Las dudas sobre Javier Milei agitan el tablero de 2027: la tercera vía, Patricia Bullrich y los cálculos del peronismo
El desgaste económico y las turbulencias políticas alimentan las especulaciones sobre la reelección del Presidente. El PRO busca alternativas, Bullrich evalúa sus próximos pasos y el PJ discute candidaturas y programa. La paradoja de las PASO y el riesgo de una elección fragmentada.

El desgaste económico y las turbulencias políticas alimentan las especulaciones sobre la reelección del Presidente. El PRO busca alternativas, Bullrich evalúa sus próximos pasos y el PJ discute candidaturas y programa. La paradoja de las PASO y el riesgo de una elección fragmentada.
El presidente Javier Milei.
El humor social es ecléctico, impredecible y con ondulaciones que, en estos tiempos, pueden generar efectos efímeros. Pero los tiempos electorales, que se han anticipado, proponen detener en algún instante la película para hacerse de una foto, una instantánea que les permita a las fuerzas políticas saber dónde están paradas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esa imagen, capturada hoy, muestra un análisis compartido entre las distintas trincheras: un desgaste de Javier Milei por la economía fría, al que se suman dudas de los mercados y tropezones en política exterior. La consecuencia, suponen en la oposición —incluso amigable—, es que la aventura reeleccionista del Presidente está lejos de tener el camino allanado y, por el contrario, encuentra más obstáculos con el correr del tiempo. En paralelo, persiste otra hipótesis: que Milei tiene más chances de ganarle a un candidato asociado al kirchnerismo.
El método deductivo ofrece entonces una novedad: muchos creen que es falsa la inevitable polarización que otros repiten como un dogma, y que 2027 sí ofrecerá espacio para terceras fuerzas. Observan un crecimiento de los sectores que esperan un candidato que no sea Milei, pero tampoco K. Peronistas de saco y corbata, un mileísta de buenos modales, un outsider sin motosierra, un moderado que insulte menos pero que sostenga el equilibrio fiscal (aunque también discutido en la City).
Un reciente informe de Q Social registró un electorado casi dividido en tercios, entre Milei, el PJ y quienes buscan una alternativa a ambos polos. Pero esa tercera opción presenta una particularidad: en los escenarios de balotaje relevados podría imponerse a uno u otro, en un contexto donde el 57% está dispuesto "a votar a alguien que no le guste del todo con tal de que le gane al candidato que menos quiere". Y los niveles de rechazo en los polos son extraordinarios.
Desde ya, las dudas respecto de si el Presidente es la carta para el año que viene dejaron en stand by el impulso de LLA a la suspensión de las PASO, pero en paralelo agitaron movimientos en los distintos espacios.
Un análisis compartido entre las distintas trincheras: un desgaste de Javier Milei por la economía fría, al que se suman dudas de los mercados y tropezones en política exterior.
"Si aparece un peronista de derecha, gana sin mover un dedo", cavilaba un dirigente de línea directa con Casa Rosada. Y se preguntaba por qué ese "treinta y pico" que ostenta hoy Milei no será menos en unos meses. "Lo lógico sería que siga cayendo, porque la actividad sigue baja, sube el desempleo y rebotó la pobreza, y nada indica que haya un florecimiento en 2027", seguía. En su razonamiento, LLA vuelve a cometer un error que ya cometió: llegar al año electoral con el dólar atrasado. Pero eso también tiene explicación política, que rompe con la división ficticia entre economía y política.
"La economía ya está en recesión, no hay vuelta con eso", mencionaba el mismo dirigente, ya conocido el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de agosto, que tuvo una leve mejora del 0,1% mensual. No logró recuperar prácticamente nada del 2,8% que había perdido en el mes previo. Así, la economía queda a tiro de dos trimestres consecutivos de caída, la condición técnica de lo que se denomina una recesión.
A esto se suman otros elementos: el empleo registrado acumula 14 meses consecutivos de caída. "Todos los meses le da 13 mil empleos menos, parece como que siempre da lo mismo", refería con mueca pícara un dirigente del PRO que acompaña la candidatura de Hernán Lacunza y, por ende, rechaza un acuerdo entre amarillos y violetas. En ese rincón sostienen que, además, el mercado ya no convalida el equilibrio fiscal, ya que los intereses de los instrumentos capitalizables representan cerca de un punto del PBI. Es decir, el 0,1% de superávit se convertiría en un déficit de 0,9%.
"Salvo que hayan encontrado la maquinita de la felicidad: generar deuda sin intereses, porque no se computan ni cuando se emite ni cuando se paga", reflexionaba. El combo tiene componentes políticos: a las turbulencias económicas y financieras, con un riesgo país en un pico anual de más de 700 puntos, deben añadirse los propios tropezones del oficialismo, que han llevado a Milei a pasar de ser el candidato anticasta a quedar reducido al antiperonismo. O, incluso más: al antikirchnerismo, uno de los sectores del PJ. El más representativo, sin dudas, pero un sector.
