Liberata, la mujer que volvió a escuchar el mundo a los 101 años
La pérdida auditiva comenzó a aislarla después de una vida profundamente ligada a su comunidad. Tras meses de trámites y un audífono que nunca llegó por PAMI, una red de personas y organizaciones logró ayudarla.

La pérdida auditiva comenzó a aislarla después de una vida profundamente ligada a su comunidad. Tras meses de trámites y un audífono que nunca llegó por PAMI, una red de personas y organizaciones logró ayudarla.
Liberata Ríos falleció a los 101 años.
Liberata Ríos tenía más de cien años cuando un día le dijo a su sobrina, Mirtha Ríos Betancurt, algo que encendió una alarma:
—No quiero ir más al club.
La frase podía parecer inocua. A esa edad, cualquiera podría atribuirla al cansancio o al paso de los años. Pero en Liberata significaba otra cosa.
Había hecho de la participación una forma de vida. Había impulsado espacios para adultos mayores, estudiado, hecho teatro, cantado en un coro y jugado al ajedrez. No era una mujer acostumbrada a quedarse al margen.
Mirtha quiso saber qué estaba pasando.
Liberata ya no escuchaba bien.
Sus compañeras le hablaban y ella muchas veces no comprendía lo que decían. Con el tiempo había desarrollado incluso una estrategia para disimularlo: asentía, sonreía y respondía con frases suficientemente generales como para sostener una conversación.
"Había desarrollado esta sobre adaptación a la falta de escucha", recuerda Mirtha. Pero llegó un momento en que dejó de alcanzar. Liberata comenzó a advertir que quedaba afuera de las conversaciones y empezó a sentirse incómoda.
Liberata nació el 18 de enero de 1925. Según el relato familiar, fue en la estancia Collon Cura, aunque su documentación registró San Martín de los Andes. Era la mayor de una familia numerosa y perteneció a una de aquellas generaciones que crecieron junto con la localidad cordillerana.
Durante años tuvo una despensa junto a la casa de su madre. Décadas después, algunos vecinos todavía se acercaban a recordarle a Mirtha que iban allí cuando eran chicos y Liberata les regalaba un sándwich o unos caramelos.
Pero una de las características más extraordinarias de su historia apareció cuando ya era una adulta mayor.
Liberata participó de la creación de espacios destinados a las personas mayores de San Martín de los Andes. Fue impulsora, junto a Dorila Fleitas, del Consejo Municipal de Adultos Mayores, concretado en 2014, y participó desde la creación del Club de Día. Recibió una Distinción al Mérito en 2009, fue reconocida como mujer destacada de Neuquén en 2014 y Ciudadana Ilustre de San Martín de los Andes.
Y a los 84 años terminó la escuela secundaria en el CPEM N°57.
Después llegó el ajedrez.
Aprendió de grande, compitió, obtuvo reconocimientos y participó de instancias provinciales y nacionales, según recuerda su sobrina. Su relación con el juego dejó una huella tan profunda que, después de su muerte, la Escuela de Ajedrez Peón en Séptima realizó un torneo abierto en su memoria.
También hizo teatro. Y una historia real de su vida terminó convertida en una obra cuyo título parecía escrito para un personaje de ficción: "Cuando Liberata le disparó al Diablo".
"El Diablo" era el apodo de un hombre que una noche quiso ingresar a la despensa pese a que Liberata se negaba a venderle alcohol. Ella intentó intimidarlo con un arma y uno de los disparos terminó hiriéndolo en una pierna. Liberata pasó 24 horas detenida. Años después, la anécdota se transformó en teatro comunitario y llegó al escenario del Teatro San José.
Además, integró el Coro Cantacantos, participó de talleres literarios y siguió vinculada a organizaciones comunitarias.
Liberata envejecía, pero no se retiraba de la vida.
La pérdida auditiva fue progresiva y se profundizó con los años.
El problema era difícil de advertir porque Liberata conservaba una enorme autonomía. Cocinó prácticamente hasta los cien años, hacía compras y se resistía a aceptar muchas de las limitaciones propias de su edad.
Cuando dijo que ya no quería ir al club, Mirtha comenzó a mirar de otra manera algunas situaciones cotidianas.
Si se encontraban con alguien en un comercio y conversaban, después le preguntaba a Liberata qué habían hablado. Así descubrió que muchas veces su tía había asentido sin comprender realmente lo que le estaban diciendo.
El problema auditivo había comenzado a transformarse en aislamiento.
Entonces Mirtha decidió conseguirle audífonos.
El primer camino fue PAMI.
Mirtha comenzó las gestiones en 2025 con la ilusión de que Liberata pudiera llegar a sus cien años con los audífonos. Hubo consulta con su médica, órdenes, estudios y una audiometría.
Pero el audífono no llegó.
Según relata Mirtha, comenzaron meses de llamados, consultas y trámites. En una oportunidad descubrió incluso que algunos de los números telefónicos que le habían proporcionado para continuar la gestión no estaban funcionando.
Volvió a preguntar. Consiguió otros contactos. Regresó a las oficinas. Buscó intermediarios que pudieran ayudarla a destrabar el trámite.
Los estudios estaban realizados y existía una orden para los audífonos, pero faltaba concretar la prueba que permitiría determinar cuál necesitaba Liberata. Mirtha continuó esperando un llamado que, según su relato, nunca llegó.
