Las 14 aves sanjuaninas rescatadas de la caza, que fueron rehabilitadas y liberadas en el mismo lugar
Entre aplausos de los más chicos, ejemplares de distintas especies autóctonas recuperaron la libertad en el Ecoparque Tacuará, en Albardón.

La tapa de una caja de madera comenzó a correrse lentamente. En su interior, pequeñas aves esperaban el momento de salir. Cuando una a una emprendieron vuelo hacia la libertad, un grupo de niños de jardín de infantes acompañó la escena con aplausos y expresiones de sorpresa. Así se vivió la liberación de 14 aves autóctonas que habían sido rescatadas de la caza y que, después de un proceso de recuperación, regresaron a la naturaleza en el Ecoparque Tacuará, en Albardón.
La particularidad de esta experiencia es que las aves fueron rehabilitadas y liberadas en un mismo lugar. Se trata de un espacio privado habilitado para la cría y recuperación de ejemplares, que trabaja de manera articulada con la Secretaría de Ambiente de San Juan.
Entre las aves liberadas había comesebos andinos, diucas comunes, jilgueros amarillos y pepiteros de collar. Todos habían sido recuperados durante distintos procedimientos y allanamientos realizados por las autoridades ambientales junto con las fuerzas de seguridad.
La actividad puso en valor el trabajo conjunto entre el Estado y un establecimiento especializado, que permite que los animales decomisados reciban atención y puedan recuperar las condiciones necesarias para desenvolverse nuevamente en su ambiente natural.
Rubén Rubiño, propietario del Ecoparque Tacuará, destacó la importancia de la jornada y explicó que el establecimiento cuenta con instalaciones específicas para atender a los ejemplares rescatados. Según indicó, el aviario está habilitado tanto a nivel provincial como nacional para desarrollar este tipo de tareas.
El trabajo se realiza en coordinación con la Secretaría de Ambiente y distintas fuerzas de seguridad, entre ellas la Policía de San Juan, la Policía Federal y Gendarmería Nacional, que intervienen en los procedimientos de rescate y decomiso de fauna.
Aunque ya se habían concretado otras liberaciones, esta jornada tuvo una particularidad: los ejemplares pudieron regresar a la naturaleza desde el mismo espacio donde habían recibido atención y rehabilitación.
No es la primera vez que Rubiño colabora con este tipo de iniciativas. Anteriormente, participó en la recuperación de cardenales amarillos que luego fueron trasladados a Río Negro para su liberación en esa provincia, con intervención de personal especializado de Fauna.
La recuperación de las aves requiere un proceso que comienza con la cuarentena y continúa con distintos cuidados sanitarios. El objetivo es comprobar su estado de salud, tratar posibles afecciones y prepararlas físicamente para que puedan sobrevivir una vez que recuperen la libertad.
Rubiño explicó que el área de cuarentena cuenta con tecnología de filtrado HEPA, destinada a retener partículas y reducir el riesgo de contaminación, además de puertas herméticas para evitar que posibles agentes infecciosos se propaguen al exterior.
Durante ese período, los ejemplares reciben una desparasitación general y, posteriormente, tratamientos individuales según sus necesidades. Una vez que superan esta etapa, son trasladados a espacios de mayor tamaño, donde pueden desarrollar la musculatura necesaria para volar.
El propietario detalló que el tiempo de permanencia depende de cada caso y de la evolución de los animales. En su experiencia, algunos ejemplares pueden pasar alrededor de 21 días en cuarentena antes de avanzar a la siguiente etapa.
Sin embargo, aclaró que no todas las aves necesitan atravesar un proceso prolongado. Cuando la captura es reciente y los animales están en buenas condiciones, recomendó evaluar su liberación inmediata, siempre que las autoridades y los especialistas determinen que es lo más adecuado.
Las aves que llegan a estos centros no siempre presentan el mismo estado de salud. El tiempo que permanecieron capturadas y las condiciones en las que fueron mantenidas pueden influir directamente en sus posibilidades de recuperación.
Por eso, el trabajo no termina con el decomiso: también requiere atención especializada, seguimiento y una evaluación de las condiciones físicas de cada ejemplar antes de su liberación.
Para Rubiño, la recuperación de fauna representa una tarea ligada a una pasión que mantiene desde chico: la cría de aves y el cuidado de animales. Su colaboración con Ambiente permite que ese conocimiento se ponga al servicio de ejemplares que fueron apartados de su entorno natural.
Fuente: Tiempo de San Juan
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