Esa ecuación lleva a que la principal carta que sostiene al libertario sea la inflación a la baja, un mérito inobjetable pero que implica sacrificios: seguir aspirando pesos del mercado a costa a tasas altas y sostener un dólar en niveles que los sectores productivos cuestionan por la pérdida de competitividad. Es decir, controlar el IPC implica seguir enfriando la economía. "El dólar, para no tener problemas el año que viene, debería estar un 20% arriba, esta película ya la vimos en 2025", agregó. Es que, en términos nominales, se mantiene en valores similares a los del período poselectoral, pese a la inflación acumulada desde entonces. El problema, claro, es que ese ajuste se trasladaría con rezago y solo en parte a los precios, que ya deben contener la presión de la suba del petróleo.
Se mencionaba antes a Lacunza. El exministro de Economía de Juntos por el Cambio está dispuesto a seguir adelante con su candidatura, pese a los impulsos del ala acuerdista del PRO. "Piden cargos, que no les compitan en sus distritos y lugares en las listas, una agenda más casta que esa no hay", apuntaban contra el otro bando amarillo, integrado por los tres mandatarios (Rogelio Frigerio, Ignacio Torres, Jorge Macri), Cristian Ritondo, Fernando De Andreis. Con un Mauricio Macri casi prescindente, que palmea en la espalda a todos, el grupo del exministro incluye a María Eugenia Vidal, Humberto Schiavoni, el jefe de bloque del Senado Martín Goerling Lara y Jorge Triaca. Postulan no solo que hay margen para ensanchar la tercera vía y dotarla de condiciones electorales, sino que el camino del PRO subsumido a LLA puede ser el mismo que el de la UCeDé en los noventa, bajo el amplio paraguas del menemismo: su extinción. "Lo primero que hay que hacer es una reforma fiscal con los gobernadores incluidos, y reactivar la construcción", mencionan, en referencia a la carga tributaria y a la necesidad de dinamizar el empleo.
Un análisis muy similar es el que hace Patricia Bullrich, quien alimenta su propio olfato con susurros de sus asesores: Milei no reelige, es la conclusión a la que arribaron en estos días. Sabe que la candidatura por dentro del espacio será una quimera. No solo Karina le bloqueará el ascenso, sino que en el karinismo sospechan que su lealtad a los libertarios durará un suspiro una vez colocada la banda. Y el Presidente decidió, de yapa, desoír los pedidos de su exministra de Seguridad de desconcentrar las decisiones políticas que hoy apretuja en sus manos la secretaria general de la Presidencia.
No fueron casuales las tandas de tuits en las que Bullrich volvió a desmarcarse y dejó entrever una posible salida del oficialismo. El tiempo para tomar la decisión se agota si no quiere pagar un costo alto entre su electorado. La exministra acondiciona un sello de Corrientes, un partido nacional que le sirva de plataforma. "Estamos atentos, escuchando", dicen en el Litoral. Mientras, Bullrich busca un postulante a gobernador de Buenos Aires, imprescindible para dar el salto. Podría ser el exintendente de San Miguel Joaquín de la Torre, quien también ofició de jefe de Gabinete de María Eugenia Vidal en sus tiempos de mandataria provincial. Una forma, además, de tironear a dirigentes sueltos del PRO de todas las facciones: actuales oficialistas, acuerdistas y separatistas. Todos los "istas", valga la rima.
Se vienen cositas… pic.twitter.com/p34GTyZNCQ
En ese juego, los gobernadores buscan garantizar que Karina no les ponga rivales en sus distritos. Por lo pronto, observan la volatilidad del precio político de LLA y, en momentos a la baja como este, tratan de sacar algo más. Pero los jefes provinciales también están dispuestos a adelantar la contienda para sacarse de encima la renovación en el pago chico. Después veremos. Como buena parte del arco político, ven con preocupación las formas del Presidente, que se trasladan al fondo de las cuestiones. No existe tal distancia enfre forma y fondo.
Un ejemplo creciente se da en materia de política internacional, donde el Gobierno viene haciendo agua. Tras los insultos a Lula, quedaron varados camiones con frutas del Alto Valle en la frontera con Brasil. Se pudrieron, con pérdidas millonarias para los productores. Otra provincia sufrió un parate en las negociaciones con aerolíneas del vecino país (Azul y Gol), que planeaban aumentar frecuencias para la temporada de verano.
Desde ya que el mayor paso en falso se verifica en el sobregiro, para muchos sobreactuado, de la cuestión Malvinas y el nacionalismo, una agenda que no asomaba entre las prioridades del mileísmo. Las quejas de EEUU podrían llevar a freezar la ley que contempla sanciones a las empresas que participen de la explotación offshore, mientras Donald Trump busca desactivar el Comité de Descolonización de la ONU, ámbito natural de la disputa por la soberanía.
