"Los abuelos nos hicimos cargo de cuidar a Belén, día y noche ella estaba con nosotros"
La abuela y otros familiares de Rocío Belén López declararon en el juicio contra su madre por la muerte de la adolescente en Posadas.

" La casa de los abuelos era la casa de Belén. Ella caminaba, bailaba contenta cuando escuchaba música y miraba la tele, era sana, pedía para comer con un golpe en la mesa con su mano, se comunicaba, pedía para ir al baño, que la bañáramos, era nuestros ojos". El relato de una abuela de 83 años, Delira Clara Aldana, quien hace trece perdió a su nieta con discapacidad Rocío Belén López (15 ) y ayer enfrentó uno de los momentos más traumáticos que se pueda imaginar: declarar ante el tribunal que juzga a su hija por haberla dejado morir deshidratada y desnutrida en julio de 2013, en esta capital.
El juicio oral que se inició el lunes a Mariela Andrea Ramírez (48) en el Tribunal Penal 1, conformado por Gustavo Arnaldo Bernie, Viviana Gladis Cukla y Miguel Mattos, continuó ayer con los relatos de cinco testigos, entre ellos, cuatro familiares de la víctima fatal.
Delira generó conmoción. Su voz pausada y suave contextualizó la crianza que le ofreció a su nieta con síndrome de Rett: "Yo soy la abuela de Belén y ella estuvo más tiempo viviendo con nosotros que con la madre" . Fue la primera frase determinante en la sala de audiencias de calle La Rioja 1561.
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Pero no menos valiosas fueron las siguientes: "En el momento que viajé a Corrientes (dos semanas en julio de 2013) Belén se quedó con la madre y fue el momento en que falleció (…) Nosotros la cuidábamos en mi casa. Los abuelos nos hicimos carga, día y noche estaba con nosotros. Solía llevarla a su casa la madre los fines de semana, algunos cuando tenía tiempo, no todos".
" Cuando se enfermó mi marido, mi hija soltera (Clara Argentina Ramírez) me ayudó con el cuidado de Belén. Antes de viajar a Corrientes Belén estaba bien de salud. Tenía su discapacidad pero andaba sola bajo el cuidado nuestro en casa, nos dedicábamos a ella. No hablaba pero le entendíamos todo lo que ella necesitaba. Caminaba sola por la casa, sabía pedir para que se le le prenda la tele, la música, la entendíamos cuando quería comer decía '¡Ah, ah!' y tocaba la mesa con su manito y sabíamos que tenía hambre. Con la tele y la música lo mismo, se acercaba y pedía".
"Caminaba sola, se levantaba sola. No hablaba pero se movía normal. Había que bañarla, darle de comer, estar atenta a ella por supuesto, continuamente bajo nuestro cuidado. Pedía para ir al baño y la entendíamos".
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Consultada por el fiscal Vladimir Glinka, la abuela amplió detalles de la vivienda donde se encontraban sin vida a Belén: "La casa de la mamá tenía dos dormitorios, sala, cocina, baño. La casa siempre estaba impecable, la nuestra también por el cuidado de Belén".
"Ella era nuestros ojos, tanto el abuelo como la tía, hasta el tío que no vivía con nosotros venía y la cuidaba. Ella era sana, no se enfermaba, pedía para bañarse, abría la puerta del baño. Nosotros los abuelos siempre la llevábamos al médico, al control".
"Éramos los abuelos los que siempre estábamos con ella, la tía Clara lo mismo. Miraba la tele sentada y parada, bailaba sola con la música, se ponía feliz cuando escuchaba música. Lloraba cuando la venía a buscar la madre, lloraba un poco, después se le pasaba".
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"La mamá era la que siempre la venía a buscar, el último día que la vi a Belén vino la madre y se fue caminando con ella. Belén era nuestra vida, la cuidábamos tanto, se bañaba hasta cuatro veces en verano, usaba pañal siempre. Para que tenga obra social, el abuelo solicitó la guarda".


La tía de Belén, Clara Ramírez, declaró a continuación y amplió detalles respecto al cuidado de la menor: "Era gordita, estaba bien, tardaba en comer y nos tomábamos el tiempo para que estuviera súper bien. Caminaba bien. Hacía brinquitos cuando estaba muy contenta, físicamente no estaba mal. Ella festejaba y se rozaba los brazos, después comenzó a meterse los dedos en la boca, era la emoción por ver los videos musicales. Siempre alguien se quedaba con ella. Iba a la escuela especial y aprendió a indicarnos con las manos hasta cuando se hacía encima y pedía bañarse".
Respecto al viaje que hizo con su madre y posterior fallecimiento de Belén en la casa de su progenitora, la docente sostuvo: "La prioridad para mis padres era la nena, Belén. Yo soy maestra jardinera por ella, para aprender a cuidarla. En las vacaciones de invierno de ese año necesitaba descansar y organizamos con mamá viajar a Corrientes a la casa de una hermana. Mi tía me dio la noticia que Belén había fallecido y me preocupé por la salud de mi madre. Fue la abogada de mi hermana la que me mostró las fotos de cómo estaba mi sobrina. Durante dos años todas las noches soñé con esas imágenes. La posición en la que la encontraron, las condiciones. Una sola vez fui a la casa de Mariela, fui de visita, estaba ordenada, limpia, normal".
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"Estudié para ser maestra inicial para poder estimular a mi sobrina, por eso ella era así, muy estimulada. A ella había que darle de comer despacio, una hora y media o dos, ella eructaba cuando estaba llena y se levantaba de la mesa. Se adaptaba a la rutina, a veces intercambiábamos quien le daba la comida, también con la mamá comía, a veces con mi primo al que adoraba".
"Tomaba jugo, Baggio, leche era fundamental, ella tomaba una mamadera de leche para dormir la siesta y a la noche, merendaba siempre. Era consentida con mi papá".
"Le pedíamos a la madre que colaborara con nosotros para cuidarla porque era también su responsabilidad. No la vi llevar pañales pero sabía que le acercaba dinero y mi papá compraba lo que necesitaba Belén. El abuelo llegó a empeñar el DNI para poder traerle cosas a la nena".
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Roberto López, empleado municipal, exmarido de la imputada y padre de Micaela, otra hija de Mariela, fue el último de los testigos ayer y afirmó que en la vivienda de calle Soria, donde falleció la víctima, convivió con la acusada hasta que se separó un año antes del hecho que se debate: "Cuando me llamó Mariela para decirme lo sucedido le dije que llamara a la policía directamente".
Aclaró además que "Belén vivía con los abuelos y Micaela con nosotros. Un tiempo vivimos con Belén pero había una señora que la cuidaba, Gordi la llamábamos y estaba para atenderla a la niña".
" Yo le di el apellido a Belén para que tenga la obra social , si el padre biológico no apareció es otra cosa. Yo me hice cargo de los gastos de mi hija Micaela, toda la primaria estuvo conmigo".
Hoy desde las 7.45 se iniciará la tercera audiencia de debate con siete testigos citados. Alegatos y veredicto se oirían el próximo viernes.
Fuente: Primera Edición
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