Mientras tanto, el tiempo seguía pasando.
Y cuando una persona tiene cien años, el tiempo tiene otro valor.
Después de tantas gestiones, la respuesta terminó llegando por un camino completamente diferente.
Mirtha estaba frustrada y se lo contó a una vecina, Claudia.
La vecina hizo algo elemental: la escuchó.
Le habló de una médica y de un banco de audífonos que quizás pudieran ayudarla. Se comunicó con una conocida y consiguió un teléfono. Esa noche se lo envió a Mirtha.
Mirtha escribió al número, se presentó y contó la historia de Liberata.
Así comenzó el contacto con la Licenciada en fonoaudiología Ana María Kempf y con las personas vinculadas al banco de audífonos como Adelaida Vidal de una maravillosa organización llamada "Efecto Mariposa" que finalmente consiguieron darle una respuesta.
La llamaron.
—¿Podés traer a tu tía al consultorio?
Mirtha no lo dudó.
Liberata llegó al consultorio después de meses de trámites y salió con sus audífonos colocados.
Salió escuchando.
La escena siguiente ocurrió en la camioneta.
Liberata disfrutaba mucho de esos viajes. Mirtha manejaba y la radio estaba encendida, como siempre.
En determinado momento, su tía se rio.
Había escuchado una publicidad de una rotisería. Puede parecer insignificante. Una voz en la radio anunciando comida. Un sonido entre los miles que cualquiera escucha durante un día sin siquiera registrarlo.
Pero Liberata llevaba mucho tiempo con la radio encendida sin poder acceder realmente a aquello que estaba sonando.
Un rato después descubrió algo más.
—Escucho un ruido —le dijo a Mirtha—. ¿Será de la camioneta? ¿Será el motor?
Su sobrina comenzó a prestar atención. Finalmente apagó la calefacción.
El ruido desapareció.
Liberata estaba escuchando el zumbido de la calefacción.
Mirtha todavía se emociona al contarlo.
Porque aquello permitía dimensionar todo lo que su tía había dejado de escuchar sin que quienes estaban alrededor pudieran advertirlo.
No era solamente una cuestión de volumen.
Era la radio. Una conversación. Una publicidad. La calefacción. La voz de alguien sentado al lado.
Era recuperar una parte del mundo.
La historia de Liberata tuvo una respuesta. Pero también dejó una pregunta.
¿Qué habría ocurrido si Mirtha no hubiese insistido? ¿Si no le hubiera contado su frustración a aquella vecina? ¿Si Claudia no hubiese conocido a alguien capaz de conectarla con el banco de audífonos de Efecto Mariposa? ¿Si nadie hubiera acercado el teléfono de Ana María Kempf?
Durante meses, Liberata tuvo una necesidad concreta y una familia buscando una solución. Finalmente fue una sucesión de personas que se escucharon unas a otras la que consiguió acercarle una respuesta.
Detrás de esa respuesta había, además, otra historia.
El audífono que recibió Liberata había pertenecido antes a otra persona. Son dispositivos de un valor económico elevado que muchas veces, por diferentes circunstancias, dejan de utilizarse aunque todavía pueden cambiar la vida de alguien más. Allí aparece el trabajo de organizaciones como Efecto Mariposa: recibir esos audífonos, recuperarlos y generar el vínculo para que puedan llegar a quienes los necesitan.
Así, una persona que ya no utiliza un dispositivo puede convertirse en donante y permitir que otra vuelva a escuchar.
En el caso de Liberata, esa cadena funcionó. Y la historia no terminó con ella.
Después de su muerte, el audífono fue devuelto al banco. Ahora espera a otra persona. Alguien que todavía no conocemos podrá colocárselo y quizás vuelva a escuchar una conversación, una canción, la voz de su familia o esos pequeños sonidos cotidianos que Liberata redescubrió a los 101 años.
Ese círculo solidario muestra la potencia de las redes comunitarias: alguien dona, una organización conecta y otra persona recupera una parte de su mundo.
Hoy, RACSA —la Red de Abordaje Comunitario de la Salud Auditiva— también acompaña este tipo de iniciativas, que comparten una misma mirada: entender que las dificultades auditivas no son solamente un problema individual o médico, sino que pueden requerir de familias, vecinos, profesionales y organizaciones capaces de detectar una necesidad y construir puentes hacia una solución.
Escuchar permite comunicarse. Y comunicarse permite seguir perteneciendo.
Durante décadas, Liberata había construido comunidad. Había ayudado a organizar espacios para adultos mayores, cantado con otros, actuado con otros, estudiado con otros y jugado al ajedrez con otros.
Cuando ella necesitó ayuda, una comunidad construyó una red alrededor suyo.
Y ahora que Liberata ya no está, el audífono que le permitió volver a escuchar regresó a esa red.
Espera otros oídos. Otra historia. Otra persona.
¿Tenés un audífono que ya no utilizás?
Un audífono que quedó guardado puede permitir que otra persona vuelva a escuchar. Quienes tengan dispositivos en desuso y quieran donarlos pueden comunicarse a través de los siguientes contactos:
En toda la provincia de Neuquén:
En San Martín de los Andes:
2972 49-9994
Para más información: https://fundasaludparatodos.com.ar/rac-salud-auditiva/
Instagram: https://www.instagram.com/escuchaneuquen/
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Fuente: LM Neuquén
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