El traspié fue otra gota de desconfianza de los aliados, con réplicas internas. Se preguntan también en el karinismo si la llegada de Santiago Caputo a Washington es tan sólida como dice el asesor, en momentos en que la interna vuelve a estar a la orden del día, por más gestos de cordialidad que se hayan dado el viernes en la cena de la Fundación Faro.
Hay más jugadores de esa tercera vía que podrían estar en el tablero. Se menciona a Jorge Brito, dueño del Macro, y al empresario de medios Daniel Hadad. El pastor Dante Gebel se fue desinflando.
Pero, sobre todo, el rompecabezas se terminará de armar cuando existan más certezas en el peronismo. Por lo pronto, el PJ ensayó esta semana una foto de unidad en la Casa de La Pampa, donde Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner compartieron una mesa con gobernadores y legisladores. La defensa de las PASO fue el principal punto de coincidencia, aunque detrás de esa imagen persisten las diferencias sobre el armado de 2027.
Kicillof ya desembarcó en la Ciudad de Buenos Aires, mientras Massa volvió al ruedo con reuniones con facultades y gremios. También está anotado el sanjuanino Sergio Uñac, que no oculta sus aspiraciones presidenciales. En el PJ empiezan a aparecer voces que cuestionan que el gobernador bonaerense sea el candidato natural. Incluso algunos desconfían de que tenga asegurado un triunfo en las primarias. "OK, entonces que venga otro candidato mejor y me gane en las PASO", es la respuesta de La Plata, donde se saben favoritos en una interna. La duda es siempre qué hará Cristina, ya que buena parte de los votos de Kicillof se referencian en la expresidenta.
"Cristina necesita ganar, es la única forma de mantener poder. Si el peronismo no gana, Cristina presa desaparece", expresaba un dirigente del interior. También hay quienes mencionan que, si La Cámpora se queda con el candidato a gobernador de Buenos Aires, el kirchnerismo podría fortalecerse desde allí. Esperan, además, sumar intendencias y expandir su poder desde el conurbano.
Hubo cumbre peronista. Siguen las tensiones, pero hay principios de acuerdo. Críticas a Milei y defensa de las PASO.
En paralelo, el peronismo federal se reunió en Chubut, con una agenda centrada en la producción, la educación y el desarrollo energético. Allí, como en otros sectores del PJ, gana terreno una idea que supone romper con un viejo paradigma: primero discutir el proyecto y después los candidatos. No alcanza con encontrar un nombre que pueda enfrentar a Milei. También hay que definir qué hacer con ciertos consensos que dejó la experiencia libertaria. El equilibrio fiscal, el ordenamiento de la protesta callejera y el control de la inflación aparecen como ejes que no necesariamente deberían ser abandonados. El desafío será cómo incorporarlos sin que eso signifique darle la razón al Presidente.
Del otro lado de la balanza aparecen las deudas que el justicialismo le atribuye al modelo: producción, industria, empleo, tarifas y un esquema de incentivos a las inversiones, como el RIGI, que también merece una revisión. Se trata de ofrecer algo distinto, que no huela a pasado pero que tampoco sea condescendiente con LLA. Y, en ese marco, encontrar un postulante capaz de ensanchar la base electoral del espacio.
La defensa de las PASO tiene, entonces, otra explicación. No solo permitirían ordenar las candidaturas, sino también ofrecer distintas opciones internas sin romper la unidad. En el PJ advierten que el Gobierno se equivoca si apuesta a una fragmentación inevitable del peronismo, más todavía si se consolida el desgaste presidencial que hoy registran distintos sectores de la oposición. "El peronismo pone de candidata a Mafalda y saca 25 puntos de base", exageraba un dirigente. La incógnita es qué puede construir por encima de ese piso. Recuperar a gobernadores pendulantes como Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, convencer a Martín Llaryora de que el juego nacional es por dentro del PJ, hacer más transversal el espacio con sectores radicales y de otras fuerzas. El tema, claro, es que ese crecimiento también dependerá de las candidaturas.
Pero hay otra paradoja. Una elección sin PASO empieza a no resultar tan conveniente para el propio oficialismo. "La eliminación de las primarias podría derivar en una oferta fragmentada de cinco o seis candidatos, cada uno con entre 15 y 20 puntos, sin que ninguno consiga ordenar previamente su espacio. Como en Perú o como Argentina en 2003", decía un hombre del PRO. "En ese esquema, hasta podría imaginarse un balotaje entre Myriam Bregman y cualquier otro postulante. Tampoco es algo que les guste a los mercados", agregaba. Una hipótesis extrema, desde ya, pero que refleja otra preocupación: que nadie sepa quiénes llegarán a la segunda vuelta ni qué programa económico representarán. La reforma electoral que hasta hace poco parecía una herramienta para facilitar la reelección de Milei podría terminar complicándole también los cálculos al Gobierno.
Fuente: Ámbito
- #politica
- #las
- #dudas
- #milei
- #agitan
- #tablero
- #2027
- #tercera
- #via
- #bullrich
- #los
- #calculos
- #del
- #peronismo
- #n6337509
- #buenos aires + caba


