias económicas sin afectar su consumo, endeudarse o incumplir obligaciones financieras.
Según el informe, la vulnerabilidad aumentó 0,2 puntos respecto de febrero y 1,4 puntos en comparación con marzo del año pasado. Entre los factores que impulsaron este deterioro se destacan la aceleración de la inflación, el incremento de la morosidad de los hogares y el retroceso del empleo formal y de la actividad productiva.
El IVFC es un indicador que mide el bienestar económico de las familias a partir de cinco variables: inflación, ingresos reales, empleo asalariado formal privado, cantidad de empresas empleadoras registradas y nivel de morosidad. Cada componente tiene la misma ponderación dentro de una escala que va de uno a diez, donde los valores más bajos reflejan una situación económica más sólida.
El trabajo advierte que el crecimiento económico registrado durante 2025 no tuvo un impacto positivo equivalente sobre el empleo y los ingresos. Si bien la economía mostró una expansión interanual del 4,4 por ciento tras la caída de 2024, el informe sostiene que ese crecimiento estuvo concentrado en sectores con baja capacidad de generación de puestos de trabajo, como la minería, la agricultura y la intermediación financiera.
"El 2025 resultó el primer año en las últimas tres décadas en que la economía creció, pero dicho crecimiento no se reflejó en la creación de nuevos puestos de trabajo formales", señala el documento.
La situación del mercado laboral aparece como uno de los principales focos de preocupación. De acuerdo con los datos relevados, durante marzo se perdieron 7.603 empleos asalariados formales privados. En términos interanuales, la caída alcanza los 98.856 puestos, mientras que desde noviembre de 2023 la pérdida acumulada asciende a 216.643 empleos.
A este panorama se suma el deterioro del entramado productivo. El informe indica que en marzo cerraron 2.011 empresas empleadoras respecto del mes anterior y que, desde el inicio de la actual gestión, desaparecieron 26.448 unidades productivas. El total de empresas activas quedó reducido a 485.900, un nivel similar al registrado tras la pandemia.
En paralelo, los salarios continúan perdiendo poder adquisitivo. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, el salario real registrado cayó 9,2 puntos porcentuales, mientras que la comparación con marzo de 2025 muestra una baja de 3,2 puntos. El informe identifica una nueva etapa de deterioro iniciada en agosto de 2025, impulsada por acuerdos salariales por debajo de la inflación y aumentos sostenidos en el costo de vida.
La inflación también mantiene una fuerte incidencia sobre los ingresos familiares. En marzo, el IPC Federal registró una suba mensual del 3,2 por ciento y una variación interanual del 33,5 por ciento. El documento, al que tuvo acceso eldestapeweb, cuestiona además la metodología oficial utilizada para medir los precios, al considerar que no refleja plenamente los cambios en la estructura de gastos de los hogares.
Otro de los indicadores que más preocupa es el crecimiento del endeudamiento. La cartera irregular de créditos de los hogares alcanzó en marzo el 11,5 por ciento, el nivel más alto desde que el Banco Central comenzó a publicar la serie en 2010. El dato se produjo luego de dieciséis meses consecutivos de incrementos y representa un salto de 8,3 puntos porcentuales en apenas un año.
Para los autores del informe, el avance de la morosidad evidencia que el deterioro económico ya no impacta únicamente sobre el empleo y los ingresos, sino también sobre la capacidad de las familias para afrontar gastos corrientes y cumplir con sus compromisos financieros.
Fuente: Primera Edición
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